Max Verstappen no se acuerda de la sensación de cruzar la bandera de cuadros en segunda posición. El piloto de Red Bull se impuso este domingo en el Gran Premio de Gran Bretaña, lo que supone su sexta carrera ganada de forma consecutiva. En lo que va de Mundial 2023 sólo su compañero 'Checo' Pérez ha evitado que monopolice lo más alto del podio. Sin duda, tiene el campeonato de pilotos en el bolsillo, a cinco meses de la finalización del calendario de Fórmula Uno. Acumula 255 puntos en la cima de la tabla, con Pérez a 99 puntos de distancia y con Fernando Alonso con 118 puntos menos. Nadie alcanza a discutir la primacía del talentoso neerlandés.
Este fin de semana escuchó algo de ruido por obra y gracia de la resurrección de McLaren. Ya el sábado la escudería británica consiguió colocar a sus dos pilotos en el podio de la parrilla de salida y uno de ellos, Lando Norris, remató el gran trabajo de su equipo con el segundo puesto en la carrera. La tribuna del circuito de Silverstone, por el que casi ha pasado medio millón de espectadores en estos tres días de automovilismo, pudo festejar también que otro compatriota se colara en el tercer lugar. Fue un inglés ilustre, Lewis Hamilton. El ganador de siete títulos mundiales corroboró el crecimiento de Mercedes y lo celebró tras lucir astucia.
En cuanto a la representación española, brilló Fernando Alonso. Terminó en la séptima plaza, mejorando en dos posiciones su lugar de salida este domingo, pero su rendimiento fue más allá de ese resultado. Le tocó al bicampeón asturiano exhibir su calidad defensiva a bordo de un Aston Martin que sufrió una tortura en el circuito británico. Las curvas rápidas de la senda localizada en el condado de Northamptonshire se le atragantaron a una escudería que confía en mejorar prestaciones en las próximas carreras. Con todo, tendrá que trabajar para corregir deficiencias y flaquezas, al igual que le ocurre a Ferrari. La 'Scudería' naufragó otra vez, con Carlos Sainz finalizando décimo y Charles Leclerc, noveno.
La carrera arrancó con Verstappen en la 'pole' y con los hambrientos Norris y Oscar Piastri detrás. Salieron mucho mejor ambos pilotos de McLaren y el primero de ellos se puso en cabeza con autoridad. El favorito neerlandés hubo de maniobrar para tapar la progresión de Pillastri y se centró en la persecución. En la salida también adelantaron George Russell a Sainz y Alonso a Hamilton, respectivamente. Y tardó cinco vueltas en apagase el sueño local, cuando Verstappen superó a Norris por pura potencia, haciendo buen uso del DRS. No bajaría de esa posición en una nueva tarde de gloria del piloto de 25 años y de Red Bull. El RB19 se ha demostrado invendible. Diseñado por el estelar ingeniero inglés Adrian Newey -auténtico genio de la aerodinámica-, no tiene rival.
La verdadera batalla, como era de esperar, estaba por los otros dos puestos de podio. La pelea arrancó con Hamilton adelantando a Alonso -no sin sufrir algunos cierres legendarios del asturiano- y con augurios de una lluvia ligera que no terminó de llegar nunca. En la vuelta 19ª Leclerc paró para intentar frenar un 'undercut' de Russell, al tiempo que Pierre Gasly intentaba apretar a Alonso y Verstappen inauguraba su serie de vueltas rápidas. Padeció dos giros después Carlos Sainz el inicio de sus problemas de potencia. Cedió ante Russell y eligió el compuesto duro, pero no había manera de remontar el vuelo y su compañero Leclerc también sería víctima del fluir del Mercedes. En otra jornada para olvidar para Ferrari.
Discurría la carrera con claridad al disiparse las sospechas de lluvia cuando Kevin Magnussen rompió el motor de su Haas y el monoplaza empezó a incendiarse. Esto provocó un 'safety car' virtual que cambió la dinámica porque regaló una parada gratis a aquellos que todavía no habían pasado por boxes. Los más beneficiados, sin duda, fueron Fernando Alonso -que cambió a neumáticos blandos que le sirvieron para aguantar las embestidas rivales y encumbrar su pilotaje defensivo- y Lewis Hamilton. El piloto inglés se descubrió en la tercera plaza y montó gomas blandas. Fue a por el segundo puesto, sin nada que perder, aunque Norris acabó cerrando los caminos -aún sin contar con el DRS- y le relegó al tercer puesto final.
Le vino muy mal el brete a Piastri, que bien pudo haber concluido en la tercera plaza si el Haas no hubiera prendido en llamas. El australiano acabó cuarto -su mejor resultado en la Fórmula Uno-, por delante de de Russell y de un 'Checo' Pérez que volvió a firmar una remontada sobresaliente. Le está costando mucho al mexicano completar cronos presentables en la clasificación, pero en las carreras lo enmienda. Esta vez salió decimoquinto -el sábado no se clasificó ni para la Q2- y finalizó sexto. El azteca se aprovechó del efecto del 'safety car' para batir a Sainz y a Alonso, y para reivindicar su clase.
"Fuimos lentos todo el fin de semana, en todas las sesiones y no fue diferente en carrera. Nos faltaba ritmo, al principio con (Pierre) Gasly; y al final con 'Checo' (Pérez) y con (Alex) Albon. Pero bueno, intentamos mantenernos en pista mucho tiempo con las medias (los neumáticos de compuesto medio); y nos benefició la salida del coche de seguridad para entrar y poner las blandas", explicó el asturiano antes de confesar que "el séptimo (puesto), al final, es un poco mejor de lo que íbamos". Sainz, por su parte, señaló que "pasó un poco de todo". "Al principio de carrera no ha ido mal, aunque rápidamente hemos visto que los McLaren y los Mercedes iban más rápidos que nosotros hoy (...) Ha salido el 'safety car' y eso condicionó mi carrera, porque tuve que hacer la resalida con la rueda dura y el resto iba con las medias o las blandas", analizó. Y se despidió admitiendo que "nos falta ritmo de carrera y hemos sufrido con el viento, sabemos que es nuestro punto débil". La próxima parada, en 15 días y en Hungría.