Opinión

Cretinos

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 12 de abril de 2023

Los venidos de otra memoria tenemos encuadernados los recuerdos de infancia, que no es otra cosa que rememorar la historia de la Semana Santa con sus parsimoniosas aflicciones e idénticos lutos devocionarios de siempre. Pasan los años y Jesucristo muere para enseñarnos que la vida es un derecho propio y que a Barrabás le vuelve a sonreír la inanición de la justicia. Todo se desarrolla bajo la tutela de la fe cristiana y ello, como manda el rigor de la tradición, se asoma a los nuevos tiempos. En la actualidad la evolución tiende a menospreciar lo ya vivido, es fácil hacerlo cuando se educa para renegar de nuestra propia historia. Lo difícil es conocerse a sí mismo para descubrir quiénes somos y de dónde venimos.

Más allá de las torrijas y de la huida a cualquier rincón del planeta por aquello de cambiar de paisaje y de paisanaje, me veo en la necesidad de hablar de cretinos, una especie rayana en la privación del intelecto y con alto poder para ultrajar aquello que lleve la marca España. Lo peor es cuando un pueblo pierde sus orígenes, éste queda a merced de una turba liderada por el Barrabás de turno; de ahí lo de respetar y ser respetado debe ser pieza inseparable del núcleo que nos diferencia de la especie animal y con esta simple fórmula el camino se allanaría para algo más que para dar por saco. Vengo a referirme al episodio de desprecio y humillación emitido por la TV3 de Cataluña respecto de una parodia sobre la Virgen del Rocío.

Las fuerzas independentistas no es que guarden rencor a España, es que para ellos somos “La puta España” y aprovechan como inquisidores la manera de volcar sobre nosotros toda su xenofobia y su aversión, eso sí, salvo para cobrar del erario español por los gajes del oficio que Pedro Sánchez les dispensa. No hay cultura que emparentar entre el separatismo y la indecencia cuando los arrabaleros de una televisión pública hacen escarnio sobre el honor de millones de personas. Les da igual la devoción cristiana, la falta de neutralidad religiosa e incluso el mal fario de utilizar como chiste lo que resulta ser un humor en categoría de pestilente bilis.

No puede haber una reprobación mayor ante semejante histrionismo y no solo por ser reaccionarios por decreto, sino porque en categoría de natural crianza existe el principio conocido como enseñanza general básica que prodiga la madurez de los seres racionales ya sea en Cataluña como en la República Unida de Tanzania. Merece la pena regresar a la esencia de lo que la Semana Santa representa en diversidad de culto, porque esa es la búsqueda de un misterio existencial haciéndolo sin ataduras, de manera libre, sin obligar, sin señalar a nadie, pero eso sí, con el respeto que la libertad concede tanto a los creyentes como a los impíos.

Los enemigos del pueblo concentran su ira en clara sintonía con el no hacer de los gobernantes y siendo en buena hora juzgar por los honores violentados, convencido estoy que a pesar de todas las prebendas satisfechas nunca han de resultar suficientes, sería este un buen momento para hacer la consulta que tanto anhelan: ¿A quién queréis más, a España o a Barrabás? Y teniendo en claro destino que por hombres, mujeres y niños de ser españoles en Cataluña, votarían por España, quedarían aquellos que por codicia elegirían a Barrabás como líder de una utopía.

La salvación no está en el dogma, sino en la valentía de ejercer como histriones en lugares fuera del confort, se me antoja en países de culto islámico en donde su credo es igual de importante, respetuoso y además venerado por convencimiento como suelen ser el resto de religiones o creencias que existen a lo largo del mundo. Lo que sucede es que para ciertos países el patrocinio del humor juega con un acervo más temperamental cuando se vilipendian sus creencias. Aquí en España, la cabida de la vergüenza está formada por arteros del deshonor sin reparo en mancillar nuestra historia, nuestra marca y nuestros valores, y claro, todo ello a coste cero. Así cualquiera.

Dicho sea que el caprichoso ritual de ultrajar lo ajeno no es más que un preocupante síntoma de incapacidad intelectual, modelo que allá por el siglo XVII ya apuntaba la ciencia al cretinismo como una rareza caracterizada por un grado más o menos pronunciado del idiotismo. Es lo que tiene cuando ciertas personas no pueden hacer nada y se plantean ¿qué puedo hacer? Pues eso.

Daría para más, pero me caen muy mal los cretinos.