El Museo del Prado conmemora el 150 aniversario del fallecimiento de Eduardo Rosales (1836-1873) con un conjunto de 17 de sus obras, algunas de ellas de reciente incorporación a los fondos de la pinacoteca y otras que no se muestran en el recorrido expositivo de manera habitual.
La exposición, que se podrá visitar hasta el 29 de enero de 2024, se completa con las pinturas que forman parte de la colección permanente en la sala 61 B protagonizada por Rosales, y en la 101, dedicada a la historia del museo, donde se exhibe El Salón del Prado y laiglesia de San Jerónimo.
El conjunto permite comprender, a través de sus mejores obras, la personalidad creadora del artista, su evolución y su desempeño en los distintos géneros, y manifiesta una modernidad que influiría en la pintura española posterior.
En las obras reunidas en la sala 60 puede verse el interés inicial de Rosales por los maestros del Renacimiento, que estudió con detalle durante su larga estancia en Italia. Su atención al retrato se aprecia sobre todo en sus efigies
familiares. Junto a ello, las obras dedicadas al paisaje y los estudios relacionados con las pinturas de historia (El castillo de la Mota, La Sala de Constantino en el Vaticano) y la literatura (Ofelia) dan cuenta de un creciente sentido de
la simplificación.
Las dos donaciones más recientes, Paisaje y el retrato de María Isabel Manuel de Villena, IX condesa de la Granja de Rocamora, se exponen ahora por vez primera.