Opinión

Ley ELA

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 10 de mayo de 2023

Cuando los mentirosos se enaltecen, se rebozan en su propia vileza. La ley para atender a los enfermos de ELA lleva meses bloqueada en el Congreso por culpa del PSOE y Podemos. Es un bloqueo sistemático, de los que no reportan votos para el lucimiento. Esa es la cuestión, amén de importarles la vida de los enfermos la nada más absoluta.

La Esclerosis Lateral Amiotrofica es quizás, por sí sola, la enfermedad más cruel, no solo para los afectados, sino también para las personas de su entorno más directo. La ley pretende ofrecer una cobertura económica para los enfermos en la etapa final que es cuando más necesaria y costosa se hace. Para muchas familias afectadas es la ruina, no solo emocional, sino que el gasto que conlleva dotar de medios mecánicos y humanos se hace imposible para la economía doméstica. Así pues, nada de extraño que al término el enfermo de ELA elija morir con tal de no empobrecer a sus familias.

Podría profundizar en la crueldad de esta enfermedad degenerativa o tal vez hacerlo con detalle sobre su manera de comportarse en apenas los tres años que dura la esperanza de vida, pero llegado a este punto permitan que me centre en la canallesca que mira hacia otro lado cuando el problema traspasa las lindes de la humanidad estricta.

"Eres mala persona": esta es la conclusión de un enfermo de ELA tras una promesa incumplida de Pedro Sánchez. «Hace casi un año me dijiste que te comprometerías a trabajar para que los enfermos de ELA tuviéramos ayudas para poder tener una vida digna y no vernos obligados a morir antes de tiempo. A día de hoy sólo nos ofreces la eutanasia. ¿Y las ayudas para vivir?». Esta y no otra es la simbiosis que nos identifica cuando un gobierno se establece en la mendicidad de sus actos haciendo bueno el dimorfismo más vistoso con la sola idea de exhibir promesas que no piensa cumplir. Todo por el voto cautivo sin importar nada ni nadie.

¿Dónde está la humanidad? Una pregunta que ha quedado relegada a lo inservible porque el sentido de la dignidad, de la propia vida, ha dejado de ser causa solidaria. Se ha borrado el sentido común de nuestro ideario bajo la tutela de un solo objetivo: destruir todo aquello que resulte beneficioso para el honrado ciudadano. Teniendo en cuenta que el nivel de civilización y madurez de un país se mide por como se trata a los más vulnerables, los enfermos de ELA son un claro exponente del quebranto que dispensa este gobierno a los más torturados e indefensos ante la debilidad de su cruel enfermedad.

Una vez más el ratio de los votos no lo justifica. Una vez más la analogía con la mentira muestra la doble moral de quienes priorizan sus ínsulas de poder sin escatimar indecencia de actos ante 4.000 españoles enfermos de ELA que esperan de Pedro Sanchez y sus socios que les prioricen una ayudas para vivir antes que para morir. Una vez más el dinero para investigar se queda en otras manos que difieren del propósito vital de la vida para quienes más lo necesitan. Son miles de millones que bajo el lema de las progresías se asocian al despilfarro en oscuros destinos o en pago de favores con aliados detractores de nuestros propios intereses, y es cuando la riqueza se vuelve pobre para nosotros mientras que otros se llevan el botín de lo inverosímil. Cuanto peor, mejor.

En este orden de cosas el fin justifica los medios serviría para comprender que el derroche de este gobierno sería causa justa si con ello se consigue o se cumple un objetivo que nos beneficie de manera tangible. El peligro de esta frase es que el individuo coloca en un segundo plano la moral y la ética y justifica todos sus medios engañosos siempre que ello le permita alcanzar un fin determinado. Por ejemplo el millón de euros aportados al presidente de Colombia para el “proceso de paz” que impulsa el señor Petro en su país, puede ser muy poco, pero que junto a los 28.000 millones de dólares de capital español invertido en Colombia bien pudiera hacerse un prorrateo para cubrir necesidades de primer orden tal como demanda la ley de ELA bloqueada en el Congreso por culpa del PSOE y Podemos. Es el paradigma de nuestras ayudas a quienes luego boicotean las democracias y además se jactan de ello delante de nuestras propias narices.

Comprendo que los lazos económicos y toda esa filosofía tan equidistante como exultante en el escenario de la pompa y de la obra, adquiere cuanto menos el beneficio de muchas dudas, sobre todo por primar con tanta sumisión el interés ajeno a costa del propio. Pero eso sí, Gustavo Petro pide por nosotros deseando que España lidere el cambio para hacer del planeta “una potencia mundial de la vida” Y uno en su corto conocimiento se pregunta ¿La vida de quienes?

Nos quedamos como estamos, eso sí, aferrándonos al decir de Anaxágoras: “Si me engañas una vez, tuya es la culpa; si me engañas dos, es mía”.