Ignacio Gómez-Acebo Duque de Estrada | Jueves 16 de octubre de 2008
Las Democracias y, por tanto, las libertades tienden a erosionarse si no se establecen sistemas que las protegen interna y automáticamente.
Aparte de las Dictaduras obtenidas por la fuerza de las armas, existen otras puramente civiles, más peligrosas porque se disfrazan (muchas veces de buena fe) de Democracia.
Coinciden en que:
Dan todo para el Pueblo, eso sí, sin contar con el Pueblo.
De las de este tipo, la primera que se conoce la inventaron y practicaron los chinos.
Una casta, los Mandarines decidió que cuanto más extensas y completas fueran las leyes menos sorpresas habría.
Se autodenominaron los “legalistas” y anunciaron que querían crear lo que se llamó por primera vez el “Estado de Derecho”.
Pronto se probó que la única manera de mantenerse era ir estrechando la cúpula de mando hasta que llegaron a la Dictadura más absoluta de un nominado Emperador consagrado como “Hijo del Cielo” que vivía aislado en la ciudad prohibida a la que no tenían acceso más que los sirvientes esclavos y un puñado de Mandarines.
Japón copió pronto el Sistema con una variante: la casta eran los samurais. La Cúpula el Emperador, divino por ser hijo de la Diosa Amaterasu.
Vivía también aislado pero no tenía poder alguno, ya que en este caso el Dictador era el Shogún, Jefe en ese momento del Clan más fuerte de Samurais.
A lo largo de la Historia este tipo de Dictaduras, que se forman siempre del mismo modo, se han intentado justificar por “El mandato Divino”.
Las más modernas que no han acudido a la Divinidad, véase Stalin, Hitler, Mao, PolPot etc tienden a durar menos aunque su nacimiento y estructura basada por el “Estado de Derecho” y una Casta, es siempre el mismo.
Veamos lo que sucedió históricamente en España.
Sostenía un curioso sistema de dos Dictaduras al tiempo, que conseguían coexistir y que sumadas aniquilaban cualquier intento de no solamente libertad sino de simplemente pensar.
La Iglesia Católica Apostólica y Romana con una gran presencia desde los tiempos de Recaredo manifestando su origen y mandamiento Divino fue poco a poco formando una organización basada en los ordenados in sacris encabezados por el poder omnímodo e indiscutible del Papa de Roma.
De este modo controlaba todo pensamiento, toda opinión, definía un Dogma cada vez más extenso, obligaba a los ciudadanos a contárselo en confesión “todo” a los ordenados, inventó el lavado de cerebro (San Ignacio).
Por último adquirió el poder de torturar y matar a través de la llamada Santa Inquisición.
En cuanto al Poder Civil tenía un Rey que ejercía de Dictador absoluto asistido por una casta que se autodenominaba los Nobles reclutados entre los Señores Feudales y los que habían destacado en la Milicia.
Si tenían alguna veleidad de opinar simplemente se le mataba…véase Villalar.
Por último, si además se podía mantener al Pueblo en la Ignorancia, tanto mejor.
Y pasó el tiempo; hubo avatares de todo tipo que es mejor pasar por ellos sin mencionarlos siquiera aunque supusieron el fin de los dos sistemas.
El del poder omnímodo del Rey con la casta de los nobles y solamente quedan restos de supuestos empingorotados tratamientos y que sean pasto para las revistas del corazón.
La desaparición del Estado Confesional que soportaba a la Iglesia aunque ha conservado la influencia que da el maravilloso mensaje cristiano cuya esencia como ya he manifestado siendo El Sermón de La Montaña debería ser guía moral para el Derecho Natural y base de nuestras Leyes Positivas.
¿En donde estamos ahora?
Debido a las muy cortas épocas en las que España ha gozado de Democracia casi ningún ciudadano sabe en qué consiste.
Cree que vive en una Democracia sin darse cuenta que:
De nuevo se tiende a reglamentarlo todo (nuevamente “El Estado de Derecho).
De nuevo se ha formado una casta cerrada, “los Políticos”.
Para ser suficientes en número se nutren de los altos puestos de la Administración (los que han accedido a ella por oposición).
Se vota solamente a listas cerradas y bloqueadas a las que no hay posibilidad de acceso.
Dentro de los Partidos ya se ha impuesto la Dictadura de Secretario General, que nombra todos los puestos y goza de votaciones a la Búlgara es decir por encima del 90% de adhesiones.
Ya se ha politizado e interferido la Justicia.
Con el sistema el Poder Legislativo estará más y más a merced del Ejecutivo.
El sistema es débil y probablemente deberá en algún momento detenerse por dos aspectos.
1º Los españoles no tienen autoestima y muchos si la ocasión se presenta se decantarán por un centrifuguismo cuasi separatista.
Además hoy se encuentran favorecidos por el sistema electoral ya que no existe el principio un hombre un voto.
2º La pertenencia a la UE probablemente pondrá fin al sistema si va demasiado lejos.
Independientemente de todo ello:
Muchos españoles queremos una verdadera democracia.
Queremos un hombre, un voto.
Queremos votar a personas.
Queremos libremente lanzar candidatos.
Queremos que estructuren un sistema en el que dentro de la libertad individual de presentación, los Partidos Políticos si quieren presentar candidatos nunca lo puedan hacer con listas cerradas.
Vamos a exigir, vamos a protestar, porque queremos ser libres y vamos por mal camino.
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