Este sábado ha enfrentado Carlos Alcaraz su primer examen de verdad en Wimbledon 2023. Se midió a un perfil de jugador muy complicado sobre hierba. Nicolás Jarry mide 1,98 metros, pesa 90 kilos y posee una derecha que se asimila a una fábrica de cañonazos. Este chileno de 27 años viene mejorando su rendimiento en este curso, con dos de los tres títulos que ha ganado en su carrera (en los torneos de Ginebra y Santiago de Chile), y le planteó al tenista murciano un desafío colosal en cuanto a la concentración, el aplomo y la paciencia. Porque el número uno del mundo hubo de escudriñar la manera de dañar la gigante durante gran parte de las tres horas y 56 minutos que duró el derroche. Al final, ganó el mejor por 6-3, 6-7 (6), 6-3 y 7-5. Con mucho sudor.
"Jugar al mejor de cinco sets dos días seguidos jode un poco. Cuesta un poco más recuperar. Hoy tres sets han venido bien, para estar más fresco mañana", aseguró el talento nacido en El Palmar este viernes, después de haber derrotado a Alexandre Müller. No pudo descansar lo suficiente y se descubrió otra vez en la pista central del All England Club, en un enfrentamiento más exigente y erosivo. Con el coliseo cerrado para evitar que la lluvia diera más problemas a la fluidez del torneo, se desarrolló un evento muy valioso en lo relativo al aprendizaje global y al crecimiento en la adaptación a esta escurridiza superficie.
Había que competir y, sobre todo, reducir la relación de errores no forzados -este parámetro se disparó en el duelo precedente-. Volvió a trabajar en la contención emocional y en la economía de esfuerzos 'Carlitos', aunque desde temprano entendió que le iba a costar demasiado romper el saque de su rival. Jarry quiso marcar territorio rápido y no escatimó en la potencia de sus golpes. Le mandó al juvenil un rosario de disparos que impidió al murciano parar el ritmo y disfrutar. No era día para disfrutar, sino para bajar al barro y ganar. Había que ir sobreviviendo, esperando la opción para mover de lado a lado al espigado chileno, cansarle y rascar oportunidades de rotura. En el igualado primer set sólo se le presentó una y la amortizó. Fue en el octavo juego y esa muesca le valió para adelantarse (6-3, en 44 minutos).
Se podía esperar un bajón en el titán americano. Nada más lejos: respondió con más fuerza, más latigazos y más movilidad. Consiguió acortar más los peloteos y los puntos y, asimismo, le rompió el saque al español y se propulsó con un 3-0 a su favor. Se despistó Alcaraz y llegó a estar con 4-1 de desventaja. Jarry posee una paleta simple, pero maquilla esas limitaciones con su portentoso golpeo. Y exige a su contrincante una concentración constante. Ahí flaqueo 'Carlitos', aunque despertó y recuperó terreno hasta empatar a cuatro la segunda manga. Y no alcanzó a remontar el mejor jugador del planeta porque el chileno se defendió con astucia en el 'tie-break' e hizo caja de los dos errores que cometió el favorito en ese desempate (6-7, una hora y 15 minutos).
Debía trabajar Alcaraz con la incomodidad que conlleva competir ante una dificultad tan rudimentaria y se aferró a su servicio para elevar el tono. También afinó la lectura corporal del chileno, hecho que le permitió anticiparse a la dirección de los cañonazos y discutirlos. Por ahí facturó el 'break' que le otorgó el tercer set (6-3, 47 minutos). En ese parcial sólo cometió cinco errores no forzados (estuvo muy eficaz en este apartado), llegó al 86% de primeros saques ganados y no concedió ni una bola de rotura. Recuperó el foco mental, en resumen, en un respingo que coincidió con el desplome físico y energético de Jarry.
Pero el santiagueño no iba a desconectarse del partido y contraatacó en el cuarto parcial. Replicó la maniobra del segundo set: rompió el servicio rival y se colocó con un 3-0 favorable. De nuevo entró en una fase de bloqueo 'Carlitos', con menos fluidez en sus respuestas defensivas y en sus piernas. Sin embargo, no quería ni pensar el favorito en jugársela contra un cañonero en el quinto set. Regresó a la dinámica con la cabeza fría y cumplió con el mandato de esta participación en el 'Grand Slam' británico: control emocional y calma. A partir de ahí ganó jerarquía, recuperó el break y empató a cuatro juegos. Y en esta ocasión sí remontó para cerrar el peleado triunfo (7-5, una hora y 10 minutos), al borde de las cuatro horas de esfuerzo.
"Ha sido muy difícil", confesó a pie de pista un murciano que, a pesar de los pesares, regaló a la tribuna la calidad de sus dejadas, voleas y globos. Y señaló que "Nico (Jarry) es un gran jugador y merece estar en el top". Preguntado por sus sensaciones, Alcaraz explicó que "estoy muy contento con mi nivel" antes de analizar el encuentro de este modo: "La clave ha sido estar concentrado porque sabía que llegarían mis oportunidades". "La clave es no perder el foco y creer todo el tiempo", concluyó. En esta fecha cedió un set por primera vez en el torneo, pero esa flaqueza tiene un sabor delicioso si se atiende a los beneficios de superar un desafío de tan alta exigencia psicológica. En octavos de final espera al ganador del cruce entre Alexander Zverev y Matteo Berretini. Sube la apuesta.