"El error pudo ser no haber estado suficientemente presente para dar una constancia e impulsar esta reforma yo mismo", dijo el presidente, que aseguró que optó por dejar esa tarea a su Gobierno. Pese a todo, el presidente defendió el retraso de la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años como la única forma de mantener el sistema actual de pensiones porque "con todas las demás hipótesis es deficitario". Y acusó a la oposición de no proponer ninguna alternativa lo que "en cierta forma evitó el debate".
Macron aseguró que seguirá acudiendo a actos públicos para "reconquistar el debate público porque hay cosas que no están claras" y lamentó que algunos manifestantes le reciban con caceroladas en lugar de debatir con él. "Hay gente que no está de acuerdo y se puede hablar. Pero cuando hay gente que lo único que busca es tapar tu voz o lanzarte objetos, eso es falta de civismo", dijo.
El presidente alertó del peligro de que la ultraderechista Marine Le Pen alcance el poder "si no se responde a los desafíos del país y si se instala el hábito de la mentira y de la negación de la realidad". A la extrema derecha "nunca se le ganará al juego del populismo y de la demagogia" pero se le combate con "la reindustrialización" y las políticas reales que "saquen a la gente de la desesperanza".