El final de un año deportivo desprende siempre un aroma, en mayor o menor intensidad, a despedida. A cierre de proyecto. Es casi inherente a cada extinción del curso. En la temporada baja toca pensar el siguiente movimiento, el siguiente capítulo del club en cuestión, y retocar piezas. Y hay veces, como la de ese domingo en el Santiago Bernabéu, en que dicha sensación de adiós se torna material. El templo merengue ha visto por última vez a Karim Benzema. El delantero galo se marcha a Arabia Saudí -seducido por más de 400 millones de euros- con un Balón de Oro y 25 títulos vestido de blanco. Llegó como la apuesta más personal de Florentino Pérez -que viajó hasta la casa de sus padres en Lyon para convencerle-, con 21 años, y hace las maletas con 35 años, uniformado de mito y leyenda. La tribuna le rindió tributo en persona por última vez en esta fecha, durante la visita del Athletic.
La jornada de final de una Liga en la que capitalinos y vizcaínos han acabado lejos de los objetivos perseguidos, les encontró peleando por metas menores. El Real Madrid trataba de sellar el subcampeonato y no repetir borrón casero, mientras que los visitantes agotaban su última bala para jugar en Europa. El pasado domingo se estrellaron en Elche y tenían que ganar en Chamartín, gesta que no completaban desde 2005. Por aquel entonces les entraba también un Ernesto Valverde al que le ha pesado mucho la lesión de sus centrales titulares -Íñigo Martínez y Yeray Álvarez-. Por ahí se explica el desplome que le vio caer de puestos de la Liga de Campeones y Europa League hasta sumar una sola victoria en los siete últimos partidos. Esa inseguridad defensiva y la ausencia de puntería -chutaron 27 veces en el Martínez Valero y no metieron ni un gol- les colocó en el brete de esta tarde.
Empezaron con intensidad y convicción, con Guruzeta en punta, Iñaki Williams como extremo diestro y su hermano Nico en la izquierda. El 'Txingurri' ha encontrado esa fórmula para maquillar el escaso tino que ha mostrado Iñaki en este curso. Ha sumado 10 dianas el internacional por Ghana y nunca ha llegado a los 15 goles por temporada. Son cifras que no llaman al optimismo, por eso su entrenador le quiere desequilibrando y no rematando. En el décimo minuto un centro de córner hacia él fue desviado con la mano por Kroos. Penalti. Pero Vesga se topó con Thibaut Courtois, salvador profesional.
El Madrid jugó como se auguraba, sin la chispa y el hambre que esperaba su parroquia. Dijo en la previa Carlo Ancelotti que este año ha fallado en mantener la motivación de sus jugadores y en este desenlace liguero se corroboró. Puso en liza al once de gala -salvo Luka Modric, al que suplió el siempre voluntarioso y aplaudido Dani Ceballos- y trataron todos de alimentar a Benzema, aunque el primer chut local llevó la firma de Vinicius -que volvía después de un par de semanas de respiro tras el incidente racista de Mestalla-, en diagonal para la buena reacción de Unai Simón -minuto 25-.
Quiso Camavinga subir las revoluciones, al fin en el mediocentro, aunque no tuvo éxito ni precisión. En este clásico del balompié nacional la pulsión competitiva correspondió al único colectivo que se jugaba algo palpable. Los vascos optaban por arrebatar a Osasuna la plaza de Conference League y evidenciaron su pujanza. Eso sí, de menor a mayor ambición. Contaron con Ander Herrera a los mandos, un cerebro torturado por seis lesiones musculares tras su salida del PSG. En torno a él y al puñal entre líneas llamado Oihan Sancet se afiló la ambición rojiblanca, en transición, si bien en el primer acto no sumarían más que un chut lejano de Yuri Berchiche que repelió el portero belga -minuto 31-.
Los locales pelearon para que el minutaje discurriera en un ritmo cansino, mas cuando presionaban de verdad recuperaban muy arriba el cuero. Hubo de esperar la grada hasta el minuto 40 para levantarse del asiento. Fue con una finta excelsa de Rodrygo, en el área grande y sin espacio, a través de la que se coló entre dos zagueros. Poco más se pudo llevar al paladar el madridismo antes del descanso. Vieron a su equipo manejar el 64% de la posesión y sólo cuando el colegiado se llevaba el silbato a la boca Unai Simón ganó un mano a mano a Rodrygo y Carvajal cabeceó alto por poco.
Fue un espejismo. Salieron mejor a la reanudación los visitantes y, tras rondar el área merengue, en el minuto 49 cantaron el gol de Sancet. El llegador amortizó el desajuste de la zaga rival, por el lado de Nacho y Rüdiger, y embocó el rechace de Courtois con un derechazo angulado y certero. La endeblez defensiva -han encajado 18 goles más que el Barcelona- y las pérdidas sin achique -trascendental la baja de Casemiro en este apartado- han desangrado a los capitalinos después del Mundial de Catar. En abril y mayo estos defectos les han costado tantas derrotas como en toda el curso pasado.
Este domingo ese debe les colocó de nuevo en labor de remontada, sintetizando lo que ha sido un ejercicio a contramano que se ha resuelto "sólo" con la conquista de la Supercopa de Europa, el Mundial de Clubes y la Copa del Rey. Tiene trabajo un 'Carletto' que en el minuto 58 se cansó del tedio y metió en cancha a Marco Asensio y a Aurelien Tchouaméni. El balear se despidió -ovacionado- en esta fecha, con 17 títulos bajo el brazo, y el francés debe dar un paso adelante en el mediocentro. El club lo anhela, para corregir un desequilibro táctico que neutralizó Courtois evitando el 0-2 ante la carrera en solitario del mayor de los Williams -minuto 57-.
Despertó el de siempre a los madrileños. Vinicius, que baja el telón con 23 goles y 17 asistencias, convertido en referente absoluto, reclamó más balones pegado a la cal izquierda. Sentó a De Marcos y prendió una mecha que alimentó Rodrygo y los frutos llegaron pronto. En el 70 Kroos botó una falta lateral, Yuri golpeó a Militao en el área y el colegiado señaló penalti. Benzema se dio el gusto, entonces, de marcar en su despedida. Su tanto número 31 del curso, el 354º desde que aterrizó en España. Y sus compañeros, ya con Modric en cancha -además de Muniain y Raúl García-, bajaron el telón con un empate inocuo -empató el Atlético y ganó Osasuna-. En el 61º y último partido de su volcánica temporada.