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Un estudio advierte de que la corriente atlántica podría colapsar a mediados de siglo

(Foto: Pixabay).

CAMBIO CLIMÁTICO

E.I. | Martes 25 de julio de 2023

Contrariamente a lo que podríamos imaginar sobre el impacto del cambio climático en Europa, un futuro más frío podría estar en camino. En un nuevo estudio, investigadores del Instituto Niels Bohr y del Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Copenhague predicen que el sistema de corrientes oceánicas que actualmente distribuye el frío y el calor entre la región del Atlántico Norte y los trópicos se detendrá por completo si seguimos emitiendo los mismos niveles de gases de efecto invernadero que en la actualidad.

Utilizando herramientas estadísticas avanzadas y datos de temperatura oceánica de los últimos 150 años, los investigadores calcularon que la corriente oceánica, conocida como Circulación Termohalina o Circulación Meridional del Atlántico (AMOC), colapsará con un 95 por ciento de certeza entre 2025 y 2095. Esto ocurrirá con mayor probabilidad en 34 años, es decir, en 2057, y podría conllevar importantes desafíos, como el calentamiento en los trópicos y un aumento de la intensidad de las tormentas en la región del Atlántico Norte.

"El cese de la AMOC puede tener consecuencias muy graves para el clima de la Tierra, por ejemplo, al cambiar la distribución del calor y las precipitaciones a nivel mundial. Aunque un enfriamiento de Europa pueda parecer menos severo a medida que el globo en su conjunto se calienta y las olas de calor ocurren con más frecuencia, este colapso contribuirá a un aumento del calentamiento en los trópicos, donde las temperaturas crecientes ya han dado lugar a difíciles condiciones de vida", afirma el profesor Peter Ditlevsen del Instituto Niels Bohr. "Nuestro resultado subraya la importancia de reducir las emisiones globales de gases de efecto invernadero lo antes posible", dice el investigador.

Las conclusiones, publicadas recientemente en la prestigiosa revista científica Nature Communications, contradicen el mensaje del último informe del IPCC, que, basado en simulaciones de modelos climáticos, considera muy improbable un cambio abrupto en la circulación termohalina durante este siglo.

La predicción de los investigadores se basa en observaciones de señales de advertencia temprana que las corrientes oceánicas muestran cuando se vuelven inestables. Estas señales de advertencia temprana para la Circulación Termohalina ya se habían reportado anteriormente, pero solo ahora el desarrollo de métodos estadísticos avanzados ha permitido predecir cuándo ocurrirá un colapso.

Los investigadores analizaron las temperaturas de la superficie del mar en una zona específica del Atlántico Norte desde 1870 hasta la actualidad. Estas temperaturas de la superficie del mar son "huellas digitales" que evidencian la fuerza de la AMOC, cuya medición directa solo se ha realizado durante los últimos 15 años.

"Utilizando herramientas estadísticas nuevas y mejoradas, hemos realizado cálculos que proporcionan una estimación más sólida de cuándo es más probable que ocurra un colapso de la Circulación Termohalina, algo que no habíamos podido hacer antes", explica la profesora Susanne Ditlevsen del Departamento de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Copenhague.

La Circulación Termohalina ha funcionado en su estado actual desde la última era glacial, donde la circulación efectivamente colapsó. Se ha observado que los saltos climáticos abruptos entre el estado actual de la AMOC y el estado colapsado ocurren 25 veces en relación con el clima de la era glacial. Estos son los famosos eventos Dansgaard-Oeschger, observados por primera vez en núcleos de hielo de la capa de hielo de Groenlandia. Durante estos eventos, los cambios climáticos fueron extremos, con cambios de temperatura de 10 a 15 grados en una década, mientras que el cambio climático actual representa un calentamiento de 1,5 grados en un siglo.

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