Cultura

Crónica taurina | Soria: serios “adolfos”, magníficos diestros y excelente afición

TOROS

Inés Montano | Domingo 02 de julio de 2023

Soria, resplandeciente de sol, celebraba el sábado de Agés por todo lo alto: las ‘cuadrillas’ por las calles, música, un gran ambiente. Y para colmar la tarde de emoción una corrida exquisitamente elegida por Adolfo Martín para el coso de San Benito. Los toros, muchos aplaudidos de salida y en el arrastre, tenían grandes hechuras y las cabezas de mucho respeto. Y cinco años bien cumplidos. Ninguno abrió la boca a pesar de las dos varas fortísimas que se llevaron algunos. Los diestros, Fernando Robleño, Octavio Chacón y David Galván han apostado por las faenas medidas del toreo caro: iban al grano, destilando pases clásicos y esenciales de la complicada camada. Fernando Sánchez destacó con los rehiletes, valiente, apuesto y andando como nadie a los toros casi imposibles.

Fernando Robleño estuvo toda la tarde de director de lidia. Actitud nada corriente en la actualidad, desgraciadamente. Baratero (1°) no esperó ni un instante para entrar de lleno en perseguir el capote y la pañosa después. El animal, conducido por la mano dominadora de Robleño, embestía noble, aunque mostró algo de resabios. Una faena bella y redonda, henchida de destacados pases de la muleta sin la más mínima arruga. La media estocada en los rubios, de las que hacen mucho daño. Un trofeo. Arenero (4°), después de astillar los burladeros, se paró para estudiar el ambiente, mas Robleño le interrumpió y le envolvió en suaves lances, abrochados por dos medio veronicas impresionantes. Con la muleta en la mano, tuvo que sortear momentos peligrosos, ya que el estado se volvía en un instante, sin darle tiempo al diestro para preparar el siguiente pase. Aún así, Fernando Robleño se esforzó e hizo una gran faena técnica y de gran estética: redujo las distancias, consintiendo mucho. Un desplante, tocando un pitón de remate. La espada menguó la recompensa. Una ovación.

Octavio Chacón, quien lidiara con valentía en San Agustín del Guadalix unos terribles marrajos de casta navarra, se enfrentó con dos Aviadores (2°) y (5°). El primero de su lote recibió una vara rectificada y barrenada, complicó la labor de los banderilleros. La faena no larga, pero lenta porque el bicho se lo pensaba mucho antes de embestir. Iba maliciándose y se convirtió en un peligro sordo que acecha al diestro, sobre todo, por el pitón derecho. La estocada entera y fulminante. El público estaba algo distraído o no perdonó el primer pinchazo: sin trofeos. Su segundo Aviador (5°) fue aplaudido al salir de los chiqueros: un toro con mucho trapío, aunque complicado en los primeros tercios. La faena de gran emoción: el toro iba persiguiendo la muleta con fuerza, celo, contagiando al público de la emoción. Chacón tuvo que afinar la casta para sortear varias embestidas muy ceñidas. Al poner una media estocada sonó un aviso. Descabello. Aplausos en el arrastre.

David Galván venía de Perú donde le echó un pulso a Roca Rey en Chota y Cutervo, saliendo ganador del Escapulario de Oro. Chaparrito (3°) tomó el capote echando las manos pa’lante, sin parar, pero humillando bien. Las dos varas que recibió, desmedidas y ejecutadas con verdadero ahínco del picador, levantaron sonoras protestas del público. Quedando Galván solo ante el torazo, éste no le perdonó ni una: Chaparrito tenía claro que acudir al engaño sería perder el tiempo, así que persiguió al diestro a gusto. Desarmes, la taleguilla rota… Los pinchazos y una buena media tumbó al bicho. Monerias (6°) tenía otro son. El único toro que salió abanto, algo reacio a acudir al capote. Se encampanó en los medios para observarlo todo. La primera tanda iba arrebatado, un poco descompuesto, pero cambió: tomaba la franela con nobleza, dejando a Galván lucirse y adornarse. La espada entró entera, muy poco tendida. Dos orejas y la Puerta Grande.

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