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España, campeona de la Liga de Naciones europea tras una tanda de penaltis vibrante

(Foto: EFE).

QUINTO TÍTULO

Diego García | Domingo 18 de junio de 2023
La selección española batió a Croacia para reconquistar la gloria. Unai Simón y Dani Carvajal pusieron la firma. Modric se volvió a quedar en la orilla.

En los 11 años precedentes, España sólo había vivido una noche como la de este domingo una vez. Fue en octubre de 2021, cuando una absurda regla de la UEFA le entregó el título de la Liga de Naciones a Francia -con aquel toque de Eric García-. Por eso este regreso a la final del mencionado torneo adquirió tanta importancia. La misma, quizá, que se le dio en Croacia. Porque ese país buscaba el primer trofeo de su historia. La selección ajedrezada está disfrutando de los capítulos postreros de la mejor generación de futbolistas que jamás haya tenido, y eso que en sus 31 años de vida han vestido esa camiseta nombres como Davor Suker, Zvonimir Boban o Robert Jarni.

Más de 25.000 croatas se desplazaron a Róterdam para vivir el posible último partido de Luka Modric con el equipo nacional. Bengalas, lanzamiento de objetos y cánticos envolvieron al estadio 'De Kuip', generando una atmósfera que hizo entender a los españoles que estaban jugando fuera de casa. Y en el césped también notaron esa percepción, pues se enfrentaron a la versión más compacta y competitiva del bloque preparado por Zlatko Dalic. Una maravilla de funcionamiento industrial, que goza con pelota o sin ella, proponiendo o aplicando veneno al contragolpe. Esa fórmula les ha proporcionado un subcampeonato y un tercer puesto en los Mundiales de Rusia y Catar, respectivamente. Su receta ha hincado la rodilla de los aristócratas tradicionales del Viejo Continente, uno a uno, en todo este tiempo. Y en esta fecha apretaron para poner la guinda a esa eclosión insólita para una población de menos de cuatro millones de habitantes.

Croacia marca territorio

Le costó mucho a la idea de Luis de la Fuente brillar en el primer tiempo. Por su obsesión de controlar la posesión y no exponerse a la contra rival, la timidez les penalizó y evitó que amortizaran las opciones de verticalizar. Que las hubo, aunque pocas. Gavi volvió a naufragar en la mediapunta, una posición en la que queda corroborado que el último pase no es su mejor virtud -si bien con su garra robó en la frontal y chutó lamiendo el poste, minuto 12-. Tampoco alcanzó la medular, en la que Fabián Ruiz recibió una alternativa que no aprovechó, a conectar entre líneas con Álvaro Morata. El delantero del Atlético fue titular a pesar de su discreto ratio goleador. Ni siquiera Yeremi Pino aportó desborde en el uno contra uno y Marco Asensio y Jesús Navas no intentaron dañar al lateral improvisado Perisic. El sevillano -jugador más veterano en la historia de la selección nacional- bastante tuvo con contener el fluir de la amenaza exterior que conllevaron los carrileros croatas. Jordi Alba, en la otra banda, hizo lo propio con Juranovic: no arriesgar y replegar.

Llegó al descanso el sistema español con cero tiros entre palos que llevarse al paladar. El meta Livakovic, al que se le despertó su inseguridad en un centro-chut de Fabián -minuto 10-, no sudó. En semejante bloqueo, el balón parado resultó la herramienta más fiable de avance para los campeones del Mundial 2010. Lejos ha quedado aquella gesta y aquellas sensaciones por las que ganar campeonatos parecía la normalidad. Hasta el diario 'La Gazzetta dello Sport' da en el clavo con un diagnóstico de situación que muchos no quieren ver todavía: "En España, las ganas de jugar son las mismas de siempre, pero la calidad es decididamente inferior". En eventos como el de este domingo se corrobora el análisis, aunque esa hambre puede llevar muy lejos a cualquiera. Así que hasta el intermedio tocó resistir, con Asensio y Pino cerrando por dentro para nublar a Modric.

Con todo, los balcánicos cultivan muy bien la calidad técnica en el golpeo. En este cruce escudriñaron el equilibrio oponente con un ramillete de pases a la espalda de los centrales que a punto estuvieron de dar un disgusto a Unai Simón. El más potente, sin duda, ocurrió en el minuto 24, cuando el prometedor central Sutalo (Dinamo de Zagreb, 23 años) puso en vuelo a Kramaric y Laporte recuperó, in extremis, para forzar el córner. Al defensor del City y a Le Normand se les atraganta correr hacia atrás, por eso los desmarques de ruptura croatas les pusieron a prueba. Y aprobaron. Mas les sobró respeto a los españoles mientras que los ajedrezados ganaban en mando y peligro, casi siempre jugando al espacio. Por esa vía se escapó Brozovic y puso un centro venenoso sin remate -minuto 38- y Modric sorprendió con un centro quirúrgico que Perisic cabeceó a los guantes del portero vasco -minuto 31-.


El lateral del Tottenham -con alma de atacante- buscó de forma reiterada a Navas, al igual que el llegador Pasalic se pegó a Alba en el juego aéreo. Son mucho más altos. En el 39, el primero hizo trabajar a Unai Simón y en la reanudación sería el mediapunta del Atalanta el que cabeceó al lateral de la red en esa circunstancia. Y en el 51 el propio Pasalic no remató a gol de milagro un centro pasado al que no llegó el arquero vasco. El detalle en el estudio del contrincante quedó constatado en un primer acto jugado desde diferentes grados de ambición. De la Fuente leyó el guión y ordenó a sus carrileros subir más en el segundo tiempo. Además, incidió en la importancia de dar más revoluciones a la pelota y elevar la intensidad global, con la ruta establecida en la división por dentro para abrir y herir por fuera. Y los frutos asomaron rápido, con un testarazo de Asensio que rozó el larguero -a centro de Alba, minuto 58- y un latigazo lejano de Rodri que se marchó desviado por poco -minuto 66-.

Dalic destapó una carta nueva para la media hora definitiva: metió en cancha a Bruno Petkovic, el fino gigante que doblegó a Países Bajos el viernes. Este movimiento, que retrasó a Kramaric y proporcionó a los croatas un faro al que enviar pelotazos, obtuvo respuesta en el otro banquillo. Ansu Fati dio un respiro a Yeremi Pino -gris en el desborde- y, sobre todo, compareció el delantero que más ejemplifica la voluntad de dejar atrás los defectos de la era Luis Enrique. Joselu Mato, un perfil impensable en el plan del anterior seleccionador y autor de tres goles en sus tres primeros partidos como internacional, entró en escena para fijar y a su alrededor comenzaron a filtrarse, al fin, desmarques de ruptura que complicaron la calma confiada de los balcánicos, con chuts de relevancia de Fabián y Asensio. Y en el 84 Pesisic sacó bajo palos un remate de Ansu Fati -de ilusionante participación-, en otra combinación acelerada y vertical.

La temida prórroga

Eso sí, no es fácil hacer torcer el gesto a esta Croacia. Hasta la conclusión del minutaje evidenciaron su jerarquía, protegiéndose con la posesión y amenazando con su mezcla de fuerza física y clase técnica. El carril de Perisic se subrayó como preferente en un desenlace en el que los españoles también reivindicaron su renovada esencia. Quisieron presionar con personalidad y discutir el cortejo del balón con todo. Con Mikel Merino, Nacho -el madridista jugó por la lesión sobrevenida de un sólido Le Normand- y Dani Olmo en pista, la igualdad no derivó en más oportunidades que el remate de Asensio que no gozó de la dirección adecuada. El 0-0 se mantuvo, incorregible, y la final se adentró en la prórroga. Territorio croata (en sus últimos diez partidos de eliminación directa, siete de ellos concluyeron con un tiempo extra).

Crecen los balcánicos de manera genuina en esos segmentos, sin margen de error. Nacho salvó a su equipo en el minuto 100, al llegar, providencial, para arrebatar a Majer la opción de encarar a Unai Simón. Caminaba por el abismo España, acumulando pases y avances sin finalización. Con Joselu esperando alimento. Volvió al mandato de controlar y a desterrar la valentía, aunque Asensio no aguanta en esa etiqueta y forzó un zurdazo cuyo rechace desperdició Dani Olmo -volea a las nubes, minuto 103-. Con el cansancio tocando techo, en el duelo que bajó el telón a la asfixiante temporada 2022/23, el punzón del Leipzig -ex del Dinamo de Zagreb- inyectó la rebeldía necesaria y los ibéricos respondieron con convicción. Tanto que Dalic recurrió a un defensor para tapar la vía de fuga por la derecha. Pero no llegaron a la orilla y se oficializó el combate nulo. Los penaltis decidirían el lugar de la fiesta. Y descorcharon el champán en España, con fallos de Majer, Laporte y Petkovic. Unai Simón y Dani Carvajal -con lanzamiento 'a lo Panenka'- pusieron la firma a la extinción de una sequía que duraba once años. A ver quién echa ahora a De la Fuente.

Ficha técnica

0- Croacia: Livakovic; Perisic, Erlic, Sutalo, Juranovic (Stanisic, min. 112); Brozovic, Kovacic, Modric; Pasalic (Petkovic, min. 61), Ivanusec (Vlasic, min. 78) y Kramaric (Majer, min. 91).
0- España: Unai Simón; Jordi Alba, Laporte, Le Normand (Nacho, min. 78), Jesús Navas (Dani Carvajal, min. 97); Rodri, Fabián Ruiz (Mikel Merino, min. 78); Gavi (Dani Olmo, min. 87), Asensio, Yeremy Pino (Ansu Fati, min. 66); y Morata (Joselu, min. 66).
Penaltis: 1-0: Vlasic marca; 1-1: Joselu marca; 2-1: Brozovic marca; 2-2: Rodri marca; 3-2: Modric marca; 3-3: Mikel Merino marca; 3-3: Majer falla; 3-4: Asensio marca; 4-4: Perisic marca; 4-4: Laporte falla; 4-4: Petkovic falla; 4-5: Dani Cavajal marca.
Árbitro: Felix Zwayer (Alemania). Amonestó a Gavi, Petkovic, Nacho y a Rodri.
Incidencias: partido correspondiente a la final de la Liga de Naciones, disputado en el Stadion Feijenoord 'De Kuip' (Róterdam, Países Bajos).

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