El árbitro, el húngaro István Vad, tomó esa decisión poco después de que Callum McGregor adelantara a los locales en el minuto seis con un remate que tuvo que ser, no obstante, revisado por el VAR por una supuesta mano.
El terreno de juego quedó impracticable por la intensa lluvia que cayó sobre el estadio de Glasgow durante casi todo el calentamiento, si bien el colegiado decidió iniciar el choque.
Las quejas de los jugadores y los técnicos de Escocia y Georgia, Steve Clarke y Willy Sagnol, respectivamente llevaron finalmente a los delegados de la UEFA y al cuerpo colegial a ordenar la suspensión temporal del partido, mientras los operarios trabajan para secar el césped.