Editorial

Dos prófugos de la Justicia negociarán con Sánchez su investidura

EDITORIAL

EL IMPARCIAL | Viernes 28 de julio de 2023

El empeño de Pedro Sánchez de salir investido presidente del Gobierno a toda costa va a suponer un escándalo sin precedentes. Los separatistas, a pesar de desplomarse en las urnas, ya son los auténticos protagonistas de la política española. De ellos depende, que el líder del PSOE permanezca en La Moncloa; una circunstancia que aprovecharán para exprimir al candidato socialista.

Para empezar, para humillar aún más a Sánchez, Puigdemont y Marta Rovira, dos prófugos de la Justicia que huyeron de España para no ser encarcelados por el intento de golpe de Estado abandonando a sus propios compañeros de partido, han sido los elegidos para participar en las negociaciones con el PSOE. Y, para seguir, como ya han confirmado, sus condiciones irrenunciables son tan inconstitucionales como lograr la amnistía de todos los que participaron en la asonada y la celebración de un referéndum de autodeterminación. Dos exigencias que atentan contra el Estado de Derecho y que dejarían al Partido Socialista hecho añicos por el rotundo rechazo de la mayoría de sus dirigentes.

Pero Pedro Sánchez, como ha demostrado durante la entera legislatura, sólo tiene un propósito: permanecer en el poder a toda costa. Y ya debe estar rumiando la fórmula para complacer a los separatistas. La amnistía podría lograrse con un indulto masivo de todos los implicados en el golpe de Estado. Lo hizo con Junqueras y compañía con la guinda de reformar el delito de malversación. Fue, pues, una amnistía encubierta. Y el referéndum se podría celebrar si se le ocurre otro nombre, que camufle la realidad, como consulta ciudadana o la reforma del Estatuto. Solo hace falta que en texto se aborde una suerte de autodeterminación o federalismo. Aún así, no es fácil que Puigdemont y Junqueras se contenten, porque, como decíamos, quieren aprovechar al máximo la trascendencia parlamentaria de sus escaños. Sin duda, las negociaciones serán duras.

Pedro Sánchez debería reflexionar antes de meterse en un atolladero del que nunca saldrá indemne. Ceder a las exigencias de Pigdemont y Junqueras supondrá una burla a la Constitución y, probablemente, hasta un delito. Nunca se repondrá de esta indigna escaramuza. Pero todo apunta a que lo va a intentar hasta el final. Porque se lo juega todo. La única salida digna sería rechazar las exigencias de los separatistas y ceder a una repetición electoral. Y visto lo visto el 23-J, no hay que descartar que pueda obtener un resultado electoral que le permita gobernar sin plegarse a los prófugos y delincuentes que se han erigido en los protagonistas de las negociaciones de la investidura. De momento, sin embargo, no se puede soñar con el sentido común del todavía presidente. Está empeñado en amarrar el poder por las buenas, por las malas y por las peores.