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Tour de Francia. Ion Izaguirre amplía la fiesta de España

(Foto: EFE).

ETAPA 12

M. Jones | Jueves 13 de julio de 2023
El corredor vasco coronó la fuga en solitario. Etapa espectacular desde el arranque. Clasificaciones

Casi cada etapa de esta edición del Tour de Francia supone una gesta para el ganador y para los supervivientes. Se circula tan rápido, con tanta intensidad y hambre, que por muy sencillo que parezca el recorrido se plantea un desafío sobresaliente. Es en este marco general donde se entiende a la perfección que Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard volvieran a atacar de inicio en una jornada de media montaña. Esta es la gran virtud de la generación juvenil que ha devuelto la pasión y el interés al ciclismo: compiten sin guardar fuerzas. Cada repecho puede convertirse en una trinchera. Esa es la maravilla que inauguró este jueves una fecha con 168,8 kilómetros entre Roanne y Belleville-En-Beaujolais, de transición para los favoritos. A priori.

Y el final a la etapa lo puso Ion Izaguirre con una victoria sensacional. El corredor vasco de 34 años firmó el segundo triunfo español en este Tour, para enterrar por completo la sequía de cinco años y 100 etapas sin subir al podio en Francia que acomplejaba al ciclismo patrio. Formó parte el corredor del Cofidis de los múltiples intentos de fuga que protagonizaron el inicio del día. Se filtró, gestionó bien los esfuerzos y esperó el momento para atacar con dureza. Ese cambio de ritmo glorioso llegó en el último puerto, Col de la Croix Rosier, a 32 kilómetros de meta. Arrancó poderoso y defendió la renta en solitario, con jerarquía titánica. Y alzó los brazos en meta recordando a su hija, que cumplía años en esta jornada.

Festival español en Francia

Superaron las piernas y las ganas de Izaguirre a un grupo perseguidor que se nubló y no pudo evitar la segunda victoria española en tres días, después de la firmada por Pello Bilbao en Issoire. Esta es, además, la segunda victoria del equipo Cofidis, que llevaba 15 años sin festejar en el Tour. Ion voló, con una media de 43,7 kilómetros por hora, y no dio opción para que Mathieu Burgaudeau (TotalEnergies) y Matteo Jorgenson (Movistar Team) le dieran caza. Suya fue la euforia en la región vinícola que acogió su alegría. Hacía casi siete años de su último triunfo en la 'Grande Boucle' -en 2016 ganó en Morzine-.

El excampeón de España en ruta y en contrarreloj demostró su calidad y su capacidad de resistencia. No titubeó a la hora de lanzarse a capturar la escapada del día. Por delante habían cinco puertos de montaña y un total de 3.000 metros de desnivel, y se salió al asfalto con ataques furiosos y abundantes. Incluso Vingegaard y Pogacar aceleraron en busca de la fuga, al tiempo que David de la Cruz (Astana) tuvo que retirarse por una dolencia en la clavícula. Se rodó con el cuchillo entre los dientes y con múltiples cazadores de etapas inmersos en el zafarrancho. Un derroche de energía que retrata lo que está siendo este Tour.

Tal batalla hubo que la fuga no se asentó hasta el kilómetro 95 de recorrido. Pasado el esprint de Regnié Durette quedaron al frente 15 escapados, en un grupo de inmensa clase y opciones de victoria. Viajaban en esa brecha cabecera titanes como los campeones del mundo Julian Alaphilippe o Mads Pedersen, el todoterreno Mathieu Van der Poel... Y se congraciaron para construir un colchón de más de tres minutos con respecto a un pelotón en el que, al fin, se dieron un respiro los favoritos. El que no descansó fue el Ineos de Carlos Rodríguez. La perla española, cuarto en la general, no quería que le recortara tiempo nadie más en su pelea por el podio y puso a trabajar a sus compañeros para mantener el ritmo.

El desenlace

En la punta de la carrera quiso reencontrar sensaciones Van der Poel. El neerlandés saltó a falta de 47 kilómetros para la meta, en el descenso de la Croix de Montmain. Pero no ha llegado con el físico en plenitud y no está disfrutando en estas semanas como le es familiar. Le atraparon Thibaut Pinot y Jorgenson, antes de que el grupo de Izaguirre recuperara terreno y alcanzara el reagrupamiento. Había sufrido Ion para no ceder terreno en dicha subida pero renació en la siguiente. En la Croix Rosie (puerto de segunda categoría, de 5,3 kilómetros de longitud y una pendiente media del 7,6%) usó a su jefe de filas, Guillaume Martin, como gregario y se lanzó a por la gloria.

Lo arriesgó todo y le salió de maravilla. Hizo cima y se desplegó en el descenso con toda su experiencia y finura contrarreloj. Llegó a meterles un minuto a sus perseguidores y afrontó el llano con 10 kilómetros por delante. En ese trecho mantuvo firme su apuesta y amortizó las dudas y la falta de organización que atenazó al segundo grupo. "Las fuerzas acompañaron y lo intenté de lejos. Ha sido muy emocionante, me acordé de mi hija, Iraia, que este jueves cumplía 4 años. Son momentos que nos perdemos porque estamos mucho tiempo fuera de casa. Es un regalo para ella", analizó Izaguirre en meta. En otro día inolvidable para su colección.

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