Opinión

Cómo no he escrito ninguno de mis libros

TRIBUNA

Óscar Díaz | Martes 27 de junio de 2023

Se acostumbra a señalar que explicar el truco hace que se vaya la magia porque uno ya no percibe al conejo saliendo de la chistera o la moneda tras la oreja. Un poco de eso hallamos en Cómo no he escrito ninguno de mis libros de Aurélie Noury (Greylock, 2023); evidentemente, salta a la vista su juego con dos conocidos textos: Por qué no he escrito ninguno de mis libros de Marcel Bénabou y Cómo escribí algunos de mis libros de Raymond Roussel, y que es manifiesto desde las primeras líneas. Sin embargo, Noury más que un método nos presenta una suerte de ametodicidad o metodicidad oblicua, lo cual puede llamar la atención habida cuenta del cómo que encabeza el título: «de los libros cuyo procedimiento de escritura me propongo explicar aquí, ni uno solo aparece censado» (las páginas no están numeradas). ¿Pueden plasmarse los medios sin la existencia de los fines? ¿Qué hay de lo no escrito por un escritor?

Noury habla de «la búsqueda y el hallazgo de los libros que no he escrito, con las armas de la lectora y los medios de la editora». Aquí encontramos un compendio de libros dentro de libros, libros imaginarios, autores ficticios, atribuciones falsas (tanto de obras como de colecciones), reescrituras, anexiones, reproducciones desconocidas, seudoesquemas y seudoborradores, editoriales inventadas (así como editores), etc.; a veces con una riqueza y un preciosismo desbordantes. Todo ello es lo que pretende descubrir como un detective o un arqueólogo, aunque sin sacarlo de su estado de pérdida si esta es efectiva. Sí que me gustaría destacar que, en el momento de enfrentar las dos operaciones de las que un escritor puede echar mano cuando necesita un libro (a saber, usar uno real de un autor de carne y hueso o bien inventarse alguno de los dos polos), es posible contemplar una tercera opción: coger autores cuyos libros existen de verdad, pero a los que se atribuye un contenido distinto, como hace Lovecraft con un buen puñado de títulos a los que inviste del membrete de «prohibidos», como el Ars Magna et Ultima de Ramon Llull, por poner uno solo.

Por otro lado, al acercarme a la obra, pensé en un primer momento que iba a rondar en torno a la escritura no-creativa, hoy tan popular, es decir, la replicación, la técnica del copiar y pegar, el transcribir líneas sin alterarlas o la composición a partir de textos de otros, pero según avanzaba en la lectura, descarté este método para luego, finalmente, darme cuenta de que sí, de que también está implícito. Su labor en Éditions Lorem Ipsum es muestra de ello: «en lugar de publicaciones, el proyecto ofrece libros potenciales ya existentes, los cuales, en última instancia, dan cuenta de la facilidad de un copiar/pegar». Hace realidad ciertos libros imaginarios gracias a la maquetación, los cuales, dice, conducen en ocasiones a la decepción, pues el acceso a su autonomía resulta difícil fuera del contexto que los apresa: su constitución descansa en los quehaceres de los personajes, sus maneras de aproximarse al texto, las interrupciones, las comparecencias argumentales... Nos surte de varios ejemplos, como los cuatro sonetos que Balzac incluye en Las ilusiones perdidas y cuya autoría atribuye a Lucien Chardon en Las margaritas, la novela que escribe Peter Morgan en el interior de El vicecónsul de Marguerite Duras, o Los Thibault de Roger Martin du Gard.

He aquí cómo no ha escrito ninguno de sus libros, ya que, como editora, alude a sus libros refiriéndose a aquellos que ha leído (dentro de otros). ¿La metodología? La lectura: así ha hecho para no escribirlos. «Se trata, precisamente, de escribir leyendo, igual que podíamos decir de Matisse que dibujaba con las tijeras». Así, en las páginas finales, Noury enseña su bricolaje, cómo canaliza su política editorial para dar la oportunidad a esos libros de ser leídos por primera vez como tales libros, independientes de la obra matriz, como un niño que pone un pie en la calle, al fin, sin la protección paterna. ¿Un Don Quijote de la Mancha sin, entre otras, la escena del Alcaná de Toledo, con el nombre de Cide Hamete Benengeli bien grande en la cubierta? Por tantos años soñando con leerla, le rogaría a Noury que hiciese lo posible por incluir en su catálogo Una historia oral de nuestro tiempo de Joe Gould, aunque me temo que nos encontramos ante uno de esos casos que ella califica de obstáculo insalvable y que echan por tierra la edición. «Y es que la obra que perseguimos debe estar completa, íntegra, y pocos libros ficticios alcanzan ese estadio». Nos conformaremos con imaginar.