Los españoles se dejan un 39,5% de su sueldo en impuestos, cinco puntos más que la media de la OCDE.
En un informe publicado este martes sobre la llamada "cuña fiscal de los salarios", la diferencia entre el coste de la mano de obra que pagan las empresas y lo que efectivamente recibe el trabajador, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) calcula que la remuneración real por asalariado se redujo un 5,4 % en España.
Esa cifra, que se refiere al recorte en términos interanuales hasta el tercer trimestre de 2022, es netamente mayor que la caída media del 3,3% en los 32 países para los que hay datos y coloca a nuestro país a la cola entre las grandes economías de la UE.
Otros seis miembros de la organización tuvieron descensos más pronunciados que España: República Checa (8,9 %), Eslovenia (8,6 %), Estonia (8 %), México (8 %), Lituania (7,5 %) y Eslovaquia (6,1 %).
También perdieron poder adquisitivo, aunque menos, los salarios en otros grandes países como Alemania (4,3 %), Italia (2,8 %), Reino Unido (2,7 %), Estados Unidos (2,2 %) o Francia (0,8 %). De hecho, solo en uno de los 32 para los que hay datos hubo una revalorización en esos doce meses, en Hungría (2,5 %).
Detrás de esas evoluciones está la inflación, que en el conjunto de la OCDE llegó a un pico del 10,8 % en términos interanuales en octubre del pasado año, y que fue del 9,6 % en todo 2022, un nivel muy superior al de 2021 (4 %) y 2020 (1,4 %).
Los autores del estudio señalan que, aunque no alcanzará las cotas del pasado ejercicio, se prevé que la inflación siga siendo elevada tanto en 2023 (6,5 %) como en 2024 (5,1 %), en cualquier caso por encima de los objetivos de los bancos centrales.
También analizan las complejas implicaciones que tiene la indexación de la carga fiscal que pesa sobre los salarios a partir de la inflación, y que puede tener como efecto una disminución de los salarios reales. El llamado "freno fiscal" se produce por efecto de las subidas de esos impuestos cuando hay un aumento nominal de los sueldos, que conducen en algunos casos a que un trabajador pase a un tramo fiscal superior que así aumenta la fiscalidad que debe abonar.
España se sitúa en el 15º lugar entre los 38 países de la OCDE para un trabajador soltero y sin hijos, con una "cuña fiscal" del 39,5 %, y un descenso de 0,01 puntos porcentuales desde al año pasado. De esas cifras, 11,6 puntos procedían del impuesto sobre la renta (que registró un mínimo descenso de 0,01 puntos), 4,9 de las cotizaciones sociales a cargo del trabajador y 23 puntos de las cotizaciones sociales que paga la empresa, y que permanecieron estables.