La Junta Electoral Central (JEC) ha abierto expediente sancionador a Pedro Sánchez por quebrantar el principio de "neutralidad institucional" durante un proceso electoral y realizar "apreciaciones valorativas con connotación electoralista" durante la rueda de prensa posterior al último Consejo europeo que se celebró en Bruselas. La JEC recuerda que ya sancionó al presidente español por la misma causa y que sus declaraciones en las que alertaba de la "involución" que se está produciendo en España con los pactos del PP y Vox en Extremadura y Valencia "podría resultar legítima en el curso de un acto de campaña o en el ordinario ejercicio de la libertad de expresión, pero no en el desempeño de la actividad institucional propia de una autoridad pública".
Con gran ingenuidad, la JEC insta al presidente a que “durante lo que resta de período electoral las manifestaciones valorativas indicadas permanezcan retiradas de las páginas y cuentas institucionales que Presidencia del Gobierno tiene en Internet y en las redes sociales”. Porque, en efecto, no es la primera vez que Sánchez hace campaña desde Bruselas y desde donde se encuentre, incluso en los viajes oficiales, como acaba de hacer durante la Cumbre de la OTAN. Ya denunciamos en El Imparcial, que Sánchez se aprovecha, sin el menor pudor, en acaparar el protagonismo de la presidencia española del Consejo de la UE.
Pero resulta inadmisible que, tras sus actos internacionales, dedique las ruedas de Prensa a propagar sus eslóganes electorales ya sea desde la sede de la UE en Bruselas, o desde Vilna, donde ha calificado de “obsceno” el pacto entre el PP y Vox para gobernar Extremadura. Sánchez, sin embargo, prolonga en Navarra las negociaciones con Bildu para cerrar el acuerdo de gobierno con Chivite después del 23-J.
Pero el PP ha tenido reflejos al denunciar ante la Junta Electoral Central el uso electoralista de las instalaciones españolas en la capital belga. Y, la Junta Electoral Central no ha tenido más remedio que sancionarle. Pero no rectificará. Pues no admite que se trata de un uso indecente de esos resortes del Estado. Y, ahora, en el tiempo que resta para el 23J aprovechará la presidencia del Consejo de la UE única y exclusivamente para su campaña electoral. Hasta el punto, de tener la desfachatez de declarar en Bruselas que “los líderes europeos están preocupados por los pactos entre el PP y Vox”. Pero oculta lo que piensan de sus siniestras negociaciones con los proetarras para gobernar, por ejemplo, ahora en Navarra.