El encrespamiento entre PP y Vox por los pactos se ha agudizado en la Comunidad de Murcia, donde las negociaciones parecen haberse enrocado por el empeño del partido de Abascal de entrar en el Gobierno, a pesar de que López Miras solo necesita 2 escaños para alcanzar la mayoría absoluta del Parlamento autonómico. Génova entiende que gobernar en solitario le beneficia política y electoralmente ante el 23-J, pues concentraría el voto útil de la derecha ante el riesgo de que la izquierda se haga con el poder, lo que dejaría en evidencia a Vox. Al tiempo, corre el riesgo de perder la gobernanza, ahora, Y ése es el gran dilema que debe resolver Feijóo.
También Santiago Abascal sabe que su partido saldría muy perjudicado electoralmente si permite que la izquierda gobierne por su egoísmo, por su empeño en no apoyar al PP por solo 2 escaños. Y es que, su máxima aspiración, ahora, es colocar a sus consejeros en el Gobierno de Murcia para aparentar que ya forman parte del poder institucional. Quiere, con razón, que el voto a su partido no sea considerado inútil de cara a las elecciones generales. De ahí, el tira y afloja entre los dos líderes.
En uno u otro caso, ambos partidos deben alcanzar un acuerdo salomónico. A Feijóo le conviene distanciarse de Abascal para aplacar la campaña de la izquierda de su posible “gobierno de ultraderecha”. Pero tampoco puede ceder a ese chantaje electoralista, pues Sánchez, en el mejor de los casos para él, solo podría mantener el poder con otra versión del Gobierno Frankenstein, con Sumar en lugar de Podemos. Y ése es el debate. Un debate que con inteligencia siempre ganaría el líder del PP, por muy potente que sea el acoso del Ejército mediático de la izquierda.
También es evidente que tanto ahora en Murcia como tras el 23.J en España, una posible repetición electoral beneficiaría al PP, pues Vox se desmoronaría por el voto útil ante el riesgo de que gobernara Sánchez. Aunque la vuelta a las urnas siempre supone un riesgo, en especial después de haber ganado ampliamente unas elecciones, como parece estar cantado. Pero el pulso entre Feijóo y Abascal no parece aflojarse y ambos tienen que ser conscientes de que, según todas las encuestas independientes, tienen la gran oportunidad de “derogar el sanchismo”. Pero es imprescindible que jueguen bien sus cartas. Es lógico que defiendan los intereses partidistas. Pero es imprescindible que, si pueden, aniquilen la mera posibilidad de otro gobierno de Pedro Sánchez.