"La calificación fue estresante. Cada vuelta era un juego nuevo. Te tenías que adaptar todo el tiempo a los niveles cambiantes de grip (agarre)", explicó el doble campeón mundial asturiano, con 32 victorias, 104 podios, 22 'poles' y 23 vueltas rápidas en la categoría reina, sin duda alguna uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos.
"Tenías que confiar en el coche. Las curvas las tomábamos cada vez a más velocidad en cada vuelta, así que casi era como jugar a las adivinanzas", comentó Fernando este viernes en Spa-Francorchamps.
"Conseguimos progresar a través de la Q1 y la Q2, que era uno de nuestros principales objetivos. La Q3 fue extremadamente apretada, quedamos a un par de décimas del séptimo puesto, que es seguramente lo máximo a lo que hubiésemos aspirado hoy", opinó el astro astur, tercero en el Mundial, a 142 de los 281 puntos con los que lidera el neerlandés Max Verstappen (Red Bull).
"Creo que el AMR23 (su coche) se comportó bien hoy. Aún echamos de menos esas décimas respecto a nuestros principales rivales, sobre todo a una vuelta. Pero ojalá que recuperemos algo de ese ritmo el domingo", apuntó Alonso este viernes en Bélgica.