Opinión

Que viene el lobo

TRIBUNA

Raúl Mayoral | Domingo 16 de julio de 2023

En 1952, el departamento de propaganda del comité central del Partido comunista polaco entregó a sus activistas y agitadores a sueldo un panfleto que debían difundir y que contenía consignas como esta: “Los imperialistas americanos están reconstruyendo la Wehrmacht neonazi y preparándola para invadir Polonia, mientras que la URSS ayuda a los polacos a desarrollar tecnología, cultura y arte”. En su obra El conocimiento inútil, Jean François Revel explica que durante la Guerra fría la URSS alertaba continuamente de la vuelta del fascismo a Europa. Era tal su interés en mantener viva esa amenaza que a partir de la década de los setenta, abrió flujos de financiación a los grupos neonazis de algunos países de la Europa occidental. Por entonces, esa misma estrategia alarmista fue aviesamente empleada en Francia por François Miterrand tras haber inducido el nacimiento y el posterior engorde del Frente Nacional de Jean Marie Le Pen con el objetivo de desmantelar electoralmente a la derecha. Cuenta Rosa Díez que durante una reunión en Moncloa de varios socialistas vascos con el presidente Zapatero, éste expresó su deseo de que en España surgiera un partido de extrema derecha para desangrar de votos al PP. Como alumno aventajado de Zapatero, a Sánchez le gusta tanto la derecha que mejor VOX que una.

Tras haber bautizado a ambos partidos de la derecha española como “derecha extrema y extrema derecha” y viceversa, Sánchez lleva toda la campaña electoral explicando el único punto de su programa: el de meter el miedo en el cuerpo de la gente, sobrecogiéndola con los horribles sucesos y los trágicos acontecimientos que se producirán de perder él la presidencia del Gobierno y alcanzarla la derecha extrema y la extrema derecha. Si se desencadenara ese fatal desenlace, dice Sánchez, España retrocederá “en un túnel oscuro del tiempo, que no sé muy bien a dónde nos puede llevar”. Para él y los suyos ese terrorífico túnel da mucho miedo. Más miedo que un espacio a cielo abierto poblado de violadores, pederastas y agresores sexuales fuera de prisión, de terroristas de ETA sacados de la cárcel, de golpistas indultados que volverán a dar un golpe, de okupas asaltando casas y burlándose de los propietarios, de trabajadores fijos discontinuos sin computar en las listas del paro ocultos en el sótano junto a la mecedora de Yolanda Díaz. Por tanto, ojo a ese espantoso túnel, sobre el que ya en Andalucía quien fuera socio de Gobierno del sanchismo, Iglesias, promovió una “alerta antifascista”. Y Andalucía está hoy mejor que cuando gobernaba el PSOE.

La vieja táctica del miedo a la derecha ha sido reiteradamente empleada por la izquierda en los períodos electorales. Su uso revela la evidente vaciedad de propuestas, la manifiesta carencia de programa de unos dirigentes a los que verdaderamente mucho les preocupa perder las mamandurrias del poder y muy poco el bienestar de los ciudadanos. Desde las agrupaciones y federaciones socialistas ha comenzado la recluta de militantes con el fin de echarse al monte y reconstituir el maquis. ¡Menos lobos, Sánchez!