Opinión

García Luna y el PAN, la Marcha que no fue y los octágonos

DESDE ULTRAMAR

Marcos Marín Amezcua | Sábado 04 de marzo de 2023

Mientras la OMS no ha modificado su postura acerca de que la pandemia por COVID-19 prosigue como una emergencia de salud y el plan de paz de China es mal recibido por Rusia por pedir diálogo y cese al fuego, respondiendo Ucrania que le devuelva Crimea; la abigarrada agenda mexicana permite diseccionar temas de interés para todo público. Henos aquí, en tan ingente y productiva tarea.

Pues, en efecto, la siempre muy dudosa justicia yanqui ha declarado culpable por nexos con el narco al exsecretario de gabinete (titular en Seguridad Pública, ni más ni menos) Genaro García Luna. Un testigo dijo que el expresidente Felipe Calderón pidió que no se molestara al cartel de Sinaloa. Era el nombre que hacía falta oír, al grado de que hoy no se sabe quién realmente era jefe de quién, si el presidente de su secretario o, al revés. El expresidente desde España lo niega, su expartido, el PAN, se hace el tonto (y con él, sus seguidores) y se robustecen las evidencias de que durante el período panista (2000-2012) la seguridad de México estuvo en manos de criminales, dicho así, en plural. López Obrador le ha ofrecido a Calderón que acuda al Palacio Nacional y nos de su versión. Una jugada maestra al arrinconar al señalado que, ante tal invitación, o la bebe o la derrama.

Ha sido tal el veredicto de un jurado, que cayó como un balde de agua fría a la espera de la sentencia a García Luna –y más para medios mexicanos que, con tal de llevar la contraria, lo exculpaban o senteciaban, a su vez, diciendo que sería declarado inocente– que el revuelo es total. Dio la vuelta al mundo. En medio, hay un periódico nacional embarrado por recibir millones para limpiarle la cara al exsecretario. Qué cuadro se montó el PAN, mientras gobernó. Hoy, durante este sexenio y con miras al relevo de 2024, a punta de insultos a los adversarios de izquierda, pretende regresar. ¡Vaya que van perdidos en el PAN con esos modos autoritarios! Y, ¡ojo! se han acercado a Vox y Abascal, que merecen saberlo todo.

La perorata opositora ya alcanza niveles estrambóticos, como el afirmar que tal veredicto perjudica a México. ¿Perdona? la respuesta es sencilla: ¿a México? García Luna no lo encarna y millones no anduvimos en sus enjuagues. La intentona opositora pretende rebajar el efecto de la sentencia que se les viene al sujeto y a sus padrinos, esos opositores tan identificados o, de plano, contratantes de García Luna en su día, es decir, el gobierno panista, que merecen su respuesta puntual: como decía mi abuelo: “si no pueden, no compartan y, mucho menos, comprometan”. Ustedes se la guisan, ustedes se la comen, en palabras llanas.

Mientras tanto, en tanto los yanquis se meten la droga y gimotean por hacerlo manifestando con lágrimas de cocodrilo que les preocupa mucho que pulule el fentalino y de todas formas se siguen metiendo la droga, prosiguen en ese jueguito sin razón de encarcelar narcos y sus agentes, pero sin cortar suministros y apoyos financieros en gran escala que reciben desde EE.UU. que al comprar la droga, los financian. En el camino, tanto México como Estados Unidos se recriminan mutuamente que debe cada cual redoblar los esfuerzos, para frenar el fentanilo. Así, será siempre el cuento de nunca acabar y, por supuesto, en el caso yanqui sin sus coludidos, sus carteles, sus agentes, todos implicados hasta las cejas, y de todo eso ni la mínima alusión de su parte. Lo que han hecho siempre. Así que resulta imposible a estas alturas, que dejen boquiabierto a nadie con sus declaraciones estólidas. O acaso sí a algún encandilado con ellos. Nunca faltan.

Sin duda, que la sentencia a García Luna enlodó al partido Acción Nacional y de pasada, al PRI, que dejó crecer al narcotráfico. El golpe es de tal magnitud que los panistas están muy rezongones, los priistas ya no saben cómo mezclar temas para diluir el efecto y quienes observamos la realidad política, solo constatamos su desvergüenza. En esa tesitura, la oposición a López Obrador convocó sendas marchas para que su reforma electoral desmanteladora de la casta dorada que se adueñó del Instituto Nacional Electorla (INE) sea desechada en la Suprema Corte. Si la Corte lo hiciera, operaría un INE caro que ha sido regenteado por Lorenzo Córdova, quien es una vergüenza de la democracia mexicana. Si gana el plan de López, reducirá gastos superfluos, aunque quepa una posibilidad de comprometer la eficacia del órgano electoral. El INE usando sus prerrogativas constitucionales para autodefenderse en spots burdos, pretexta ser acaso caro por blindar elecciones. ¿De quién las blinda? dígase: del putrefacto PRI robaurnas de siempre. Así que como puede verse, el problema es más que el INE caro. A estas alturas, uno se pregunta cómo tanta marrullería priista sigue activa y usurpando la bandera nacional en su logo. Una ilegalidad tras otra en el PRI, a cuyo dirigente nacional, Alito, frenó la ley, tramposo, intentando ilícito extender su mandato.

Desde luego, en la tesitura de preguntarnos cómo quitarle a la casta divina del INE esos ingentes recursos que tan desfachatadamente utiliza, se verificó el domingo 26 de febrero de 2023 tal marcha multitudinaria –vasta, pero no gigantesca– que afirmaba protegerlo, mas convocada por puro antidemócrata fascineroso –nada ciudadano ni mucho menos desinteresado o apartidista– que dudosamente ha defendido derechos que a nadie se ha conculcado ni se ve por dónde; y que es siempre politiquillo defensor de intereses non sanctos. Tal concentración, desafortunadamente para ellos, no basta que la nutran ciudadanos, pues en este caso igual o más importa los impresentables convocantes y los efectos buscados, sean o no alcanzados. Impresentables como expresidentes, Calderón incluido, militantes priistas –algunos con severas acusaciones de desfalcos– políticastros de cierto pelo a cual más desprestigiados. No, es que no invitaba a salir con ellos en la misma marcha. Hay niveles y prestigio que conservar. No me prestigia unir mi nombre al suyo en marcha alguna. No, gracias. Su desprestigio y su carencia de talante democrático ayudan a evadir sus insanas invitaciones. Su trayectoria corrupta, su carencia de oficio –sobre todo, de priistas beneficiarios del sistema que los echaron en este sexenio y acudieron, como era natural– de verdad mueven a evitarlos, apartándose de ellos. Se entiende su enojo, pero no se advierte su espíritu democrático. Se entiende que no sea la democracia que cacarean lo que los ha movido a marchar y si lo hizo, sería muy raro, porque… cuando les toca a otros el beneficio, pues siempre era a los mismos de siempre pegados a la ubre pública, entonces no les parece. Qué antidemocráticos, pues.

Concluyo: inspirados en la experiencia chilena de rombos, el actual gobierno federal desde 2019 dispuso incluir etiquetado de advertencia oportuna, necesaria e importante al consumidor sobre características de los comestibles procesados, independientemente de la nota nutrimental ya visible. Octágonos portan leyendas tales como “exceso de calorías” o “de azúcares” y otras. Medidas acertadas que advierten al público. Unos las atienden, otros no. Años después, ya se nota una rebaja de saborizantes y edulcorantes, al grado de que a veces se duda de si se adquirió una versión light. Eso es cuidar lo que ingieren los mexicanos, que suma a la prohibición de que se compre maíz transgénico y glifosato a Estados Unidos a partir de marzo de 2024. Me habría gustado que fuera desde ¡ya!, pero algo es algo. Cambiar hábitos de malos consumos, siempre es positivo. Y sí, hay empresas y opositores que se resisten y combaten esas medidas. Así son de miserables y muchos consumidores están rechazando su actitud. Eso es positivo.