Opinión

Después de urnas

TRIBUNA

Juan José Vijuesca | Miércoles 31 de mayo de 2023

Se abrieron las urnas como lo hacen los cofres de los milagros. De ellas salieron huesos rotos para unos y deleites para otros. Voluntades de libertad ungieron esperanza que en buena hora trajeron los votos, mientras que en desasosiego de la mentira caían los culpables de la trampa, también llamados trileros. Burladores del engaño que país como el nuestro no merece tal remedo, pues a mucho desaliño de gobierno el pueblo se ciñe cuando lo gratis se compra sin dinero y en pagar caro lo que barato debe ser, así llega el rebelo no de pocos, sino de muchos millones por cierto.

En abrir y cerrar urnas solo queda el recuento, labor de meritorios de mesa que no tahúres de paño verde y apuestas, que para eso está Tezanos en medio del tarot donde la fortuna se llama ganga y el futuro misericordia. Caídos pero no capitulados, los huesos rotos se entablillan y levantarán con dinero lo que parece sin remedio la caída de Pedro, que para eso nos tienta con un megaplan de propaganda de 440 millones de euros, más no os holguéis en euforias que el mentiroso juega con cartas marcadas y a base de limosnas capaz es de comprar almas por correo como implorar a la mentira la gracia divina que ciega hasta al más despierto.

No dispensen ni tampoco libren de caída antes de tiempo, que cosas más coléricas han sucedido en tanto importamos la nada para quienes el poder alcanza en desesperación y desprecio. Mala cosa es jabalí herido tratando de defenderse. Víctima es la democracia si los que añaden codicias se aferran al dominio sin escrúpulos, y peligrosa es la coyunda cuando en cosa de dos uno no quiere, que un “Basta Ya” también cabida tiene para juegos de sillones y bastones de mando, que a nuevas urnas si en buen juicio y jugada limpia, el pueblo se refrenda para calmar las estupideces y la falta de futuro. No ha lugar seguro para seguir cobijando a quien nos vende y miente, que la urna es premio y castigo y así debe ser como tenidos los votos en cordura para no alargar amarguras que traen causa de males mayores en nada que tiemble el pulso.

Si ha de haber cambio, que así sea, y lo antes posible, pues lo vivido en connivencia de Pedro y sus acólitos es, hasta la fecha, el tormento cardinal de la mentira geométrica, el sectarismo totalitario, la idolatría por el rencor, la prosa narcisista, el deterioro institucional y el rédito del pasado. Todo esto debe servir para que las urnas de julio vomiten juicio evitando que el hartazgo nacional vuelva a resurgir. Podemos esperar cualquier cosa, cualquier trampa, cualquier siniestro de conveniencia, cualquier maniobra de absoluto poder. Cabe esperar, hemos visto de todo. Pedro Sánchez anuncia para el 23 de julio que tiene un método infalible para disipar las dudas del electorado. Quizás nos haga subir hasta el Gólgota para crucificar a los españoles al precio que el odio cotice.

En este artículo que intento levantar como piedra pesada me lleva al convencimiento de una estratégica maldad, legal, eso sí, pero sin lealtad en el juego limpio. El 23 de julio no es una fecha improvisada, es una maniobra orquestal, un caballo de Troya, un ardid para congraciarse con el absentismo, dividir el voto presencial y obligar a votar por correo al regazo de las ausencias vacacionales sin reparar en jugarse el futuro de los españoles a piedra, papel o tijera. El 23 de julio es un órdago desafiante, a la desesperada y sin sutilezas de conciencia, muy de Pedro Sánchez tan acostumbrado a vender incluso a sus propios compañeros de partido que han pagado en precio de urnas no por sus obras sino por las de su presidente. Capaz de hundir al Partido Socialista si con ello suena la orquesta del Titanic en honor y gloria de quien mirándose al espejo de la jactancia se encuentra bajo los efectos del complejo de Hibris feliz de su orgullo temerario, su desmesura y sus acciones irreflexivas.

A Sánchez le sobramos los marginados que hacemos valer la Constitución; solo le interesa la mayoría parlamentaria, que es muy diferente a la ciudadanía responsable. Él es feliz de haberse conocido con los de Bildu, los separatistas y la ultraizquierda o los golpistas, mientras insulta y denigra al resto de españoles. No seré yo quien defienda el hacer de don Pedro, pues él solo se ha convertido en el reflejo de su propia vanidad sin importarle más que la loa y la trompetería de su codicia. Precio caro y desafortunado derroche de dineros para comprar voluntades sin principios ni miramientos para aquellos que prestándose al juego se convierten en bufones del voto cautivo haciendo las delicias de su mecenas. Es la grosería del caos, el laberinto del Fauno en donde alguien se pierde tratando de encontrarse a sí mismo. Inútil empeño porque al final el sistema democrático libre, sin ataduras, se encarga de juzgar a los políticos por sus obras. Así son las urnas de la libertad.

En fin, no queda tanto para el día 23 de julio y a pesar de la taimada maniobra electoral el cambio democrático con Santa Urna a la cabeza puede hacerse realidad. Cada cual con su voto se lo haga ver ya sea en playa, en el pueblo o escalando el Everest.