Cultura

Crónica taurina en El Imparcial. Azpeitia: una brillante tarde Luque

(Foto: Efe).

TOROS

Inés Montano | Lunes 31 de julio de 2023

Llegó el turno del coso de Azpeitia, donde apagan los móviles durante la corrida, una costumbre digna de ser copiada por otras plazas. Los tres primeros toros de Ana Romero, anovillados cuatreños, dieron poco juego: andaban a la defensiva y sin fuerza. El mejor toro fue el cuarto y el quinto mejoró gracias al saber de Luque.

Mariscado (1º12/18), corretón, recibió una vara muy cargada. Diego Urdiales no pudo hacer el quite por delantales. Así, el torero tuvo que contentarse con hacer faena a un toro caído, sin por esto renunciar a hacer unos pases de gran trazo. El morlaco destrozó estoquillador de la muleta, Diego Urdiales se desconfió y pinchó dos veces. Una estocada contraria. El bizco Clarín (4º 12/17), perseguía a los de a pie y sangraba mucho por el varazo que le dieron en el costado. Urdiales, incierto en su colocación, remonta y hace una gran faena al natural. El toro, noble y voluntarioso, persigue la pañosa y el público aplaude de pie. Urdiales, quizá incrédulo de su suerte, insertó unos adornos algo agarrotados, afortunadamente, borró esta impresión una serie redonda al natural y una estocada que tumbó al toro en segundos. Dos orejas.

Daniel Luque está en su plenitud: suple cualquier defecto de sus enemigos y resuelve cualquier dificultad que le plantean. Pocas veces tenemos el gusto de ver dos faenas de muleta sin arrugas ni enganchones y las estocadas brillantes por su ejecución. Luque toreó a Tesorero (2º 9/18) con el capote a la verónica, mas el quite por una chicuelina poderosa dejo al morlaco tendido sobre la arena. Enseguida, el bicho perdió las manos al recibir el primer par. La faena consistió en mantener al morlaco de pie y andando. Luque lo puso todo por su parte alargando los muletazos con temple y sin bajar la mano. A pesar del temple el toro se caía. El remate con un circular invertido ligado con otro redondo. Un trofeo. Flameado (5º 9/18) no era el más guapo de la tarde, embestía saltando y se desvivía por quitarse el acero de la vara. Luque veroniqueó con gusto y con la muleta en la mano hizo una faena meritoria limando las asperezas del embroque. El toro no logró deslucir ni un muletazo saliendo con la cabeza descompuesta. El matador consigue largas series por ambos manos, rematados con pases de pecho barriendo el lomo del astado. El público se cansó de jalear cada pase. Luquesinas de cierre a un toro ya descompuesto. La estocada de magnífica ejecución, no hace efecto y suena un aviso. Descabello a la tercera. El rigor algo desorbitado deja al diestro sin ningún trofeo.

Diego Carretero tuvo un lote de toros grandes y complicados que se volvían ilidiables con algunos desaciertos de la lidia. Baratija (3º 10/18) literalmente reventó el saludo capotero. A pesar de no recibir nada más que un pellizco del picador, el morlaco se caía constantemente. La debilidad aguzaba su instinto defensivo y multiplicaba cabeceos y gañafones. Adquiere mucho sentido y no se deja engañar, solo busca al diestro. Llega el momento de la verdad y en el primer intento el astado hace lo posible por cogerle al torero. Se alarga el último tercio. Clérigo (6º 3/18) superó a los demás por sus buenas hechuras. Se empleó más en el caballo, pero Ramón Flores, aunque enhebró en buen sitio, le dio tantas vueltas que se mareó hasta el público. Manuel Mas se desmonteró por acertar con los rehiletes. Los pases tuvieron buen trazo hasta que el toro comenzó a desentenderse. Carretero dio una serie a media altura, cuando el fin de un muletazo fue el principio del siguiente. Se adornó en la siguiente con un molinete, pero el toro estaba ya mermado: Diego se impone con otra serie. Mucho tiempo tardó en colocarlo en suerte de matar. La estocada entera, al ser tendida el toro tardó mucho en doblar.

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