Opinión

Spin the wheel

TRIBUNA

Juan Carlos Barros | Jueves 20 de julio de 2023

" -And who are you? -The name is Johnny Guitar -That’s no name -Anybody care to change it? -That’s pretty strong talk for a man who doesn't wear a gun."

Entre el futuro que ha resultado desvaído y el pasado apoderado como imaginado se mueve la ficción de la Unión ¿Y en el medio? En el medio queda el presente que desconcierta.

La Unión Europea es más que una organización es un marché en cause en cuyo interior gira la rueda tanto por la izquierda como por la derecha. No obstante, sobre la mesa puesta y la puerta siempre abierta se pueden hacer apuestas.

Intermitentemente pretender reponer y seguir después con otra nueva comunidad, sea expresa de interés o sea política, supone desconocer que para atrás no se vuelve jamás, que según vamos subiendo los peldaños desaparecen en la niebla.

Se crea o no investida como programática ella busca su disolución bien con disipación o bien más pacata más allá de si va por votiva seguida tras la discontinuidad.

En quien cuestiona la alternativa regresiva solo cuentan los datos en dirección de la integración, puede que más allá que en la reformulación.

Adviene a continuación que si no lo previniera la providencia el no llegar hasta el primer eslabón, estuviera todo ya barajado y descompuesto de arriba a abajo. De ese principio, aunque ocurre en mitad, se ha originado todo lo demás. La arquitectura institucional va del revés en consecuencia del desorden capital.

La presidenta de la Comisión Europea en la conmemoración de la revolución francesa ha dicho que "Tout comme en 1789, l'Europe est bouleversée. Non pas par une révolution porteuse d’avenir. Mais cette fois par une terrible invasion rétrograde qui cherche à étouffer l’avenir."

El futuro sofocado y una Europa de cabeza conforman así el cuadro revolucionario y sin embargo si sustituyéramos los términos temporales por otros geográficos reaparecerían las fronteras, si rezagadas no tan etéreas.

La historia discurre por vía doble, una elocuente y visible, la otra desprovista de vista.

Marcha la Unión más allá de lo genérico en vez de sus miembros, pero un foro informal mundial la confronta al mismo tiempo. En la informalidad radica la esencia de la internacionalidad; ni rinde más un vinculo por prolongado que sea o lo pretenda.

En 1975 Francia, Alemania Occidental, Reino Unido, Japón y los Estados Unidos crearon el Grupo de los Seis para reunirse anualmente a examinar asuntos comunes de interés. Después con Canadá fue el Grupo de los Siete y con Rusia de ocho, aunque las reuniones financieras siguieron siendo a siete. Como cesó la cooperación tras la anexión de Crimea volvió de nuevo a ser G7 y su respuesta concreta fue la siguiente:

"Suspendemos nuestra participación en el G8 hasta que Rusia cambie el rumbo y el ambiente vuelva a donde el G8 pueda mantener un debate significativo."

El presidente de los Estados Unidos, entonces Bill Clinton, pensó que si Rusia fuera miembro del foro ayudaría cuando la OTAN se extendiera a los estados de la Europa del Este.

Y ahora ha dicho el G7 en su última reunión que:

"Lanzamos las negociaciones con Ucrania para formalizar nuestro apoyo perdurable en cuanto defienda su soberanía e integridad territorial, reconstruya su economía, proteja a sus ciudadanos y persiga la integración en la comunidad euro-atlántica."

Además, entre paréntesis, ha aclarado el G7 que eso se llevará a cabo:

"A través de compromisos y acuerdos bilaterales de seguridad alineados con este marco plurilateral de conformidad con nuestro respectivos requisitos legales y constitucionales."

" -Spin the wheel - What for, Vienna? No customers -I like to hear it spinning."