Juan Alberto Belloch se ha sumado a la actitud y a las declaraciones de hostilidad a Pedro Sánchez formuladas por Felipe González, Alfonso Guerra, José Luis Corcuera, Virgilio Zapatero, Joaquín Leguina, Carlos Solchaga, José Barrionuevo, César Antonio Molina, Rosa Conde y tantos otros socialistas destacados.
El caso de Belloch es singular. Se trata de un hombre prudente, que guarda silencio de forma habitual, que es juez de profesión, excelente juez, por cierto, y que está considerado como el mejor de los ministros que tuvo Felipe González.
“Lo importante, lo decisivo para Pedro Sánchez -ha dicho el exministro socialista Belloch- es el poder y todo lo demás es irrelevante. Por eso carece de escrúpulos para coaligarse con partidos separatistas o de ultraizquierda con el fin de resolver cualquier tema parlamentario. Esa es la realidad”. El PSOE está lejos de ser socialdemócrata, según Belloch.
“Ha roto -concluye- todas las líneas tradicionales del PSOE”. No se trata de una actitud aislada ni ésta de Belloch ni las formuladas por nombres históricos del partido, porque, según los sondeos, un número creciente de afiliados al PSOE y también de las nuevas generaciones comparten esa posición que de forma contundente ha condensado Juan Alberto Belloch.
No sé si Pedro Sánchez atenderá lo que le dicen desde la experiencia los hombres y las mujeres que sobresalen en el partido. No sé si le entrarán por un oído y le saldrán por el otro sin romperlo ni mancharlo”. Lo que está claro es que existe una corriente incontenible dentro del partido en contra de Pedro Sánchez. Al darse cuenta de que no llegaría al otoño, porque hubiera sido descartado como candidato por sus propios compañeros, Pedro Sánchez saltó a la yugular del poder, anticipó elecciones y, apostando por la distorsión, las convocó en la semana más vacacional del verano y también en la más canicular. Y veremos lo que pasa, que no está claro.