Según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra mafia se aplica a organizacionescriminales clandestinas, por lo general de origen secreto, cuya procedencia es el sur de Italia. Otra versión afirma que mafia tiene su origen en la expresión árabe mahyao mu'afah, que alude a individuos arrogantes y presuntuosos, ocasionalmente prepotentes. La palabra, según algunos etimologistas, es introducida entre los años 965 y 1072, durante la ocupación árabe a Sicilia, y refiere una red de asociaciones ilícitas dispuestas a ejecutar justicia por mano propia impidiendo el ejercicio de la justicia oficial.
Hay otra versión, que sin desconocer el origen siciliano, asegura que la mafia empezó a operar como reacción de los desposeídos contra los poderosos, bajo la denominación de “Cosa Nostra”, y algunos la hacen derivar de la acepción toscana “maffia”, que significa miseria. Sin embargo, la hipótesis más aceptable es la que nos remite ala ocupación árabe bajo las palabras:mahya o mu'afah, ambas de igual pronunciación, que significa “refugio”, o “lugar clandestino de protección”.
Hoy en día, el término “mafia” se aplica a las organizaciones que operan en redes subrepticias para sacar provecho de forma ilegal como, por ejemplo, la mafia del narcotráfico, de trata de persona, de lavado de dinero y, por extensión, aquellas que operan bajo la protección de la política y la propia justicia. Las mafias más peligrosas se sitúan en la clandestinidad yestán unidas en ocasiones por pactos de sangre y juramentos secretos, y se apoyan entre sí para promover el recíproco beneficio de sus intereses. Los códigos son categóricos y una vez pactados, violarlos significa la muerte.
Según mi recordado amigo don Andrea Camilieri (notable escritor y poeta, autor de la exitosa serie de “El comisario Montalvano”, y uno de los más agudos estudiosos de la mafia siciliana), preguntarle a un mafioso cuál es la versión auténtica de la expresión que los alude, no conduce a nada. “Soprattutto perché sono persone molto ignoranti”, remataba con una sonrisa contagiosa.
Otro especialista en el tema, el periodista y ensayista Roberto Saviano, estudioso de la “Camorra” napolitana, la organización criminal sobre la que se empiezan a utilizar el término que refiere a los jefes bajo la palabra “padrino” (una traslación a partir de la película “TheGodfather” de Francis Ford Coppola, basada en la novela de Mario Puzo). En este caso, según Saviano, ni en Italia ni en Sicilia ni en toda la Campania, jamás se había utilizado esta denominación para designar a un capofamiglia (una suerte de jefe de grupo o despiadado compadre).
“Después de la película, cuando las familias mafiosas de origen italiano se afincaron en los Estados Unidos, se empezó a utilizar el término “padrino” en sustitución de capo, compareocompariello -amplía Saviano-. Digamos que fue tanta la influencia del filme en el ideario de los jóvenes ítaloestadounidenses vinculados a las organizaciones mafiosas, que éstos empezaron a imitar los personajes de la película incorporando las gafas oscuras, los trajes a rayas, y hasta los gestos y expresiones”.
En lo personal, ampliaré contando que por mis orígenes sicilianos, a través de mis primos Angelo y Giuseppe, recorriendo el sur de Italia conocí algunos capofamiglia, ya muy entrados en años, que jugaban amablemente con sus nietos en el jardín de sus casas, imitando animalitos en cuatro patas, y asumiendo las odiosas dificultades que les ocasionaba ponerse en pie. Amables, siempre con una risotada de oreja a oreja, dispuestos al abrazo más tierno y al beso más entrañable. Recuerdo que estando en pueblo de uno de estos personajes, no nos dejaban pagar ni el más modesto café; detrás nuestro, en otra mesa, con caras de buenos amigos, había unos generosos muchachos que asentían negando y se hacían cargo de la consumición (aclaro que esta gente utiliza gestos propios, contradictorios a lo usual; es decir que cuando niegan con la cabeza están aprobando y cuando aprueban, ojo porque están negando).
Hecha esta aclaración -y como antecedente autóctono-, completo diciendo que en la Argentina, en el orillero barrio de La Boca, sitió de muchas familias italianas (la mayoría genovesas), apareció hacia finales del siglo XIX el cadáver del siciliano Donato Tuttolobronco, apuñalado y con un papel en el pecho que decía: “morto per essere un traditore” (muerto por ser un traidor). Fue el primer crimen mafioso de la Argentina, perpetrado por italianos del sur en este caso. No fue el único, por supuesto.
A partir de ese momento, se conjetura que la Mafia se instaló en la Argentina. El surgimiento de este fenómeno, como sucediera en los Estados Unidos, estuvo vinculado a la inmigración italiana y en particular a la del sur dela península; aunque sin excluir a la del norte. Cabe recordar que el 40 por ciento de los inmigrantes vinieron de Sicilia y de Nápoles, donde las condiciones socio-económicas eran más severas para la supervivencia; en ocasiones afectadas por las guerras. El dato interesante es que en la Argentina, dicho porcentaje es más del doble del registrado en los EEUU.
Aquí, en la Argentina, un grupo bastante numeroso se afincó en la provincia de Santa Fe, en especial en la ciudad de Rosario, la más inquietante en nuestros días. El jefe de esa primera organización delictiva, que operaba con el tráfico de persona, la prostitución y los negocios extorsivos, era Juan Galiffi, alias “Chicho Grande”, que se presentaba como un próspero hombre de negocios, con intereses empresarios múltiples, incluidos los de la cría de caballos de carrera. Con el apoyo político y la anuencia de la policía se fue fortaleciendo la presencia de ese mafioso. Sin descontar que era inmensamente generoso y pródigo para colaborar en obras benéficas, donde hospitales y escuelas ocupaban el primer lugar.
Juan Galiffi(o Giovanni Galiffi), nació enRavanusa en 1892, un municipio italiano perteneciente a la región de Sicilia, situado en la provincia de Agrigento, y llegó a la Argentina en 1910 con 18 años apenas cumplidos. Se radicó en Gálvez, concretamente en la provincia de Santa Fe y desde allí empezó su vertiginoso ascenso. De empleado fabril pasó a ser dueño de una peluquería, una cantina y una carpintería. Compró casas y viñedos en Mendoza y San Juan y caballos de carrera que compitieron en el Hipódromo de la ciudad de Buenos Aires.Carlos Gardel cantó en uno de sus cumpleaños y es fama que su pago consistió en un velocísimo caballo de carrera. La exitosa historia del capofamigliatiene características asombrosas y fue llevada al cine por el talentoso director Leopoldo Torre Nilsson. Nuestro padrino murió en Milán el 25 de enero de 1943, pero fue en Santa Fe donde se hizo conocido como “Chicho Grande” o el “Al Capone de Rosario”, sitios en los que operó durante las décadas de 1920 y 1930, con domicilio fijo en la ciudad de Rosario, donde aún se conserva su suntuosa vivienda.
Con sus actividades empresariales, varias a la vista y otras al margen de la ley, Galiffi transformó a Rosario en la Chicago argentina. Allí desarrolló una mafia implacable asociándose con delincuentes a los que empezó a manejar con habilidad y mano dura. Su declive empezó cuando le fue atribuido, en 1932, el secuestro extorsivo y la posterior muerte delos estudiantes Abel Ayerza Arning y Silvio Alzogaray; este último tambiénperiodista del diario Críticade Buenos Aires, ambos pertenecientes a una reconocida familia de la alta sociedad. El hecho generó una gran repercusión en la sociedad argentina, lo que generó, a su vez, una presión pública que culminócon la detención de los asesinos.Ayerza Arningse encontraba con otro joven de su amistad, Ricardo Hueyo, hijo del Ministro de Hacienda de la Nación, durante la presidencia de Agustín P. Justo.El Ministro, conocedor de las vinculaciones de la Mafia rosarina con la policía santafesina, pidió al presidente de la República,la intervención de la Policía Federal y el apoyo del Ejército. Se descubrió entonces que la banda criminal era la de Juan Galiffi, quien decidió, ante la presión,liberar a Ricardo Hueyo, aún no ejecutado. Éste joven,colaboró posteriormente con la investigación para lograr el paradero de AyerzaArning, pudiéndose determinar que el joven estaba cautivo en Corral de Bustos, un pueblo de la provincia de Córdoba. La familia decidió pagar el rescate para obtener su liberación, cosa que ocurrió en Buenos Aires, con un pago a los delincuentes de la suma de 120 veinte mil pesos; toda una fortuna para esa época.
Luego del pago de rescate, los secuestradores esperaban un mensaje telegráfico. El mensaje cifrado mediante la transmisión telegráfica fue enviado como: “manden el chancho”, por liberen al secuestrado pero llegaría a la estafeta de Colón por un error que sentenció la vida del joven Abel Ayerza Arningal transmitirse como “maten el chancho”. Juan Vinti, otro miembro de la banda, sacó al joven del sitio donde estaba secuestrado y lo ultimó de cinco balazos.
Una vez detenida gran parte de la banda de Juan Galiffi, el cadáver del muchacho fue localizado el 21 de febrero de 1933 y arrestados los integrantes de la banda, que fueron condenados a prisión perpetua. No sucedió lo mismo con “Chicho Grande”, que debido a sus influencias políticas y judiciales fue finalmente no encontrado culpable.
A los pocos días, ante la indignación y el dolor general de la ciudadanía, llegaron a Buenos Aires los restos del Ayerza Arning para ser sepultado en el cementerio de La Recoleta, donde se alza la bóveda familiar de la familia. En tanto Juan Antonio Bourdieu, un familiar del joven, desafiando a la mafia, denunciaba la complicidad del Estado y llamaba a la militarización de los ciudadanos para ponerle fin a la organización de “Chicho Grande”. Conjuntamente numerosas voces solidarias se alzarían pidiendo la restauración de la pena de muerte, que fue alentada por el propio Ministro de Justicia Manuel Iriondo.
Pero la aparición del ingeniero argelino Alí Ben Amar el Sharpe marcó un quiebre en la “sociedad delictiva”. Este personaje se llamaba en realidadFrancisco Morrone y estaba casado con AgataGaliffi, la hija del capo mafia, que quedó al frente de la organización. A Morrone no se tardó en apodarlo “Chicho Chico” ydisputó de inmediato a su suegroel liderazgo de la mafia. Sin embargo, aún con poderes, los secuaces de Juan Galiffi ahorcaron a Morrone. Cercado, Galiffi se entregó a la Policía alegando que era víctima de calumnias.Sin pruebas válidas en su contra, “Chicho Grande” fue deportado a Italia en 1933. Allí, en su tierra, no demoró en ganar la amistad de Benito Mussolini y colaborar con el fascismo. Se dice que murió en 1943 durante un bombardeo en Milán por un paro cardíaco, obviamente en su cama.
No faltan los que aseguran que la organización mafiosa de la ciudad de Rosario, tiene sus orígenes en estos personajes. Es probable que no se equivoquen. La Mafia hoy sigue operando de manera activa en su principal negocio, el narcotráfico, siendo un problema de seguridad importante para esa región de la provincia de Santa Fe. Desde allí conduce sus espurios negocios. El juego clandestino, el lavado de dinero y el tráfico de drogas, el más preocupante. En un viaje que hicimos con Borges a Santa Fe, el recordado y admirado Roberto Fontanarrosa, nos presentó a un descendiente de la familia Galiffi, propietario de una cadena de restaurantes.
Quizá en la Argentina casi siempre para mal las cosas cambian. Se estima que en las más de 4.700 villas de emergencia, sin descontar otros centros clandestinos que operan en barrios exclusivos de los alrededores de Buenos Aires, existen al menos entre cinco y diez cocinas de drogas que proveen a consumidores locales y manejan la exportación a través de aviones privados y las llamadas mulas, que trafican drogas. Una reciente investigación de organismos privados, concluye destacando que el negocio ya está oficializado y su transporte por vía fluvial se realiza desde Rosario, la vieja cuna de la mafia hoy remozada, a través de un organismo estatal llamado Idrovía, controlado por el Gobierno Nacional.
La DEA (Administración para el Control de Drogas a nivel internacional,encargada de combatir el tráfico y la distribución de drogas)que tiene la responsabilidad exclusiva de coordinar y llevar a cabo las investigaciones tanto a nivel nacional como en el extranjero, ha destacado que en la Argentina las mafias de la droga operan con notable facilidad alentadas y protegidas desde el poder político, judicial y policial, no solamente cubriendo los pasos fronterizos sino produciendo diversos tipos de drogas que se cultivan, elaboran y distribuyen localmente y hacia el exterior.
El asunto no deja de ser complejo y más que urticante. Nuestro país, en poco o nada se diferencia de otros países del continente. El comercio clandestino de la droga, crece día a día y suma cómplices. Creo que no viene mal hacer un poco de historia. La familia de nuestro máximo ídolo deportivo, sufrió en carne propia una de estas constantes amenazas. ¿Quién actuará para detener este flagelo, que disemina corrupción, nadie lo sabe ni siquiera lo imagina? El poder que tiene precio y cotiza en el mercado, acaso sí.