Joaquín Abad, periodista y actual editor del medio mil21, lleva casi cincuenta años en una profesión que lo ha llevado por El Caso y el La Crónica de Almería, donde llegó a estar amenazado por la mafia local. Desde hace unos años ha virado también sus inquietudes a una prolífica carrera de escritor donde, variando títulos entre la ficción y la no ficción, no ha tenido tampoco reparos a la hora de elegir temáticas: Andorra, Soros, corrupción…
Con este bagaje, no es de extrañar que se atreva con el tema y el título de su nueva novela: Las putas de Franco. La prostitución como una herramienta de la dictadura para agasajar a mandatarios extranjeros, sonsacar información y lograr objetivos. Basada en hechos reales, su autor ratifica que se trata de una ficción, para que no haya dudas cuando el lector se aventure a imaginar la correspondencia de algunos de sus personajes con la vida de la época.
¿Cómo surgió la idea de escribir este libro? En el prólogo menciona una conversación sobre Lola Flores
Estábamos comiendo con una persona que fue un cargo del franquismo comentando que nosotros en El Caso habíamos sacado en exclusiva y como primicia el procesamiento de Lola Flores por Hacienda. Con todo esto, nos contó que a Lola Flores la llamaban cuando venía alguna autoridad extrajera y él escuchó que decían “- Oye, que este quiere estar con Lola Flores… en plan íntimo. -Sí, sí, llévalo al Palacete de María de Molina”. Y con esto empecé a saber que no sólo había un palacete, sino varios, para agasajar a mandatarios extranjeros. Y que esto era muy común en todos los países.
Aclara desde el principio que se trata de ficción, ¿hasta qué punto cree que se ha acercado a la realidad de la época? Con personajes como Carmen la sobrina de Franco, La Faraona, Yolanda la Filipina… ¿cualquier parecido con la realidad es casualidad?
Tiene algunos hechos reales, pero novelados, claro. No es casualidad, pero se parece bastante.
En su libro habla de la relación simbiótica entre poder y prostitución, y parece que la actualidad informativa reciente le ha puesto una alfombra roja para la promoción.
Bueno, eso ha existido toda la vida. Esto es otra cosa, lo del Mediador es vicio puro, lo otro es tema de relaciones internacionales.
En el epílogo menciona que, con la llegada de la democracia, los negocios se fueron haciendo independientes del Estado. ¿No cree que exista hoy una estructura similar, no tanto en canales oficiales, sino en las llamadas “cloacas del Estado”?
Yo sé, porque me lo ha contado, que luego se hicieron pisos de lujo, un lujo de la leche, y que los ministros seguían enviando allí, e igual iban ellos también, a las autoridades cuando les pedían que querían irse de juerga. Fue el caso, por ejemplo, del hijo de Ceaucescu, cuando Ceaucescu y su mujer estuvieron en España. Este estaba todo el rato pidiendo irse de juerga y lo mandaron a un piso de lujo que estaba en Castellana. Y esto es ya en época de Suárez.
Andorra, monarquía, corrupción del PP, corrupción del PSOE, mafia almeriense… no parece que tenga miedo a la hora de elegir los temas de sus libros.
No, la verdad es que no. Tengo cierta tendencia al escándalo, sí.
¿Y cómo le llevó a tocar este tema en lugar de otro?
A este tema llegué por lo que me comentó este señor. A partir de ahí ya empecé a hacer averiguaciones, de saber de agendas de señoras del cine, que las han visto gente que yo conozco. De ahí me llevó a sacar esta ficción basada en hechos reales.
¿Nunca ha tenido problemas por escribir este tipo de libros? ¿No llegó a estar amenazado por la mafia de Almería?
En ese momento era director de periódico y saqué temas de la mafia. Entonces, claro, lo acabé pasando mal. Era una mafia local, pero era muy dura.
Menciona que para este libro -y algunos anteriores- ha usado la inteligencia artificial. ¿En qué ha consistido este proceso?
Antes cuando querías situar cosas históricas, como marcas de coches y personajes de un determinado año, tenías que irte a Google para que te salieran un montón de enlaces a los que ir dándole hasta encontrar el que a ti te interesaba. Ahora con la inteligencia artificial es que directamente le preguntas las cosas: “Oye, ¿qué coches circulaban en España en 1952?”. Y te dice pues en esa época los coches eran tal y tal. También te puede redactar. Tú le puedes dar algo muy escueto de la situación que quieras tener y le dices “novélamelo”. Entonces, en algunos casos, lo novela muy bien. Aunque yo creo que es excesivo, le mete demasiada literatura y mi estilo no es ese. Yo la utilizo, pero más que nada para documentarme. En ese sentido la IA es comodísima.
¿Tiene más proyectos en camino?
Después de esta novela hice otra, El secreto bajo Engolasters que es el nombre de un lago que hay en Andorra. Esta es totalmente ficción y la acabo de hacer, está recién mandada a las librerías de Andorra. Es una lucha de ángeles y demonios en una zona de Andorra. Ahí no me apoyo en nada real. Lo único que sí saco nombres de personajes conocidos como el impulsor de la hidroeléctrica en Andorra, el arquitecto… algunos personajes que los actualizo para esa novela que, como digo, va sobre ángeles y demonios. No creo que nadie se vaya a identificar con eso.