el presidente de eeuu no perdona al español ni al final de su mandato
Miércoles 22 de octubre de 2008
Los grandes de Europa prescindieron de Zapatero para abordar la crisis hace ya tres semanas. El 4 de octubre, Francia, Alemania, Italia y Reino Unido se reunieron en el Palacio del Elíseo para buscar soluciones a la situación económica de sus respectivos países, máximas potencias económicas de la UE. En esa estuvo también el presidente luxemburgués, así como el de la Comunidad Europea y el Banco Central Europeo. En aquella ocasión, el Ejecutivo salió al paso excusándose en el “fiasco” –según Alfredo Pérez Rubalcaba- que había supuesto la cumbre, de la que “Zapatero estaría defraudado”. "Casi prefiero que a esas reuniones no nos inviten porque no valen mucho", declaró el ministro del Interior.
Pero el presidente español ha intentado hacer valer su contacto con Sarkozy para estar presente en aquellas cumbres en las que se reúnan las principales economías del mundo. Días después de la ausencia en El Elíseo, Zapatero solicitó a su homólogo francés una reunión “urgente” del Eurogrupo. "Hay que garantizar que los bancos sanos puedan encontrar condiciones de financiación que permitan apoyar sus esfuerzos de préstamos a las empresas y a los hogares", declaró Sarkozy tras la reunión, de la que, parece que esta vez sí, Zapatero se sintió satisfecho. ha declarado Nicolas Sarkozy. De forma limitada y supervisada, los jefes de Estado y de gobierno de los 15 países de la zona euro reunidos en París acordaron permitir la refinanciación a los bancos.
Fuera del entorno de la UE, más en concreto en lo referente a las relaciones con EEUU, España no lo tiene tan sencillo para salir en la foto, fruto de dos legislaturas en las que las relaciones de nuestro país con la principal economía del mundo –en concreto con su presidente Bush-, han brillado por su ausencia. De nuevo Sarkozy, esta vez junto con José Manuel Durao Barroso, viajaron a EEUU para entrevistarse con Bush y organizar una cumbre antes de fin de año para atender la lucha contra la crisis económica. Brown, primer ministro británico, declaró su deseo de que España estuviese allí. Estas palabras llegaron tras departir con Zapatero, quien, a través del líder británico en esta ocasión, intenta tener un asiento en la importante cumbre previa a 2009, dando por hecho que España no estará representada en EEUU con las grandes potencias.
La reunión se cerró en Camp David. "Deseo presidir la cumbre en un futuro cercano", dijo Bush, quien explicó que tanto líderes de países desarrollados como de naciones en vía de desarrollo participarán en la cumbre. Parece que en sus planes no entraba España.
Sarkozy declaró este martes que en la cumbre internacional para la reforma del sistema financiero deberían participar los miembros del G-8, así como los del G-5, que agrupa a las principales economías emergentes (México, Brasil, China, India, y Sudáfrica). Además, dijo que Zapatero ha jugado un "papel considerable" en la respuesta de la UE a la crisis financiera, sin embargo, explicó que de invitar a España podría haber problemas con Polonia. El presidente francés argumentó que "no es él quién decide quién acude a la cumbre".
La vía Brown no le funcionó, así que volvió a recurrir a Sarkozy, dada su supuesta intención de compartir foro con Zapatero. Tras una conversación telefónica entre los presidentes, el francés ha declarado este miércoles que que ha comunicado al presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, su apoyo a la participación de España en la próxima cumbre, el 15 de noviembre en Washington, sobre la reforma del sistema financiero internacional. El comunicado en el que se expresa esta afirmación recuerda que España ocupa la octava posición mundial en función de su Producto Interior Bruto (PIB) y añade: "el presidente de la República apoyará la causa de la participación de España ante los anfitriones americanos de la cumbre". Rodríguez Zapatero ya dio cuenta el martes de una conversación telefónica mantenida el mismo día con el presidente francés y señaló que ambos habían coincidido en la conveniencia de que España esté presente en la cumbre mundial que revisará el sistema financiero internacional.
Pero Sarkozy llevaba razón cuando dijo aquello de que él no decidía quien asistía. Bush no perdona, y ni siquiera al final de su mandato le abre las puertas al presidente español. Acudirán los dirigentes del G-20, entre ellos, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Francia, Alemania o India, y un representante de la UE. La Casa Blanca dice estar dispuesta a escuchar a España, pero España no estará. "No hubo una decisión de excluir a España", explicó el portavoz de la Casa Blanca, Tony Fratto. Si se admite a demasiados países "puede ser un grupo demasiado grande y entonces no se puede llegar a un consenso sobre cómo avanzar, por lo que la decisión fue ceñirnos al formato del G20", afirmó Fratto.
"Si España quiere presentar esas ideas a través de alguno de los líderes individuales que acudirán a la cumbre, o a través de su representación en la Comisión Europea, desde luego es bienvenida", agregó el portavoz. "Esta será la primera de una serie de cumbre que reunirá a los líderes de los países que participan en el proceso de ministros de Economía del G-20 para discutir sobre los actuales retos económicos", explicó otro responsable estadounidense que pidió no ser identificado, quien precisó que la conferencia tendrá lugar en Washington.
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