Berlusconi, de 86 años, tuvo que ser ingresado el 5 de abril en la unidad de cuidados intensivos y después de 12 días pasó a planta, donde ha permanecido a su lado su compañera sentimental, la diputada Marta Fascina, 53 años más joven, y donde ha recibido las visitas de sus cinco hijos, amigos y aliados políticos como la primera ministra, Giorgia Meloni.
El magnate salió del hospital a bordo de un coche negro, escoltado por varios vehículos, y no hizo declaraciones a los medios apostados en la puerta del centro médico.
El propietario del coloso Fininvest apareció el pasado viernes en un vídeo en el que animaba a los italianos a votar en las elecciones locales celebradas en que unos 800 municipios del país. Previamente había enviado un primer vídeomensaje a la convención de su partido, en el que aseguraba estar "listo" para regresar a la batalla.
En el último parte médico, emitido el 3 de mayo, los doctores que le han atendido explicaban que el cuadro clínico de Berlusconi era "estable y alentador", después de casi un mes de su hospitalización.
Entonces, los doctores Alberto Zangrillo y Fabio Ciceri revelaron que el exmandatario estaba siendo tratado de una "infección pulmonar" causada por "una condición hematológica crónica de la que es portador desde hace tiempo: la leucemia mielomonocítica crónica".
La leucemia mieloide crónica es una forma de cáncer de la sangre que puede aparecer sobre todo en personas mayores de 60 años y los médicos precisaron entonces que se estaba sometiendo "tratamiento citorreductor especializado".
A lo largo de los años, Berlusconi ha sido objeto de varias hospitalizaciones: En una de ellas se le implantó un marcapasos, mientras que también fue ingresado por el Covid y en una las más recientes, en enero de 2022, fue ingresado por una infección urinaria.