El académico de la Real Academia Española y premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, Luis María Anson, protagonizó este martes una charla sobre la Institución Monárquica en el siglo XXI en el Ateneo de Madrid.
La sala Pérez Galdós de la ilustre institución madrileña acogió al ponente y a los numerosos asistentes que escucharon y pudieron ser partícipes de las reflexiones y anécdotas sobre la monarquía española y su posición actual y de futuro.
Organizada por el grupo de los “92 liberales por el Ateneo” y el despacho DLV&Asociados, Anson contó con la introducción de Marcos Arbeloa y estuvo acompañado por Javier de la Vega.
Entre los asistentes, destacó la presencia de Cayetano Martínez de Irujo, José Antonio Sánchez, Emilio Contreras, Mercedes Gómez-Pablos, Juan Antonio Cremades y Luis Arroyo, entre otros.
En su ponencia, Luis María Anson hizo una defensa de la monarquía parlamentaria, contraponiendo las ventajas prácticas de la estabilidad y continuidad de un país que otorga su “poder histórico” y el “sufragio universal de los siglos” frente a las desventajas de otros sistemas democráticos como las repúblicas parlamentarias, que no presidencialistas.
Así, de los ejemplos de ese “poder histórico” nos encontramos con un emperador Hirohito clave para la rendición de Japón en la II Guerra Mundial, un Jorge VI inspirador para la población de Reino Unido durante los bombardeos de la aviación alemana o la figura de De Gaulle, ejemplo de “poder histórico” no unido a una dinastía a la que acudió el pueblo francés en 1958 para evitar la amenaza de los militares que querían impedir la escisión de Algeria.
De ahí se llega al ejemplo más claro del uso del “poder histórico” en España con la figura del Rey Juan Carlos I el 23-F, una fecha que sirvió para “arrancar de nuevo la monarquía en España”.
Una monarquía para la que fue clave la figura de Don Juan III de Borbón, que desde el exilio "defendió una monarquía de todos, una monarquía parlamentaria, en que se respetase que la soberanía nacional residiese en el pueblo y el resultado han sido 40 años de libertad y prosperidad extraordinaria".
Sin embargo, para Luis María Anson esa es una situación “en la que ya no estamos”. La estabilidad que otorga la institución monárquica “ha quebrado” y, pese a estar lejos de los extremos del siglo XIX con sus tres guerras “inciviles” o del XX con su gran guerra “incivil”, estamos ya en una España “a garrotazos” en la que no existe la concordia y la conciliación que es lo que decidió la Transición española.
Un momento histórico que es definido por la juventud actual como “el Régimen del 78” y que es visto con escepticismo. “Lo que se está planteando de cara al futuro es el encontronazo entre esas dos España que han ensangrentado a nuestro país y destrozado la vida nacional, cuando lo que se consiguió en el 76, 77 y 78 fue justamente la concordia y la conciliación”, subraya Anson.
Anson rememora la emoción de Don Juan viendo a la Pasionaria, Santiago Carrillo o Marcelino Camacho, líderes del mundo comunista, participar en la primera asamblea democrática en el Congreso de los Diputados. “Eso era la monarquía de todos, y de alguna manera esto es lo que se pretendía: pasar página. Nada de memoria histórica, que fue justo lo que se borró entonces, olvidarse de todas las salvajadas que cometió el bando nacional y de todas las salvajadas que hizo el bando perdedor. Vamos a mirar al futuro y construirlo sobre la concordia y la conciliación”.
"Lo que yo creo que necesita la monarquía, y en ese sentido Don Felipe lo está haciendo admirablemente, es sosiego, serenidad, tranquilidad… desentenderse de esas críticas que en estos momentos se multiplican no solo en España, porque también ocurre en el resto de monarquías europeas, que llegan de cualquier persona de tercera división que se considera con el derecho de poner tibio al Rey, de criticarle y decir lo que se le ocurra, hay que saber aguantar esas circunstancias y mantener ese equilibrio que le da estabilidad a la vida española", destaca el presidente de El IMPARCIAL.
En ese sentido, Anson defendió el papel de Felipe VI durante los ataques que recibió Juan Carlos I, dado que más que ataques a su persona ya que no era rey, era una operación para desmontar la monarquía en España. Con Felipe VI “inatacable”, pretendían que saliese en defensa de su padre para que perdiera el halo de neutralidad. Don Felipe tuvo la serenidad de no embestir “esa muleta” a pesar del dolor que le suponía por la injusticia que se cometía con su padre.
Tanto el fiscal suizo Ventosa como la española Dolores Delgado no encontraron indicios de delito para proceder contra Juan Carlos I. Sin embargo, los ataques furibundos no fueron desmentidos ni rectificados.
Para Anson, el origen de esta operación era liquidar la institución monárquica. “Lo que quiere un sector de la vida española no es un sistema de democracia pluralista plena como es el que llaman “Régimen del 78”, es un sistema igual que el venezolano, igual que el cubano. Es en lo que creen y tienen todo el derecho a defenderlo. Han montado un tinglado inteligentemente llevado adelante que, si no llega a ser por la prudencia de Don Juan Carlos y alguna otra circunstancia, seguramente habría triunfado”.
Aún así, Anson considera que el Régimen del 78 ha desaparecido. “Se va a construir una España distinta y creo que la institución monárquica todavía puede rendir un alto servicio a la vida nacional”.
“La Transición está completamente liquidada”, sentencia. “El espíritu de confort y de conciliación se ha terminado en España y vamos a ver lo que sale de las próximas elecciones para comprobar si se puede establecer una línea de más estabilidad para que se dé paso a lo que las nuevas generaciones quieran reformar en la vida española”.
En ese futuro, sin embargo, sigue viendo a Doña Leonor cono Jefa de Estado y Capitana General de los Ejércitos. “Si las cosas se hacen bien, en cuanto Doña Leonor se convierta en Reina dentro de muchos años, me parece que va a tener una enorme simpatía”.
El tirón especial que tiene la monarquía, el “sufragio universal de los siglos”, dan un conjunto, aunque siempre hay excepciones como Fernando VII, con el que “los reyes en España siempre han estado al servicio del pueblo español”.
“Todo el mundo tiene defectos, y en el momento de juzgar a una persona no se le puede juzgar sólo por ellos, hay que hacer un balance, y Don Juan Carlos deja uno abrumadoramente positivo en la historia de España”, defiende.
“Hemos tenido una Edad Antigua, una Edad Media, una Edad Moderna, una Edad Contemporánea y estamos ya en la Edad Digital, pero en sus prolegómenos. ¿Dónde nos va a conducir eso? ¿Qué posición debe tomar la monarquía? ¿Incorporarse y estar en la vanguardia o esperar y ver con calma qué es lo que ocurre y cómo se van a desarrollar los nuevos medios de comunicación? No soy capaz de responder a eso. Lo único que puedo recomendarle al Rey es que sea muy prudente y que se rodee de expertos que sean capaces de anticipar lo que puede ocurrir porque si no puede cometer errores de extraordinaria gravedad".