No tiene Joan Laporta fácil la defensa de su gestión. En 2021, pocos meses después de volver a la presidencia del Barcelona, proclamó lo siguiente: "La situación del club es dramática, la deuda es de 1.350 millones de euros"; en febrero de este año, 2023, ha anunciado que "hemos salvado al club de la ruina, la deuda está controlada"; y en junio el vicepresidente económico del club, Eduard Romeu, ha confesado que la deuda actual del Barça asciende a 1.350 millones de euros. Ese es un balance de ardua defensa.
En todo caso, el dirigente azulgrana se ha demostrado como un maestro en la creación de ilusión entre los socios y aficionados 'culés'. Inició su segundo mandato en el Camp Nou prometiendo que iba a convencer a Lionel Messi para que se dejara de 'burofáxes' y renovara con el equipo de su vida; más tarde aireó la llegada de un delantero que se llama Erling Braut y se apellida Haaland; y en esta ventana de fichajes ha deslizado que futbolistas de élite mundial como Marcelo Brozovic o Bernardo Silva se mueren por ponerse bajo las órdenes de Xavi.
El Barça la recuperado la fuerza de su marca, de su atractivo en el fútbol internacional, explica el dirigente. Las terribles campañas en Liga de Campeones y Europa League, durante dos años consecutivos, no han hecho mella en esa imagen, argumenta. Pero Brovovic ha terminado seducido por los petrodólares, al igual que otro pretendido como Rubén Neves. Y de nada ha servido enviar a 'Deco' a Turquía para convencer a la perla de Fenerbahçe, Arda Güler, para que fiche por el Barça. El diamante de 18 años ha sido presentado en el Bernabéu.
No es sencillo, pero Laporta sabe construir esperanza de la nada. Este martes ha anunciado el fichaje de uno de los delanteros más prometedores de la cantera brasileña, Vitor Roque. Se trata de un atacante que juega de titular en el Athletico Paranaense con 18 años y que ha pasado por las categorías inferiores de la 'Canarinha'. Se habla de un traspaso por valor de 30 millones de euros más otros 31 millones de euros en concepto de variables. Pero, como a Ilkay Gündogan, todavía no se le puede inscribir como futbolista del primer equipo.
"Dependerá del 'Fair Play (Financiero)', del plan de viabilidad que tenemos que cumplir. Y ahí hay unas operaciones que se deberían hacer, a no ser que generemos unos ingresos que nos den 'Fair-Play' y entonces ahí podríamos incorporar a algún que otro jugador", ha explicado Laporta en una entrevista concedida al diario 'Sport' en la que ha admitido la dura realidad que trata de maquillar a diario.
Para que Xavi pueda contar con este relevo de Robert Lewandowski deben vender -y sacar bastante dinero- a piezas de una ficha media-alta de salario. En concreto, las normas de LaLiga señalan que en la situación del club azulgrana -con la obligación de rebajar en 200 millones de euros su masa salarial- deben vender a dos de esos jugadores para inscribir a Vitor Roque. No han más piruetas ni palancas. Hay que encontrar a alguien que pague una millonada por Franck Kessie, Eric Garcia, Ferran Torres o Ansu Fati. No es fácil.
Además Laporta ha indicado que lo que están barajando es incorporar al atacante brasileño en enero de 2024, como fichaje de invierno. Pero, claro, antes tienen que buscar parches para tapar los agujeros de la plantilla actual. "Tenemos claras las peticiones del entrenador. Falta quizá un lateral y algo en el centro del campo, e intentaremos satisfacerle (...) Nosotros ya tenemos un equipo muy competitivo. Hemos ganado la Liga española y podemos seguir ejerciendo la hegemonía en esta competición. Me centro en hacer un buen equipo por encima de fichar individualidades", ha remarcado.
Sustituir a Sergio Busquets, encontrar un suplente eficaz de Lewandowski y adquirir un lateral derecho que termine por sanar el vacío dejado por el mejor Dani Alves son las prioridades pautadas por Xavi. Pero Laporta, que asegura que "tenemos mejor equipo que el rival (Real Madrid) en estos momentos", intenta adquirir también a talentos fuera del plan de su entrenador, como Arda Güler. Fichajes 'estratégicos'. Aunque no es sencillo. En su declaración ha confirmado que tenían un acuerdo con el Fenerbahçe por 17,5 millones de euros. "Y también estábamos de acuerdo con el jugador", ha precisado.
Según ha admitido, el chico prefirió al Madrid. Así ha justificado el fracaso en una operación ganada por su máximo rival: "Nos autoimponemos unos criterios que no vamos a trasgredir con el objetivo de no volver a retroceder". "Tenemos que aplicar el sentido común y pensamos que, de esta operación, por las magnitudes que se estaban dando, debíamos apartamos", ha rematado.
Tampoco está siendo cómodo, para su desgracia, que se le despegue la etiqueta de 'presidente que echó a Lionel Messi del Barcelona'. Casi en cada entrevista que concede a medios de comunicación catalanes le cae una pregunta relativa a la salida o al no regreso del siete veces Balón de Oro. Esta vez ha asegurado el presidente 'culé' esto: "Tuvimos la autorización de LaLiga para que cupiera el contrato de Leo. Era algo que estaba hablado con Jorge (Messi) y estaba todo definido (...) Había posibilidades, habíamos quedado que sería así. El jugador quería, el padre también, pero los ritmos son distintos".
"No queríamos que nos pasara lo de la otra vez y les dijimos que cuando tuviéramos 'Fair-Play' les avisábamos", ha proseguido, describiendo exactamente lo que ha ocurrido con el fichaje de Vitor Roque, pues el Paranaense ha llegado a dar un ultimátum al Barça ante la tardanza para cerrar la operación, debido a los problemas para cuadrar las cuentas en el Camp Nou. "Entonces pasó un tiempo, estaba todo el contrato acordado pero Jorge quiso venir a hablar conmigo y nos dijo que se había decidido por el Inter Miami porque había pasado unas temporadas muy duras en París, donde estaba muy presionado, y que en Miami estaría más tranquilo y podría pensar en la selección", ha esgrimido el dirigente azulgrana.
"Las relaciones son correctas. No hemos seguido hablando. Le deseamos que le vaya bien en Miami y el Barça es su casa. Es una relación que se acabó cuando fue a París, se retomó sin lograr lo que queríamos ambas partes y ahora es correcta", ha concluido. Esa es la versión oficial del club. La de Messi fue verbalizada por él mismo, cuando aseguró que había hablado una vez con Laporta en dos años, mientras que con Xavi tenía una relación muy fluida. Este es otro de los asuntos de complicada defensa en la cartera de Laporta. No es fácil.