La defensa de esas dos vertientes, la política y la económica, como argumento para confiar en España fueron el hilo argumental de la intervención de Sánchez en el acto inaugural del Foro Económico de Boao.
Un foro que acoge la isla china de Hainan, que es considerado el Davos asiático y que fue la primera actividad de la agenda de Sánchez en su visita a China durante la que se entrevistará en Pekín con el presidente, Xi Jinping; el primer ministro, Li Qiang; y el presidente de la Asamblea Popular china, Zhao Leji.
La guerra en Ucrania estará en el centro de su encuentro con Xi, máxime siendo el primer líder europeo que se verá con él después de que el presidente chino se reuniera en Moscú con su homólogo ruso, Vladímir Putin, y a la espera de un posible contacto con el líder ucraniano, Volodímir Zelenski. Pero en su discurso en el foro económico quiso ya dejar patente su posición al calificar de "brutal e ilegal" la agresión de Rusia contra Ucrania.
Recordó que en una semana habrá coincidido con cuarenta líderes mundiales al haber participado en sendas cumbres de la Unión Europea y de los países iberoamericanos y haber viajado a China para entrevistarse con Xi. Y en todos esos foros dijo que ha escuchado el mismo anhelo de paz, estabilidad y prosperidad y que nadie quiere fragmentación económica o guerra.
Para el presidente del Gobierno, en el contexto de la guerra y de sus consecuencias se necesitan actores responsables y constructivos. "Y eso es lo que España quiere ser, un país fiable y abierto y un activo miembro de todas las grandes organizaciones multilaterales", añadió. A su juicio, es necesario reconstruir la confianza mediante el diálogo, la solidaridad y la cooperación, y por ello dijo acoger con satisfacción la intensificación de los contactos diplomáticos de las autoridades chinas con líderes de todo el mundo porque refleja un alto grado de responsabilidad y España quiere contribuir a esos esfuerzos.
A caballo entre el aspecto político y económico, recordó que España asumirá la presidencia de la Unión Europea en el segundo semestre de este año y subrayó que Europa y China deben competir en algunas áreas y cooperar en otras. Pero aseguró que la UE seguirá defendiendo sus valores y principios con una perspectiva independiente y no renunciará a ellos.
Sánchez, que defendió el comercio libre, equilibrado y justo, rechazó las tendencias proteccionistas y aludió a la cooperación empresarial al recordar que hay recientes inversiones de grandes grupos constructores chinos en empresas de ingeniería españolas que están creando oportunidades para el desarrollo de proyectos conjuntos en América Latina y animó a seguir profundizando en ello "respetando la soberanía de cada país y respetando las normas.