entrevista
Jueves 23 de octubre de 2008
"Creo que las intervenciones modernas en un entorno antiguo se parecen mucho a la traducción de idiomas. Todos los traductores te dirán que si traduces literalmente un texto el resultado no es bueno y si inventas algo nuevo estarás traicionando el original", dice De Botton, que, sin embargo confiesa no haber seguido detenidamente la polémica sobre el proyecto. "Creo que Calatrava, quizás, no haya sido suficiente sensible o no haya sido un traductor sutil a los elementos que convierten Venecia en una ciudad bella".
De Botton, que en su libro cita a Calatrava y a monumentos españoles como La Alhambra, declaró que "en el mundo moderno, España ha tenido momentos arquitectónicos magníficos pero aislados", dando como ejemplo "las obras maestras" de Rafael Moneo, Calatrava o Gaudí. "Pero también hay Torremolinos y otros planes urbanísticos muy comerciales. Como muchas otras sociedades, España tiene dificultad de conciliar el capitalismo y la belleza. Muchas veces gana el argumento comercial", lamentó.
En "La arquitectura de la felicidad", el escritor plantea la idea de que "si es verdad que somos lo que comemos, también es cierto que somos lo que habitamos", defendiendo que la felicidad depende también de las estructuras y objetos que nos rodean. De Botton hace un recorrido por la historia de la arquitectura, relacionándola con actitudes y decisiones tomadas por seres humanos a lo largo de los siglos.
"Sin embargo, cuando escribo sobre arquitectura no me preocupo en seguir la teoría histórica, lo que me interesa es avanzar con respecto a la pregunta que me hago, en el caso, 'qué es un buen edificio?'", justificó De Botton, que dijo creer que "para escribir de forma original es necesario hacer una mezcla de 'falta de respeto' por el tema y mucho conocimiento de la tradición. El conocimiento garantiza que no se cometa errores, pero mucho respeto puede llevar a una obra estéril, que va a decir lo que ya ha sido dicho de muchas maneras", afirmó.
La técnica del autor de escribir sobre temas como la arquitectura, el amor, el status social y los viajes (asuntos de sus anteriores obras) con pizcas de filosofía provocó discusiones en el mundo literario, que le acussaron de "popularizar" conceptos tradicionales de manera comercial.
En su texto, De Botton afirma que así como la arquitectura ha sido influenciada por los cambios sociales y de personalidad, es posible cambiar la esencia de una persona a través de esta disciplina, aunque sean cambios pequeños. "Esta idea de tener siempre que realizar un cambio profundo es un concepto occidental muy tradicional que normalmente hace hincapié en modificar lo fundamental del ser humano, ignorando lo que se considera los aspectos superficiales, que también son importantes, como el humor", aseguró.
La arquitectura, según el escritor, "pertenece a una categoría que podría ser considerada superficial", pero, en su opinión más bien "pertenece a una categoría de disciplina que puede cambiar la personalidad de alguien de una forma muy sutil y menor, pero no menos importante".
Para De Botton, un buen edificio debe combinar belleza y funcionalidad, una mezcla de lo que proponían los clásicos setecentistas y los modernos del principio del siglo XX. "La buena arquitectura es cuando el creador comprende las necesidades del cliente. La mala arquitectura puede ser comparada con un peso que arrastramos desde el alma, contra el cual tenemos que luchar para neutralizarlo", detalló.
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