La nueva hornada que ilusiona al ciclismo está repleta de calidad. En ella sobresalen, como es normal, los corredores capaces de ganar las grandes vueltas o de competir en la élite en todos los terrenos y suertes de este deporte. Tadej Pogacar, Jonas Vingegaard, Remco Evenepoel, Wout Van Aert o Mathieu Van der Poel son los nombres que han relanzado el interés del aficionado. Sus gestas acaparan titulares con todo merecimiento. Ellos portan la bandera de la continuidad del ciclismo como actividad deportiva muy seguida. Pero hay más en ese ramillete de talentosos renovadores.
Uno de ellos se está confirmando en esta edición del Tour de Francia. Se trata de Jasper Philipsen, un velocista de 25 años que este miércoles ha festejado su cuarto triunfo de etapa desde que Bilbao inauguró la 'Grande Boucle' de 2023. El 'sprinter' belga ya venció en las llegadas masivas de Bayona, Nogaro y Burdeos, y en esta jornada ha completado el póker en la meta situada en la localidad de Moulins. Ha hecho caja en una de las escasísimas oportunidades que les quedan a los velocistas de llevarse algo a la boca antes de la despedida parisina.
Vino a este Tour el equipo Alpecin Deceuninck sin demasiadas expectativas en lo relativo a la clasificación general. Se centró el escuadrón en la pesca y caza de victorias de etapa, con Van der Poel como punta de lanza. Pero el todoterreno no ha llegado con la gasolina en máximos y sus intentos de fuga han terminado en nada. Por eso ha tenido que mutar Mathieu a lanzador de lujo para su compañero Philipsen. Y la fórmula ha funcionado de maravilla, proporcionando al equipo un 'hat-trick'. Aún así, el protagonista ha demostrado este miércoles que también sabe manejarse sin compañía. Esta vez aprovechó el 'tren' montado por el Jumbo Visma -a más de 70 kilómetros por hora- para batir a todos con una superioridad asombrosa.
"Con todas esas curvas en la final, era importante estar en posición temprano. Todo salió bien, estuve perfecto en el último kilómetro, pero de repente me arrasaron por detrás (...) Le dedico un 'chapeau' (A Philipsen) porque es muy inteligente y sabe meterse en la posición correcta. Eso es más que tener suerte", ha explicado en línea de meta Van Aert. La realidad es que Wout no ha podido rascar un triunfo todavía, como tampoco lo han logrado Phil Bahaus (Bahrain), Dylan Groenewegen (Jayco), Mark Cavendish (Astana Qazaqstan), Biniam Girmay (Intermarché Circus-Wanty) y demás especialistas congregados en este Tour. Sólo Mads Pedersen (Lidl-Trek) ha alcanzado a descorchar el champán en una oportunidad.
Así las cosas, Philipsen se ha confirmado como el rey de la velocidad en el ciclismo mundial. Y eso que su recorrido hasta esta cima no ha sido sencillo. Abrió su cartera de gestas en vueltas grandes con su victoria en Puebla de Sanabria, en la Vuelta a España de 2020 -con 22 años-, y volvió a vencer en dos etapas de la ronda española en 2021 pero en su primer Tour se fue de vacío. Y en su segunda participación en la 'Grande Boucle' alzó los brazos creyéndose ganador de una etapa que había vencido el escapado Van Aert. Un error "vergonzoso", según sus propias palabras.
Sin embargo, en esa misma edición se desquitó con el triunfo firmado con solvencia en Carcasona y repitió en la emblemática llegada a París. Ahí sembró la confianza que ha propiciado los resultados que está completando en esta temporada. A estas alturas suma ya diez victorias, dos en la Tirreno Adriático y cuatro en el Tour. Su crecimiento es fulgurante y está tomando el relevo de los tótems de la velocidad que tanta atracción han despertado tradicionalmente en este deporte. La facilidad con la que está ganando en este par de semanas permite augurar un mandato colosal en la presente década.
Ganó Philipsen en un día en el que la organización planteó un recorrido llano -de los pocos que ha preparado para esta edición- de 179,8 kilómetros entre Clermont-Ferrand y Moulins. Se trató, sin maquillaje, de una jornada de transición para los equipos y ciclistas que se juegan cosas en la general. De hecho, los favoritos llegaron con siete segundos de desventaja con respecto al grupo de velocistas. El Jumbo protegió a un Vingegaard que mantiene los 17 segundos de margen sobre Pogacar, con Jai Hindley (Bora Hansgrohe) completando el podio provisional y los españoles Carlos Rodríguez (Ineos) y Pello Bilbao (Bahrain) en los puestos cuarto y quinto, respectivamente. No hubo respiro para aquellos que intentaron escaparse. Andrey Amador (EF Education), Matîs Louvel (Arkéa) y Daniel Oss (TotalEnergies) probaron suerte sin éxito. La presa era para los velocistas. No había otra.