Cultura

El Real presenta Raymonda de la mano de Tamara Rojo y el English National Ballet

(Foto: Javier del Real/Teatro Real).

ESTRENO

Isabel Cantos | Jueves 11 de mayo de 2023
El Teatro Real vivió ayer miércoles una jornada artística dedicada a la danza y al baile digna de recuerdo. Y es que, unos minutos después de que el bailaor flamenco José Maya iniciara su estreno en el Salón de Baile de la entidad, en el Teatro propiamente dicho se estrenaba el ballet en tres actos Raymonda, una coproducción del English National Ballet y Finish National Opera and Ballet sobre música de Alexander Glazunov (1865-1936), con adaptación y edición de Gavin Sutherland y Lasr Payne, directores musicales invitados, al frente de la Orquesta del Teatro Real.

Centrándonos en el estreno de Raymonda, resalta con sólo echar un vistazo al programa de mano la esmerada preparación y el ingente equipo de artistas y directores que han dado vida a esta nueva producción del título, que -hay que reconocerlo- constituye un auténtico deleite artístico; y es que, en el género dramático conocido como ballet la coreografía añade una dimensión artística más a la música, ya de por sí compleja. A la idea inicial de los coreógrafos, materializada por los bailarines de la forma más fiel posible, pero añadiendo cada uno su identidad expresiva particular, se suma el trabajo de los escenógrafos, figurinistas (más de una treintena intervienen en esta producción), utilleros, iluminadores. En suma, el ballet es un conjunto de todas las artes y, si es cierto que la ópera crea una obra de arte total, el ballet hace lo propio (y me permito aplicar aquí la idea wagneriana) partiendo también de la música, pero con el movimiento y el cuerpo.

Raymonda está ambientada en la guerra de Crimea (1853-1856), desencadenada por las ansias expansionistas de Rusia, que con la ayuda de Grecia se había anexionado este territorio arrebatándolo al Imperio otomano, en franca desintegración en el siglo XIX. El conflicto se saldó con la victoria de los aliados (el Imperio otomano, el Reino Unido, Francia y el Reino de Cerdeña). Una de las ventajas de esta ambientación histórica (por cierto, de curiosa y oportuna actualidad -aunque el argumento privado es bastante simple y está estructurado en torno al clásico trío amoroso-), es que facilitaba al compositor (Gazunov) y al coreógrafo (Petipa) la excusa perfecta para desplegar un auténtico mosaico de folklores. Así, en Sebastopol, donde se han concentrado los aliados, los soldados y enfermeras de cada ejército se alternan en el centro del escenario bailando al son de sus respectivas músicas nacionales. Este pasaje ha sido magistralmente concebido desde los presupuestos actuales por Tamara Rojo: la recreación de estos elementos junto con el magnífico vestuario y la excelente iluminación ofrece al espectador el momento más vistoso y colorido de esta Raymonda que ahora presenta el Teatro Real.

En esta producción la coreógrafa ha conservado gran parte del original ideado por el coreógrafo Marius Petipa (1818-1910), con sus espectaculares solos y sus ricas y dificilísimas variaciones, intentando hacer de esta esta joya del ballet clásico "una reinterpretación más que una creación", pero adaptándola a las condiciones físicas, técnicas y expresivas de los bailarines de ahora, con lo que la presencia de los intérpretes masculinos se encuentra potenciada y constituye una auténtica exhibición atlética.

En el papel de John de Bryan (el prometido de Raymonda) actuó el mejicano Isaac Hernández. Este artista fue reconocido en 2018 como mejor bailarín del mundo con el premio Benois de la Danse. Es la figura principal del English National Ballet. El papel de Abdur Rahman (el tercero en el trío amoroso) corrió a cargo del alicantino Fernando Carratalá Coloma, que, junto con su competidor en la ficción, arrancó repetidas ovaciones al público entendido. Estos dos artistas se alternarán, en el resto de las cuatro funciones previstas de Raymonda, con Francesco Gabriele Frola y Aitor Arrieta (como John) y con Erik Woolhouse y Daniel McCornick (como Abdur).

El papel protagonista, el de Raymonda, corrió a cargo de la japonesa Shiori Kase, que se unió al English National Ballet en 2009 y se convirtió en solista en 2013 (con ella se alternan, en las otras fechas, Fernanda Oliveira y Emma Hawes). Tamara Rojo ha sabido articular para esta bailarina un lenguaje elegante y delicado, muy acorde con el personaje y con las cualidades expresivas de esta artista, que en el Acto III brindó al público un delicioso solo en relevé (sin bajarse de las puntas) acompañada por un solo de címbalo húngaro tocado por Rob Millet.

Tamara Rojo, directora artística del English National Ballet desde 2012 a 2022 (actualmente ostenta el mismo cargo en el San Francisco Ballet) debuta con esta Raymonda como coreógrafa. Ha sido distinguida con numerosos galardones durante su carrera como bailarina solista (Premio Príncipe de Asturias, Medalla de Oro de las Bellas Artes y la Encomienda de Número de Isabel la Católica, o el Benois de la Danse, entre otros muchos). Su interpretación de Clara en El Cascanueces le valió su calificación por The Times de Bailarina Revelación del Año en 1997. Invitada por el bailarín Anthony Dowell tras su éxito como artista invitada en Giselle, se incorporó al Royal Ballet como bailarina principal, donde permanecería doce años.

Funciones de Raymonda: entre los días 10 y 13 de mayo (éste último con doble sesión, a las 16:30 y a las 21:30). El resto de funciones, a las 19:30.

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