El Tour de Francia arrancará este sábado en Bilbao. La mejor carrera ciclista del planeta inaugurará su recorrido en la ciudad vasca con su habitual despliegue humano y de instalaciones. Se trata de uno de esos espectáculos que atraen la atención masiva de los espectadores y, por ello, es necesaria una organización sobresaliente para que los cientos de personas involucradas en su desarrollo trabajen en sintonía. Esa exuberancia ha aterrizado en territorio español esta semana y ha congregado a miles de personas en torno a la presentación de los equipos y los corredores presentes en la carrera, en un acto celebrado junto al Museo Guggenheim este jueves.
Una de las normas más llamativas, en 2023, se pudo ver en dicho evento. El uso de la mascarilla se ha vuelto obligatorio para toda persona que entre en contacto con los ciclistas. Eso significa que los trabajadores de los medios de comunicación o de los propios equipos, hoteles, restaurantes y demás, habrán de portar una mascarilla para evitar la propagación del Covid-19. Así lo ha dejado claro Amaury Sport Organisation (ASO), la empresa organizadora de una carrera que va a disfrutar este verano de su 110ª edición.
Mientras que la Unión Ciclista Internacional (UCI) ha abogado por flexibilizar las medidas anticovid en el Tour de Francia, la organización se cura en salud. El director médico de la UCI, el profesor Xavier Bigard ha trabajado en un protocolo que ha sido compartido a través de un comunicado de prensa. La idea es flexibilizar las normas que quedaron establecidas desde que entraron en vigor por primera vez en 2020, por la pandemia del Covid-19, y se ha eliminado la exigencia de portar un parte de salud, prueba negativa o certificado de vacunación para los equipos, el personal de la UCI o los organizadores de la carrera.
Sin embargo, se mantiene el uso de mascarillas. En el comunicado se explica que en el período previo al Tour de Francia la incidencia de casos de covid-19 reportados en Francia "es muy baja" y se señala que las medidas preventivas estudiadas por los organizadores están en adecuación con el protocolo UCI. Esto es, el organismo avala que se limite el acceso a ciertas zonas por seguridad sanitaria y que se usen mascarillas para proteger a los corredores y al buen discurrir de la prueba durante las tres semanas que dura. También siguen vigentes la distancia física, el desinfectado frecuente de manos y la ventilación regular de los espacios cerrados.
Se especifica en dicha nota, además, que si se sufre un contagio de Covid-19 dentro de un equipo, confirmado por una prueba antigénica o por una prueba PCR, la decisión de aislar al corredor o al miembro del equipo en cuestión se tomará en conjunto por el médico de dicho equipo, el coordinador covid-19 del Tour y el director médico de la UCI. El cuarto Tour celebrado tras la irrupción de la pandemia quiere ahorrarse imprevistos que distorsionen el espectáculo, como le ocurrió al pasado Giro de Italia. Así que se ha trabajado en una normativa que no obligue a dejar la carrera inmediatamente a un ciclista que ha dado positivo en una prueba.
Durante el Giro de Italia más de 20 corredores abandonaron por causas relacionadas con el Covid-19. Entre ellos, se tuvo que retirar Remco Evenepoel, el líder de la clasificación general y máximo favorito al título, amén de ser uno de los atractivos más destacados de la carrera. Ese golpe resultó casi mortal para la 'Corsa Rosa' y el Tour no quiere repetirlo. El Movistar Team, el único equipo español en la competencia, es uno de los que más ha usado la mascarilla en estos días de estancia en el País Vasco.