Nacional

"En política vasca, el PP se ha pasado o se ha quedado corto"

el imparcial entrevista a Basagoiti

Miércoles 22 de octubre de 2008
Recién aterrizado y se encuentra con unas elecciones decisivas para el País Vasco. ¿Cómo llega el PP a ellas?

Aunque la gente no lo perciba, tenemos sólo tres escaños menos que el Partido Socialista y solamente siete menos que el PNV. Por tanto, somos tres fuerzas equiparadas. Soy claro, no descarto apoyar al PSE o que el PSE me apoye a mi para sustituir a Ibarreche, pero descarto un acuerdo con el PNV. Lo que temo es que el PSE esté dispuesto a hacerlo.

¿Intuición o algo más?

Hay muchas probabilidades de que lo hagan porque tienen complejos ante el nacionalismo, son de los que creen que para ser vasco hay que ser nacionalista. Cuando han gobernado en comunidades como Cataluña o Galicia han pactado con nacionalistas radicales, incluso han llegado a plantear acoso a la lengua común, que es el castellano. Con ese bagaje, sólo hay una cosa que puede evitar eso, y es que el Partido Popular marque tendencia, que sume y que condicione la postura socialista.

Dice que el PSE está haciendo el “ridículo” y que “agacha la cabeza” ante el lendakari.

Porque es imprevisible, y en estos momentos apuntan al pacto con el PNV. Entiendo que, si se ven obligados, si hay una presión importante de la clase política vasca, podemos conseguir que el PSE recapacite.



¿Cuál sería para usted el escenario idóneo en la Cámara de Vitoria?

Lo fundamental es que Ibarreche se vaya a la oposición. En segundo lugar, que entre PSE y PP se pueda conformar una mayoría, con peso importante del PP para que no tengan la indignidad de echarse a los brazos del PNV. Debemos ser aquellos que tengan la llave y la clave del cambio.

Pertenece a un partido fuerte, tanto en el ámbito nacional como en el autonómico. Sin embargo, algo ocurre en el País Vasco.

No quiero que nos comparen con otros, el PP tiene importantes respaldos en la Diputación de Álava y en la alcaldía de Vitoria. Tenemos que pasar de la resistencia a influir en la política más cotidiana. Tengo que conseguir desequilibrar los debates en el País Vasco.

Es “vasquista y de centro”.

Soy vasco, soy español y me considero de centro. Más que de centro, liberal. Eso se traduce en una defensa a ultranza de las libertades, la Constitución y el Estado de Derecho. Soy de los que defiendo que me pondré de acuerdo con el PNV para que la Alta Velocidad llegue antes al País Vasco, pero soy también de los que defiendo que no negociaré con el PNV las bases del Estado de Derecho, porque para eso tenemos la Constitución.

¿Es buena la salud del PP vasco?

Creo que sí, porque en el Congreso se ha elegido la nueva Ejecutiva con un 83 por ciento de los votos, y creo que sí porque noto a la gente con mucha ilusión. Queda un debate mediático más de fuera que de dentro de la política vasca.

¿Preside un partido sin fisuras?

Sí. El tema San Gil nos dolió mucho a los populares, pero la gente está mirando hacia delante. El PP no puede mirar un solo minuto por el retrovisor cuando el lendakari está planteando la independencia.

¿Ha afectado a su partido la marcha de San Gil?

Me da pena lo que ocurrió, pero no pienso en votos, pienso en nuestros votantes y concejales de los pueblos que quieren que sigamos adelante.

¿Le preguntan mucho por ella?

Me preguntan mucho en Madrid y menos en el País Vasco, pero no son preguntas que me duelan o molesten. Hay que entender que San Gil es un referente importante.

¿Mantienen contacto?

No creo que le haga gracia que hable de los contactos que podamos mantener.

¿Es usted la “marioneta” de Rajoy?

Mi relación con Rajoy es buena, pero no pienso en él. Mi cabeza está puesta en los retos de la sociedad vasca y, en todo caso, en dar cuenta a mis concejales y mi Ejecutiva. Rajoy es mi presidente, al que respeto profundamente, pero no es el que me quita el sueño.

¿Comparten el discurso de Génova sobre el País Vasco?

En Génova tienen que darse cuenta de que, en los temas sobre el País Vasco, cuanto más se oiga a los populares vascos, más se acertará. Hablo del Concierto Económico, de educación, del euskera y de muchos otros asuntos. El PP vasco es el que convive en Hernani con los batasunos, es el que ve cómo el PSE hace guiños a Batasuna, es el que ve que Patxi López es débil ante Ibarreche. Estoy contento porque estamos en el momento en el que más integrantes vascos hay en el Comité Ejecutivo. Como tenemos las claves, es mejor que se nos haga caso, y se nos hace. Creo que vamos en la buena dirección.

¿Alguna vez ha deseado meter la cabeza bajo tierra al escuchar a Génova?

La sensación que tengo de Génova es que a veces se han pasado y otras se han quedado cortos. No ahora, en la historia. Es decir, he visto a Génova echarse en brazos de Arzalluz, que actúa como un talibán, y otras veces llamar terroristas a los del PNV. Creo que hace falta tener más cabeza. Yo siempre he hecho una crítica dura, pero con los pies en el suelo.

¿Cree que el mensaje del PP puede llegar a ser mayoritario en una sociedad como la vasca?

Estoy convencido de que el PP es mayoritario, de la misma forma que lo ha sido en Álava y casi lo ha sido en Bilbao. Nos queda que la ola del PP nacional vaya a favor y nos queda pasar de la resistencia a la influencia. No sólo somos valientes, también somos capaces. La sociedad vasca es una sociedad conservadora en la que hay mucho espíritu liberal. Ahí puede encajar el PP.

¿Qué parte de culpa tiene el PNV en la vigencia de Eta?

Tiene culpa, pero no es que defiendan el terrorismo. Quieren la paz, quieren que Eta desaparezca, pero no se dan cuenta de que se quejan de todo lo que funciona, sea una medida judicial, política o económica. Tienen un problema con los fines y con los medios. Como comparten el fin, les cuesta atacar los medios de la manera más adecuada. El PNV no hace y no ha hecho todo lo que debe.



¿Qué es lo que más le preocupa del nacionalismo que preconiza Ibarreche?

El adoctrinamiento a los jóvenes mediante la educación, a través de la televisión pública y la utilización de la cultura. Lo que hace es cultivar futuros independentistas.

¿Cómo se puede acabar con la cuna de jóvenes proetarras?

No son una cuna importante en número pero sí a tener en cuenta por su amenaza al Estado. Creo que se acaba con ellos con una política educativa y cultural diferente, no puede ser que de nuestro sistema salgan personas que han aprendido que Euskal Herria siempre ha sido un Estado que España oprime. Es un trabajo de decir la verdad. En segundo lugar, creo que se está registrando un rechazo por parte de la juventud vasca a ese tipo de planteamientos. Hoy, la juventud no avala el independentismo como lo hacía hace unos años. Al PNV no le están saliendo las cuentas, por eso está tan nervioso.

¿Un joven vasco puede decir “soy del PP”?

No. Incluso tenemos jóvenes afiliados que no lo dicen en casa, no lo saben sus padres. Pero si estamos en política, si arriesgamos la vida, lo hacemos por cosas como esas.

¿Tiene miedo?

Sí, no le engaño. He pasado miedo, a veces sigo pasando miedo. Lo intento superar con voluntad y poniéndome la idea en la cabeza de que esto lo vamos a ganar. Si pensara que vamos a perder, el miedo sería muy fuerte y me iría del País Vasco. Una vez sentí un gran escalofrío en mi cuerpo. No me iban a matar, pero lo sentí. Estaba en un acto con la coordinadora de discapacitados vascos, en el año 2000. Me di la vuelta y estaba a mi lado Josu Ternera, en mi cogote tenía a ese pedazo de asesino.

¿Cuántas veces ha pensado en dejarlo?

Más de una vez. No precisamente el día después de que mataran a un compañero, porque eso te enciende un nervio para seguir peleando, pero en momentos más valle, como el de María San Gil, pensé en dejar la política porque pensé que me estaba dejando la vida, hipotecando el futuro de mi familia y encima estábamos divididos.

¿Se puede acabar con Eta?

Hasta hace 10 años se pensaba que era invencible, pero esa teoría se cae con la Ley de Partidos, cuando los jueces aplican las leyes, cuando la Policía detiene comandos. Hay que seguir con ese tipo de políticas y que no haya ningún listo que negocie con ellos. A ello se debe sumar el Gobierno vasco, un gran esfuerzo de la Ertzaintza y que la educación condene el terrorismo. Eso les llevaría a la desesperanza, a dejar las armas y a la reducción de su mundo, porque ya no tendrían apoyo ni legitimación.

¿Cómo palpita Eta?

Con más moral que hace cuatro años gracias a la negociación, débil desde el punto de vista operativo por la eficacia policial de los últimos meses. Lo triste es que hasta Eta sabe que Zapatero podría volver a meter la pata y negociar.

¿Y los asesinos y sus fieles, cómo caminan por las calles del País Vasco?

Con total impunidad porque aún lo suyo no está mal visto en el País Vasco que se ha construido. Han permitido que el asesino sea un héroe y la victima quede oculta. Cuando un etarra entra en la cárcel, consigue una carrera gratis, se le hace un homenaje en su pueblo, se paga a su familia para que vaya a visitarle a prisión… Y con esto se consigue que un tío que era un mierda y un asesino se convierta en un héroe con trabajo y con carrera. A algunos terroristas les sale incluso rentable serlo.

En la conferencia que acaba de ofrecer en Madrid ha confesado que en muchas ocasiones se acuerda de Zapatero, de Rubalcaba, de Conde-Pumpido…

Sí, cuando al visitar aquellos pueblos en los que hay alcaldes de Batasuna, mi concejal es perseguido por las escaleras del Ayuntamiento, un Ayuntamiento lleno de carteles de Eta y caras de asesinos. Me parece indecente que nadie haya asumido su responsabilidad en el Gobierno. Quiero que alguien dimita, pero no como castigo por un error pasado, sino para que los próximos ejecutivos sepan que no todo sale gratis.

¿Conocemos todo lo que ocurre?

Rubalcaba tiene la habilidad de no dejar nada claro.

¿Apoyará el PSE los presupuestos de localidades gobernadas por la marca blanca de Eta?

Según su formulación, tendrían que apoyar lo presupuestos de los alcaldes de Batasuna. Detrás de eso sólo hay una manera de disfrazar, de ocultar el pacto Zapatero-Ibarreche.

Antes hablaba del miedo, un miedo que pone a prueba a diario cuando visita distintas localidades.

Ir rodeado de escoltas da asco, pero también aporta voluntad y fortaleza. Es difícil que te pongan una bomba, pero en Hernani, por ejemplo, salen de los bares como energúmenos a insultarme. Puede pasar que te quieran dar una paliza, pero pienso seguir yendo a Hernani, y a Ondarroa, y a Salvatierra, y a Mondragón… Esta gente no va a conseguir meterme en casa. Yo no sobro, son ellos.

¿Cómo afecta esto a su vida?

Mi vida en este momento está muy perjudicada por la seguridad. Condicionan mis gustos, mis aficiones y mi familia. Si en este momento hay algo dentro de mi vida que no es confianza, que no es ilusión, que no son ganas, es la seguridad, que me está matando en vida (largo silencio). Hay unos agentes que me acompañan, que lo hacen lo mejor que pueden, pero no es normal que una persona de 38 años no pueda llevar una vida digna con sus tres hijas o con sus amigos. Me repatea, es lo que más desesperanza me crea a lo largo del día. Tengo una gran afición, que es la moto. Sé que es sólo un ejemplo, pero he tenido que dejarlo. Llevaría a la parada a mis hijas, me iría al casco viejo con mis amigos a tomar unos potes, iría al cine con mi mujer, jugaría al fútbol, que jugaba todos los sábados y lo he tenido que dejar.

¿En Madrid entienden esto?

En Madrid nos han puesto sólo en el papel de sufridores, que lo somos, pero peleo para que también sepan que somos capaces de gestionar una alcaldía, una consejería o la Lendakaritza.

Algún día podrá venir en AVE a contarlo.

Espero, pero no creo que antes de 2012 ó 2013. Confío en que Eta no se salga con la suya y nos lleven a la Edad de Piedra.

Por lo pronto, sueña con dar la sorpresa en Bilbao…

La daremos, en Bilbao ganaremos. En realidad, mi ilusión era ser alcalde de Bilbao. No estoy en política porque quiera llegar alto, estoy porque no se puede vivir en paz, porque a la gente se le persigue. Esa motivación falta en Madrid o en otros lugares de España.

Pero Madrid puede suponer esa escapada que en ocasiones ha deseado…

Si hago esa escapada será para dedicarme a la empresa privada, soy empleado de banca en excedencia. No me interesa la política en Madrid.

Aún es joven.

No soy tan joven, tengo 38 años. Si viviésemos en libertad, en el País Vasco habría más jóvenes en política. Por desgracia, hay mucha cantera pero dar el paso es muy complicado.

¿Eso también lo saben en la capital?

Llamo sin complejos. Yo tengo un defecto, y es que me meto mucho en líos. Digo las cosas como las pienso.

TEMAS RELACIONADOS: