AL AIRE LIBRE

DISTORSIÓN ELECTORAL

Luis María ANSON | Lunes 12 de junio de 2023
Las encuestas que se han hecho públicas se tropiezan con una situación insólita. La votación...

Las encuestas que se han hecho públicas se tropiezan con una situación insólita. La votación del 23-J será muy distinta a las celebradas en otras ocasiones. En primer lugar, varios millones de sufragios por correo distorsionarán la normalidad del proceso. A eso es necesario añadir el voto no rogado desde el extranjero. Y, finalmente, la circunstancia inexplicable de votar la semana más vacacional del año y también la que sitúa la temperatura media de España en el entorno de los 40 grados. Si a eso le unimos que el voto por correo y el no rogado son manipulables, aun suponiendo que nadie trate de hacer la jugarreta, la realidad objetiva es que estamos ante una preocupante distorsión electoral.

Por eso Pedro Sánchez ha convocado elecciones generales para el 23 de julio. Si llega a esperar al otoño, tras el descalabro del 28-M, era grande la probabilidad de que los dirigentes socialistas exigieran su relevo para mejorar la situación electoral del PSOE. Con la audaz decisión de convocar elecciones en plena canícula vacacional, Pedro Sánchez se ha asegurado, en primer lugar, su presencia al frente del socialismo y, además, la distorsión del sufragio. Por otra parte, las extremas izquierdas han superado la dispersión y a trancas y barrancas se han unido bajo la plataforma Sumar.

Las encuestas publicadas este lunes estrechan, en líneas generales, la distancia entre el PP vencedor y el PSOE derrotado, lo que en sí mismo resulta alarmante para los liberal-conservadores. Además, la distorsión electoral hace casi imposible prever lo que va a ocurrir. Habrá que convenir que Pedro Sánchez ha puesto en marcha una jugada política que algunos califican de maestra. En todo caso, “lo malo que tiene convocar elecciones es que nadie sabe lo que va a ocurrir”, decía Charles De Gaulle, quien, por cierto, convocó el referéndum que le arrancó del poder.