El 17 de junio se cumplían noventa y dos años de la plaza Las Ventas y seis años sin Iván Fandiño. Desgraciadamente, la tarde de Beneficencia no llenó los tendidos, pero contó con la presencia de las máximas autoridades Felipe VI e Isabel Díaz Ayuso. Los toros procedían de tres ganaderías para Sebastián Castella, Emilio de Justo y Fernando Adrián. Las corridas completas, es decir de una ganadería, resultan imposibles: las ganaderías solicitadas no tienen toros y las que los tienen no son solicitadas.
Sebastián Castella comenzó con Juguetón (1º Daniel Ruiz 7/18) que volteó al diestro y poco después se dio una voltereta al clavar los pitones en el albero. Castella fue peligrosamente punteado en el quite por saltilleras, pero se impuso al bicho. El comienzo en los medios, con pases cambiados por la espalda y toreando por bajo, silueteando bellos pases de desdén y otro de pecho. El toro persigue la muleta como pocos: su nobleza y fijeza en el engaño permiten ligar largas tandas por ambas manos sin precipitarse. Impresionante embestida. Castella alarga la faena, la cierra por manoletinas de siempre y un desplante rodilla en tierra. A la hora de la verdad pincha y le dan el primer aviso. La estocada entera tumbó al astado al segundo intento. Relance (4º Juan Pedro Domecq 12/17) fue distinto. El colorado galopaba por el albero serio, dejando admirar sus buenas hechuras. Se dejó veroniquear, sin embargo, no quiso ver nada con los varilargueros. José Chacón saludó por los pares de rehiletes y Emilio de Justo estuvo muy oportuno al quite. El astado iba como un relámpago, Castella toreó por bajo, rodilla en tierra, dejando memorables pases. El toro, aparte de perseguir la franela, transmite emoción. Castella aguantó sus exigencias en primeras tandas, pero poco a poco iba perdiendo pases, a medida que el toro aprende y empieza a cabecear a la salida de cada embroque. Al natural, el colorado aprovecha para desarmar, metiéndose por dentro. De nuevo una obra sin medir tiempo y Castella recibe un aviso antes de coger el estoque. Estocada bien ejecutada hasta las cinchas. Cierta petición de trofeo. Una vuelta al ruedo.
Emilio de Justo recibió a Tragaluz (2º Juan Pedro Domecq 12/17) de rodillas, abrochando el galleo con dos medias. El toro ahorró capotazos acudiendo sin más prólogos al caballo, tomando la segunda vara a larga distancia y por su propia voluntad. La prontitud del morlaco complicó un poco el tercio de banderillas. La faena resultó afectada por el viento y, no sé si por esta búsqueda de terrenos mejores o por su genio, el toro se descompuso y se negó a acudir al engaño, Emilio de Justo trata de resolver las dificultades al natural, pero sólo hay pases sueltos hasta que el toro le dio media vuelta y se fue. La espada provocó un derrame. Se dobla sin puntilla. Impuesto (5º Victoriano del Río 8/18) recibió medidas varas de Juan Bernal, destacándose por su fijeza en el peto. Emilio de Justo, deseoso toda la tarde a hacer un quite lo ejecuta por chicuelinas abrochadas por una media. La lidia fue algo accidentada, los palos le llovían al salpicado desunidos. El astado acudía con ímpetu y velocidad. El diestro aprovecha sus cualidades hasta que no comienza a perder pases e irse de la cara del toro. La humillación de la embestida, el ritmo y emoción dan para más, pero al enésimo pase desajustado llegan cabeceos. Emilio de Justo prolonga la faena, el público se divierte con lanzando vivas al aire. Estocada corta o, si prefieren, un pinchazo hondo y una entera trasera.
Artesano (3º Daniel Ruiz 9/18) de Fernando Adrián fue protestado por los tendidos. El toro pierde las manos varias veces y el público arrecia “¡Plaza 1 dimisión!”, mientras se ponen los pares al toro mermado. Adrián citó de rodillas pasando al bicho por la espalda, éste no dejó escapar la ocasión para zarandearle. El torero tuvo que ponerlo todo al no tener contrincante: un conjunto resultó algo cansino y sin ligazón. Una estocada trasera. Muy distinto fue Secuestrador (6º Juan Pedro Domecq 12/17): lució desde las varas hasta el último tercio. Su lidia fue aseada y Marcos Prieto se desmonteró. La faena en los medios con la intensión y emoción de una embestida franca, veloz y flexible. Adrián aprovecha las facultades del contrario por ambos pitones, alarga y profundiza los muletazos, escuchando los olés que acompañaban cada pase. La estocada a la primera y una gran petición atendida por el palco. La Puerta Grande.