A Pedro Sánchez le resbalan las denuncias sobre su abuso del poder de la Presidencia del Gobierno como eje de su campaña electoral. No hay mitin en el que no anuncie alguna medida que va a probar “inminentemente” el Ejecutivo: medidas cuyo único propósito es atraer el voto perdido. El eslogan más recurrente de Sánchez se centra en el sector inmobiliario. La última ocurrencia durante su acto electoral este fin de semana en Tenerife ha sido anunciar “que en el próximo Consejo de Ministros, el Gobierno va a aprobar una línea de avales de hasta el 20 % del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para facilitar la compra de pisos”. El líder del PSOE, así, de nuevo tirará de chequera, de la del Estado, que no de la suya, para el reparto de pisos imaginarios a precios de grandes rebajas para jóvenes y menos jóvenes con la ilusión de que algunos lo crean y le voten. Pisos que ni siquiera se sabe dónde y quién los construirá. Que no tienen fecha de finalización, como pronto en 2028. Que no tienen suelo asignado.
Pedro Sánchez se saca de la manga pisos que vende, casi regala, al mejor postor. Pues su único objetivo es cambiar un voto por una falsa promesa de un chollo de vivienda. Y, a él siempre le saldrá gratis. Porque, en todo caso, ya se ocupará el Estado de pagar la campaña del PSOE. El gran constructor lleva ofertados 113.000 pisos. En un mitin se sacó de la manga 50.000 de la Sareb. En su última aparición en el Congreso, 43.000. Y, ante Feijóo en el Senado, 20.000. Ahora, promete avales del ICO para facilitar la compra. Porque, según declaró en Tenerife, “la política de la vivienda pasa por aumentar la oferta a través de la construcción de vivienda protegida, con el objetivo de que sea al menos el 20% del parque de vivienda total”. Un eslogan demagógico y, por ello, falso. Siempre saca el mismo conejo de la chistera para obtener votos. Con acierto, Ayuso lo ha definido como el “cheque-voto.”
Era obligado que la Junta Electoral Central expedientara a los ministros que hacen campaña electoral desde Moncloa, desde el escenario de las ruedas de Prensa del Consejo de Ministros. Aunque al PSOE le compensa, pues como mucho será sancionado con una pequeña multa después del 28-M. Pero la JEC debería también investigar y prohibir el uso y abuso de Pedro Sánchez del poder del Gobierno y del entero Estado (ahora, el ICO). Debería impedir que el presidente anuncie lo que va a aprobar el Ejecutivo con fines partidistas. Y, para ello, el PP deberá denunciarlo. Porque Sánchez no va a desaprovechar la mejor herramienta que tiene para amarrar el poder. No va a desaprovechar el “cheque-voto” en su desesperado intento de seguir en La Moncloa.