En los últimos días, no pocos observadores, entre los que se encuentran destacados nombres del Partido Popular, consideraban un error la ausencia de Alberto Núñez Feijóo en el debate de Televisión Española. Otros, sin embargo, aplaudían al líder popular y les parecía conveniente que dejara enzarzarse a los perdedores ante las cámaras audiovisuales.
A la vista de la fatigosa sesión de debate, de la falta de nivel intelectual y político, no parece exagerado afirmar que Feijóo ha acertado. La verdad es que ha brillado por su ausencia. Winston Churchill, vencedor de la Guerra Mundial, primera inteligencia de la Europa del siglo XX, asistió a la Conferencia de Potsdam en junio de 1945, pero a los tres días, perdedor de las elecciones en el Reino Unido, fue sustituido por Atlee. El presidente Truman, que admiraba rendidamente a Churchill, resumió la situación al término de la conferencia con una frase reproducida por los principales periódicos estadounidenses: “Shine by their absence”. Brillar por su ausencia.
A largos kilómetros de distancia, la realidad es que Alberto Núñez Feijóo ha brillado por su ausencia. El debate se redujo a los ataques de Pedro Sánchez y Yolanda Díaz, es decir, del presidente del Gobierno y de su vicepresidenta, como afirmó reiteradas veces el líder socialista, contra un diputado que supo defenderse con serenidad y contundencia, esa es la verdad. Tanto un Pedro Sánchez visiblemente decaído como una Yolanda Díaz agresiva y menor, se equivocaron al dedicar sus intervenciones a atacar a Abascal, en lugar de exponer sus proposiciones de futuro. El resultado del debate fue insustancial, aburrido y penoso. Alberto Núñez Feijóo, efectivamente, brilló por su ausencia y hay que esperar ahora la votación del próximo domingo en unas elecciones sobre las que nadie serio hace previsiones porque han sido convocadas en la semana más vacacional y calurosa del año. La distorsión electoral que pretendía Pedro Sánchez ha funcionado y veremos qué ocurre y qué no el próximo domingo al cierre de las urnas.