Cultura

Crónica taurina de San Fermín: seis estocadas redondas, siete orejas

(Foto: Efe).

TOROS

Inés Montano | Martes 11 de julio de 2023

Los seis toros de Fuente Ymbro fueron rematados por seis estocadas sin uso de descabello. La corrida fue esmeradamente elegida: destacadas hechuras, variados pelajes y seria cornamenta. Sin embargo, no sobrados de fuerza, el tercio de varas fue un mero tramite para cumplir el reglamento. Los toros mejor lidiados fueron de Miguel Ángel Perera: tanto él como su cuadrilla mimaron a los astados para que llegaran a la muleta sin resabios y con empuje. A veces me pregunto, ¿por qué será que las mismas ganaderías no llevan a Las Ventas las corridas tan rematadas incluyendo a los sobreros?

Holgazán (1º 11/17), un precioso jabonero, al perseguir el capote resbaló, dejando claro que tenía más intención que fuerza. Las banderillas no le sentaron nada bien: escarbó, se dolió y marcó clara querencia hacia los chiqueros. La primera tanda de rodillas con pases cambiados por la espada, de mucho arrimo, abrochada por un pase de pecho barriendo los lomos. El bicorne acude por ambos pitones y se cuaja una faena superior: sin variar el terreno, sin dejarse enganchar ni un muletazo, adornándose con unos molinetes de rodillas y unas bernardinas. El matador entró muy derecho, dejándose enganchar. Rueda sin puntilla. Una oreja. Bronca al presidente por no conceder otro trofeo. A su segundo, Pelícano (4º 9/18), Perera comenzó a templar desde los primeros capotazos. El comienzo explosivo para llamar la atención al público: andando de rodillas desde el tercio, aguantando un arrimón. Aunque la primera tanda se llenó de enganchones, Perera supo resolver esta dificultad: la faena de toreo suave, templado, de mano baja, exigiendo al toro la entrega y eliminando las distancias. Las tandas por ambos pitones, rematadas con pases superiores. El toro de gran fijeza y noble, acaba entregado. La estocada entera, un poco trasera.

Daniel Luque tuvo que ponerlo todo por su parte, su lote llego muy deslucido a la franela. Lo mejor de Pijotero (2º 10/17) fue la estocada que aunó la ejecución y esmerada colocación, aunque la presidencia no la premio. El burel tenía unas hechuras y una cabeza imponente, sin embargo, pero embestía con sosería incurable: esperando mucho y sin humillar la testuz. Luque intento ajustarse para sacar alguna chispa de emoción, pero el toro protestó y cabeceó. En uno de estos trances dio un golpe fuerte en el muslo, lo que Luque tomó por acicate: desafió al morlaco cruzando en su cara. Una ovación. La oreja llegó con Judío (5º 2/19) de mucho morrillo y seria expresión. La embestida resultó deslucida: a tirones, con cabeza alta, saliendo del embroque sin intención de continuidad. Luque se arrimaba buscando pases entre cánticos del público distraído. Demuestra mucha disposición y rematando con luquesinas y un desplante. La espada magnífica. Una oreja más que merecida.

Vivales (3º 12/18), aunque recorre la plaza mostrando su desinterés hacia los capotes, finalmente se entrega al capote de Ginés Marín. Los pases de rodillas para avivar al público y hace las tandas largas, concediendo mucho tiempo al toro. Al natural el toro se quedó parado o acortando la embestida. Marín se impone a sus protestas y cabeceos y logra unos pases limpios. Al final, se queda entre pitones provocando al marmolillo que quedó del bicho. Una estocada fulminante. Una oreja. Retama (6º 9/17) se encampanó para observar lo que sucedía a su alrededor. Ginés le planteó la faena en los medios, contrarrestando su querencia a los chiqueros, pero el toro protestaba o se perdía las manos. Las mejores tandas se ejecutaron cerca del tercio, donde el diestro se adornó con molinetes, un afarolado y remató por bernardinas de mucha exposición. La espada entera. Dos generosas orejas.

TEMAS RELACIONADOS: