Opinión

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José Luis Sanchís | Sábado 25 de octubre de 2008
En toda campaña electoral desde que Dean intentó ser el candidato demócrata ante Bush en el 2004, se habla siempre de la importancia de Internet en las campañas americanas y se compara su capacidad de influencia con la de los medios de comunicación tradicionales.

Esta comparación se hace no solo en Estados Unidos si no en todo país desarrollado en que la penetración de Internet sea relativamente alta.
Suele argumentarse a favor de Internet: la mayor posibilidad de segmentación de los mensajes que se envían a los destinatarios. La mayor implicación que se puede conseguir si se produce la participación de los ciudadanos que reciben los mensajes. La posibilidad de recibir comentarios o sugerencias que pueden ser utilizados para afinar los mensajes. Los mensajes que se envían pueden ser testados en tiempo casi real.

Hay más ventajas pero, las arriba señaladas, bastarían para no olvidarse nunca de este medio electrónico. Es imprescindible en cualquier campaña.
Mi colega y amigo, Joe Trippi, el que fuera director de la campaña de Dean, así lo recomienda y, añade un argumento más: Internet es el mejor instrumento para el fundrising, es decir, para solicitar financiación a los votantes (tema clave en las campañas, aunque más en América que en Europa).

El ejemplo de Obama es también espectacular y tiene total actualidad. Pero aquí llega el punto clave: ¿Dónde se gasta el dinero que Internet permite recaudar? Toda campaña es muy costosa y las partidas a las que se destina, son variadas. Pero de todos los capítulos hay uno que se lleva la mayor parte: es la publicidad que se hacen en los grandes medios de masas tradicionales (TV sobre todo, radio, prensa…). Estos grandes medios no tienen las bondades que tiene los medios electrónicos que hemos enumerado arriba, pero tienen una ventaja que es determinante: la cobertura del electorado.

En Estados Unidos, en el prime time se pueden alcanzar mas de 100 millones de posibles electores.
El coste por spot es altísimo pero la posibilidad de enviar un mensaje a tanta gente coloca a los medios tradicionales en el primer lugar de los medios publicitarios.

Es curioso: el dinero que se recauda a través de Internet, se gasta en los medios tradicionales (televisión sobre todo). Y esto se hace porque su rentabilidad es, hoy en día, mayor. No hay que infrautilizar los medios electrónicos pero dedicarse exclusivamente a ellos y olvidar la publicidad en los grandes medios tradicionales hace perder elecciones. El ejemplo: Dean 2004.

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