Opinión

El tren de la fresa

TRIBUNA

Raúl Mayoral | Domingo 11 de junio de 2023

La mejor manera de tomar puntualmente un tren es haber llegado tarde a la salida del anterior. Un episodio así ha protagonizado Yolanda Díaz, que tras arribar a Madrid desde Galicia, permanecía sentadiña en el andén esperando algún tren, ya fuera fijo o discontinuo. Por fin, no solo ha logrado subirse a uno, sino que ella misma, con la permanente echá como una niña pija, conduce felizmente empoderada la locomotora sumando vagón tras vagón, vetando a mujer tras mujer. Desde su retiro morado, el que fuera maquinista de la general, que con su todopoderoso dedo nombró a Díaz jefa de estación, recuerda sumido en la tristeza el certero refranero: “cría cuervos y te sacarán a la mujer de las listas”.

El tren de Yolanda no es multicolor sino rojo, como las ricas y polémicas fresas de Huelva, que dieron nombre a una ruta para el transporte ferroviario. Durante milenios enteros, el hombre recorrió la tierra sin alterar apenas el paisaje. Fuera de los cultivos, la naturaleza quedaba casi intacta, hasta que apareció el camino de hierro de rodadura fija. Pedro Sánchez, que solo tiene como recurso electoral la demagogia, se agarró a un clavo ardiendo, creyendo él que era sabiamente elegido el momento y como ecologista gritó: ¡Doñana no es naturaleza, es nuestro jardín, mío y de Bego! ¡Fuera los cultivos! Como olvidó antes desguazar el Falcon, el PSOE, tras cuarenta años cultivándola, perdió la Diputación de Huelva. Los diputados alemanes volvieron por donde habían venido sin degustar la fruta prohibida por el sanchismo. Al Partido Verde alemán, decisivo habitualmente en alianzas de Gobiernos de izquierdas, lo apodan popularmente como la sandía, por ser verde por fuera y rojo por dentro. Sumar es como la fresa, roja fuera y dentro. Igual que Podemos.

El pueblo se ha hartado de Podemos. De sus dogmas y falacias. De su oceánica hipocresía. De poner siempre los intereses del partido por encima de los intereses generales. El pueblo ha hablado: Igualdad sí, locura de género no. Fuera el machismo, no el hombre. Asistencia social como emergencia, no como permanencia ni forma de vida. No es codicia quedarte con el dinero que honradamente has ganado, sí lo es quedarte con el dinero de los demás. La izquierda predica, el mercado libre da trigo. Resulta una impostura hacerse pasar como de izquierdas y vivir como un burgués. Sumar con sus modelos colectivistas y planificadores ya está a un paso del empalago.

La principal habilidad de Yolanda es disfrazarse. El comunismo siempre fue hábil para aprovecharse de la candidez ajena y sobre todo para enmascararse detrás de la cortina de humo que palabras dulces y modelitos de pasarela pueden representar. Realmente lo suyo es un modelo acabado de criptocomunismo democrático. Las democracias populares ¿recuerdan? Su añagaza embaucadora consiste en ofrecer promesas tan generosas y tan cálidamente expresadas de ayuda y defensa al pueblo afligido y a los individuos amenazados de perder hasta sus más elementales derechos, para luego acabar con la libertad. Mejor perder ese tren.