"Tras una decisión unilateral del Oporto, muchos seguidores del Inter, incluidas numerosas familias con niños, fueron recluidos en un área de contención cerca del sector visitante y retenidos allí durante todo el partido al que no pudieron asistir, exponiéndolos así a una situación de grave tensión y peligro potencial", añadió.
"El Inter pide a la UEFA que intervenga para esclarecer lo sucedido y que situaciones de este tipo, en contraste con los principios cardinales de deportividad, igualdad e inclusión, no vuelvan a ocurrir, en defensa de todos los aficionados, independientemente de su religión futbolística y nacionalidad de origen", sentenció.
El partido terminó con empate a cero y certificó la vuelta del Inter a unos cuartos de final que no disputaba desde hace 12 años.