Christophe Galtier es un hombre de fútbol. Se empezó a relacionar con este deporte cuando era niño y en su etapa como futbolista llegó a la élite del balompié francés. Jugó en una de las mejores versiones del Olympique de Marsella. En ese club debutó como defensa central y, casualidades de la vida, no levantó un título de milagro. Jugó dos finales de la Copa de Francia, hizo las maletas y cuando regresó los marselleses ya habían ganado la Copa de Europa y cuatro ligas consecutivas -y les habían sancionado con un descenso administrativo de categoría por corrupción en la época de Bernard Tapie-.
Se retiró en el Liaoning Yuandong chino y rápidamente se alistó como entrenador asistente del equipo de Marsella. En esos primeros pinitos le tocó dar cobertura, entre otros, a Javier Clemente. Pero de esos años de aprendizaje el gran público recuerda la agresión que le propinó a Marcelo Gallardo y por la que fue suspendido durante seis meses. Entonces apareció la figura de Alain Perrin. Como mano derecha de este preparador pasó un lustro y ganó la Ligue 1 con el Olympique de Lyon (2008). A partir de ahí dio el salto al rol de técnico en jefe, labor en la que tocó techo al conducir al Lille hasta el alirón en 2021. Este es el éxito que le encumbró y le puso bajo la lupa de la aristocracia gala (y catarí).
En resumen, suma casi 40 años relacionado con el fútbol profesional. Las ha visto de todos los colores. Aún así, lo que no esperaba es que su puesto como técnico del Paris Saint-Germain penda de un hilo por su presunto racismo. Así se las gasta la posmodernidad. Este martes se ha detonado el bombazo: Julien Fournier, ex director de fútbol del Niza, y antiguo jefe de Galtier, le acusa de haber atacado a los negros y a los musulmanes en unas declaraciones efectuadas en agosto de 2021. Así se ha publicado en el programa 'After-Foot'.
Las palabras polémicas están en un correo electrónico. Cierto es que Galtier salió mal de Niza, club al que abandonó cuando le llamó el PSG. En septiembre, Fournier ya deslizó la gravedad de su enfrentamiento con el técnico marsellés. "Si explico las verdaderas razones por las que nos peleamos, porque ésa es realmente la palabra, Christophe Galtier no volverá a entrar en un vestuario, ni en Francia ni en Europa", afirmó entonces. Y la noticia completa se ha sabido esta semana después de que haya trascendido el e-mail que Fournier le mandó a los dueños del Niza para quejarse por un episodio acontecido el 9 de agosto de 2021.
En ese mensaje, el directivo relata lo siguiente: "Galtier entró en mi despacho y saludó a su hijo. Una vez que su hijo se marchó, le conté a Galtier la conversación que acababa de tener y le pregunté si era verdad. Me contestó que sí y que tenía que tener en cuenta la realidad de la ciudad, y que efectivamente no podíamos tener tantos negros y musulmanes en el equipo". "(Galtier) Fue a un restaurante y todo el mundo se le echó encima asegurando que el equipo estaba lleno de negros", prosigue narrando en el mensaje.
"Le pregunté qué pasaba y me explicó que este equipo no era como él, que no podíamos seguir así. Le pedí que desarrollara lo que decía para entenderlo mejor y me dijo: 'Habéis construido un equipo de escoria'. Le pedí que fuera más preciso y añadió: 'Sólo hay negros y la mitad del equipo está en la mezquita los viernes por la tarde'", concluye Fournier en el e-mail. En cuanto se han conocido estas acusaciones se ha sabido que la cúpula catarí del PSG ha iniciado una investigación con un objetivo claro: si es verdad, está despedido.
Así puede finalizar la relación contractual entre el gigante parisino y un entrenador que se había ganado el despido por motivos estrictamente deportivos. No ha sabido conectar y convencer a las estrellas ni cohesionar al resto de los integrantes de la pomposa plantilla. Lideran la Ligue 1 casi por inercia, con derrotas sonadas en su propio estadio, y se han despedido de la Liga de Campeones en otro fracaso que añadir a la colección. Y ahora ha aparecido esta denuncia proveniente del Niza, precisamente un club al que se midieron el pasado fin de semana. Le recibieron mal en la Costa Azul a pesar de haber entrenado allí hace poco y Galtier estalló en sala de prensa: "Mi mamá tiene 83 años, está saliendo de un cáncer. Punto final. Y si esa gente de la grada ve los partidos de la Copa de Europa es gracias a mi trabajo la temporada pasada".
Dos días después han aflorado los mencionados comentarios racistas y Nasser Al-Khelaifi ha entrado en cólera al escuchar que su entrenador ataca a los musulmanes. Según 'RMC', el dirigente ya trabaja para conocer la veracidad de las acusaciones. Ha encontrado la excusa perfecta -legitimada por la sociedad y, sobre todo, por los ultras del PSG- para justificar y acelerar un despido anunciado desde hace meses. Lo va a tener fácil, pues la relación entre las directivas del club parisino y de INEOS, al empresa propietaria del Niza, son fluidas. "Si el presidente lo hubiera sabido, Galtier nunca habría podido fichar por el PSG", han lanzado desde el seno de la entidad líder del balompié francés.
Diez millones de euros pagó el pasado verano el PSG para contratar a un Galtier que ha negado la mayor. Su abogado ha declarado que el técnico "niega con rotundidad" las informaciones y le ha pedido que "inicie sin demora los procedimientos judiciales necesarios". "Desde que esto salió a la luz Galtier ha sido objeto de intolerables amenazas y hostigamiento", ha concluido. Esta nota ha sido publicada en la tarde de este miércoles y los gestores del club parisino -no sus aficionados radicales, que reclaman un despido inmediato- han querido ofrecer respaldo momentáneo al preparador. Se han limitado a precisar que en aquella época no les entrenaba y que son un club que lucha contra el racismo.