Si a priori la carrera de los 400 libre mujeres era la estrella de la primera sesión de finales del Mundial, el espectáculo ofrecido por Marchand lo ensombreció todo. Y lo hizo porque pulverizó en 1.34 segundos un récord que databa de 2008, pero sobre todo porque el poseedor del mismo era un mito de la natación: Michael Phelps. Marchand nadó 15 años después en 4:02.50, Phelps lo había hecho en 4:03.84.
El francés de Toulouse recibió de manos de Phelps su medalla, una gran manera de recibir el testigo, de un nadador dispuesto a hacer historia, que conquistó tres medallas en el pasado Mundial (oro en los 200 y 400 estilos, plata en los 200 mariposa), y que con 21 años tiene muchos años para gobernar los estilos mundiales.