Opinión

Los maestros ya no están y los colegas no dan la talla (2)

TRIBUNA

José Manuel Cuenca Toribio | Sábado 17 de junio de 2023

El concepto de maestro en la antigua Alma Mater concernía a aquellos de sus catedráticos más sobresalientes en sus respectivas materias que, aparte de un descollante conocimiento de la suya, estaban igualmente familiarizados con las líneas maestras de las disciplinas más cercanas o relacionadas con la propia. V. gr., en las Facultades de Geografía e Historia muchos titulares de las diversas etapas del pasado nacional y mundial dominaban áreas muy extensas del Derecho Internacional Público, del Político y, a las veces, de la misma Historia del Derecho. De igual manera, una porción muy considerable de tales maestros mostraban una preocupación e interés sinceros por la andadura de las Facultades más entroncadas con a las que servía, por lo común, de modo stajanovista: pues todo pertenecía al mismo negociado de la Vocación. Herederos de los cuatro grandes Planes de Educación del Novecientos -de Romanones, Silió, Saínz Rodríguez y D. Joaquín Ruiz Giménez- y gran parte de entre ellos afines o connotados por la praxis insuperable de la Institución Libre de Enseñanza, ningún campo educativo y cultural les era, terencianamente, ajeno. Entre los recuerdos más vívidos del anciano cronista como becario de la Biblioteca de su Facultad de Letras hispalense en los inicios de la década prodigiosa de los 60 se peraltan los de la visita mensual de dos catedráticos -ambos de nascencia granadina- de Química para solicitar en préstamo las novedades más resaltadas de la bibliografía en torno a la escruciante guerra civil de 1936 y de la no menor terebrante segunda contienda mundial.

Rasgo también muy saliente de los referidos maestros radicaba en su escrupuloso respeto a la vida íntima y, de manera particular, a las convicciones políticas de sus alumnos y discípulos. El liberalismo conservador y, en no pocas ocasiones, el liberalismo más pulcro de su posicionamiento ideológico les impedían cualquier incursión detenida por el dilatado terreno de la política. Advertidos del factor escisionista representado con frecuencia en España por el ideario político, se afanaban por soslayar temática entre nosotros tan propicia al enfrentamiento. Un punto escépticos en dichos asuntos a consecuencia del desastrado legado de la contienda cainita con la que se inaugurara su adolescencia y juventud, únicamente abordaban sus cuestiones y problemas en momentos muy coyunturales.

Hodierno, naturalmente según ponderásemos en el artículo precedente, existen catedráticas y catedráticos universitarios del más impecable y envidiable currículo, sean cuales fueren las normas y criterios que atañan a su formación. Empero, en conjunto, se presentan más como cualificados especialistas y hasta superespecialistas que como maestros al viejo y…eterno estilo. Confrontando su diversa biografía y arquetipos, el articulista no puede con todo de reclamar, barojianamente, “Pero a mí dadme, dadme siempre los viejos caballos del tío-vivo…”