Opinión

La fama

TRIBUNA

Jesús Carasa Moreno | Lunes 12 de junio de 2023

Recientemente, en conversación con un amigo, salía el nombre de Antonio Gala. El me aclaró mis dudas sobre su eventual muerte, asegurándome que vivía.
Curiosa y trístemente, murió días despues. Estábamos dando un repaso a algunos nombres que, en tiempos recientes, habían gozado de merecida gran fama, por su trabajo y por su presencia que llegaba a todo el mundo pues estaban, diariamente, en el escaparate.

Unos con columna diaria en periodicos de gran repercusión y asistentes, además, a todos los saraos, como Umbral, del que tambien hablábamos o el mismo Gala. Otros, como Cela o Dalí, que dejaban la pluma o el pincel para salir a los medios a desconcertarnos con sus chocantes declaraciones y para vender su mercancía, voz e imagen en todas las televisiones y radios. Y todos esforzándose, denodádamente, en grabar su recuerdo con la ambición de llegar y permanecer en lo que hemos dado en llamar “la fama”.

Y todavía dábamos un paso atrás y recordábamos a la pléyade de grandes escritores, de unas generaciones anteriores, como Poncela, Fernandez Florez, Mihura, etc… completamente olvidados. Y seguimos dando un repaso a miembros de generaciones recientes, de distintas disciplinas, que en su tiempo habían sido celebres y que, pasada la
“traca” laudatoria del día de su muerte, han vuelto a la nada. Y considerábamos lo inútil de la pretensión de permanecer en el recuerdo pues, pasados unos pocos años, ya nadie se acordaba de ellos.

Y mas atrás, en tiempos históricos, a artistas, literatos, políticos, de gran valía que, salvo la docena que “hemos decidido” que permanezcan siempre en candelero, para demostrar que somos gente culta, han sido justicieramente olvidados.

Y son injustas o exageradas las reprimendas de algunos, que se arrogan la facultad de recriminar a la sociedad, por sus olvidos y eventuales carencias culturales, pues, amigos, la vida aprieta y hace difícil levantar la cabeza del surco. Lo que si se produce es una exuberante y recurrente literatura de análisis, estudio y crítica, impolútamente laudatoria, de esa docena de intocables y que mas bien tiene como objeto demostrar la erudición del analista que la sustancia y entresijos del analizado. Vamos, que el espejo sea mas importante que la propia imagen.

¿Y cual debe ser la orientación y objetivo de nuestras vidas si la consecución de la fama es un objetivo fallido?. Pues los hay para todos los gustos, desde los lemas franciscanos que alientan la poética pasividad, a la espera de que el creador provea como lo hace con las aves y los lirios del campo o el anonadamiento corporal hindú para sumir a la mente en una profunda y eterna meditación, hasta los Bony and Clide que se echan a la carretera, metralleta en mano, para conseguir sus deseos o los asesinos en serie que pretenden hacer un arte de su obsesiva locura, pasando por los mas corrientes de afanarse en un trabajo para lograr un bienestar o dejarse llevar pasívamente por los azares de la vida.

Pero si me preguntaseis mi opinión os diría que el propósito de vida que a mi me parece el mas interesante, sería, prestar oido y atención a nuestras facultades y sacar, de ellas, lo mejor de uno mismo en su desarrollo y en su aplicación sobre las oportunidades que la vida ofrece a todos. Y sin descuidar el propio bienestar.

Y la fama……que venga, si ha de venir y que dure lo que dure.