Cultura

El vínculo entre el cine y el espionaje, en una exposición en CaixaForum

(Foto: Efe).

MADRID

E.I. | Martes 27 de junio de 2023

CaixaForum ha presentado este martes Top Secret. Cine y espionaje, una exposición que propone un viaje entre las relaciones del cine y el espionaje en un recorrido cronológico-temático que abarca todo un siglo.

A través de las figuras de espías emblemáticos —desde Mata Hari hasta Carrie Mathison, pasando por James Bond y Edward Snowden—, la exposición se infiltra en las relaciones entre cine y espionaje a lo largo de un siglo. La exposición recupera el papel de la mujer espía, más allá del estereotipo del sexpionaje ampliamente explotado en el mundo del cine. Además, la muestra intercala un total de 16 obras de arte de artistas como Andy Warhol, Ceryth
Wyn Evans, Julien Prévieux, JeanLuc Blanc, Nina Childress, David Lynch, Nemanja Nikolic, Simon Menner, Walid Raad, Trevor Paglen, Heather Dewey-Hagborg y Sophie Calle, de la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación ”la Caixa”, entre otras.

Siguiendo un recorrido cronológico -desde finales del siglo XIX hasta nuestros días- y mediante ámbitos diferenciados, la exposición presenta un conjunto de unas 270 piezas que establecen un diálogo entre gadgets de cine, artefactos
históricos, documentos de archivo, clips de 90 películas e incluso obras de arte, contemporáneo en su mayoría.

La muestra cuenta con cinco ámbitos distintos: «Espionaje y cine, una historia de técnicas»; «Clandestinas de las grandes guerras»; «Guerras frías y gentlemen», «Terrores y terroristas (década de 1970 a nuestros días)», y «¿Todos espías? El ciudadano espía: perspectivas de futuro». Durante el recorrido, se abordan la historia de las técnicas desplegadas por los agentes de los servicios de inteligencia y el papel singular que tuvieron las espíasentre 1870 y 1945, así como sus representaciones cinematográficas, el nacimiento del mito del espía moderno durante la Guerra Fría (principalmente a través del personaje de James Bond), la evolución de la figura del agente secreto en relación con las transformaciones geopolíticas de la década de 1970 y, finalmente, la aparición de nuevas formas de espionaje encarnadas por los alertadores que solo obedecen a sus propios valores en un contexto de vigilancia generalizada.

La exposición hace un esfuerzo por incluir títulos de la cinematografía española del género como El Lobo, de Miguel Courtois, Mataharis, de Icíar Bollaín, y Estambul 65, de Antonio Isasi-Isasmendi, y un fragmento del documental Garbo, el espía, de Edmon Roch entre otros, además de carteles españoles de filmes internacionales. El aspecto participativo y de mediación ocupa un lugar destacado en la muestra, reforzado por una museografía inmersiva: el visitante se implica en una investigación que abarca juegos de encriptado y diferentes paradas que quieren expandir noción de vigilancia y espionaje a la experiencia del espectador para que el espectador se convierta en espía y a la vez en un ser espiado. De hecho, los títulos de cada ámbito expositivo están inscritos en la pared a través de un código que solo puede leerse cuando un foco de luz dorada pasa por encima.

A través de preguntas y diferentes elementos, la muestra quiere convertirse en un espacio de reflexión y análisis de los temas y debates que presenta la exposición, así como busca convertirse en un espacio en el que el espectador
“sea espiado” y en la que se simule la recogida de datos e imágenes de los visitantes, que se muestran al final.

La exposición se complementa con un catálogo, un ciclo de conferencias, una retrospectiva de películas, así como una noche temática, un escape room, visitas guiadas para diferentes públicos y edades